ANDARES POLÍTICOS: El cinismo de Bartlett y de otros impresentables



Benjamín TORRES UBALLE

Al cínico auténtico nada se le revela.
De Profundis
Óscar Wilde

En México, quienes se dedican a la política han hecho de ella una actividad tan ruin, que hoy sólo les sirve para satisfacer sus aviesos intereses, llenarse los bolsillos del dinero público y disfrutar inmoralmente de los infinitos beneficios que se derivan del mal, pero lucrativo ejercicio del poder.

Actualmente somos testigos de cómo una auténtica plaga de vividores y tenebrosos personajes se montaron sin mayor pudor en el exitoso proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Toda clase de “trapecistas”, de pillos con y sin acusaciones penales, de “ricachones” y “fifís” que, desde siempre, están divorciados de la austeridad republicana pregonada con vehemencia por el tabasqueño.

Unos guardan silencio, saben que no tienen argumentos válidos para refutar las críticas por su deleznable oportunismo; otros, en cambio, con el mayor de los cinismos y quizás ya con los efectos naturales de la etapa senil, como es el caso del expriista Manuel Bartlett Díaz, recién designado titular de la CFE en la próxima administración, pretenden olvidar las ofensas en contra de la sociedad y se aferran de manera ignominiosa a las “bondades” provenientes del erario en modo generoso.

Salvo algunas destacas excepciones, en nuestro país la vergonzosa clase política, es una eficiente fábrica de políticos rapaces cuyos objetivos personales van siempre por delante de los de la población. Conforman, de facto, una sólida hermandad donde se protegen los unos a otros, aunque en ocasiones simulen que se odian y hasta se prodiguen amplia variedad de insultos y acusaciones.

La certeza de enriquecerse en la política es prácticamente absoluta. Bien lo define la irrefutable frase que se atribuye al extinto Carlos Hank González: “Un político pobre, es un pobre político”. Hank González sabía perfectamente de lo que hablaba; él se convirtió de humilde profesor rural en uno de los hombres más poderosos y ricos en la república mexicana, todo, gracias a la política.

Luego de que consiguen incrustarse en el carrusel de los puestos públicos, los políticos mexicanos deciden no bajarse jamás; una decisión per se harto despreciable. Entonces, brincan sin recato alguno, de un rentable cargo en alguno de los poderes de la unión a otro en cualquiera de los tres órdenes de gobierno, lo importante es vivir espléndidamente a costa de los impuestos pagados por los mexicanos y hacer toda clase “negocios” desde esas plataformas. Está más que comprobada la sentencia popular: “El que no transa no avanza”. Es la filosofía del cínico político nacional.

Mas las tropelías de políticos y la alta burocracia no concluyen con la sempiterna ocupación de los cargos públicos. Desde hace tiempo han adoptado la sistemática costumbre de heredar “lugares de trabajo” a sus “juniors” y allegados, como si esos puestos en el gobierno fueran una especie de patentes vitalicias. Así es como hemos visto a los hijos de Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Rosario Robles, Arturo Núñez, Amalia García y Fidel Herrera, entre otros muchos, ocupar una curul en el Congreso y la Asamblea Legislativa. El abyecto nepotismo en su máxima expresión.

Tras la aplastante victoria de López Obrador en las pasadas elecciones. Se acentuó la voracidad de aquellos que ven en la gestión del virtual presidente electo de México, nada más que la inmejorable oportunidad de continuar en el poder o regresar a él. Sin duda, hay mujeres y hombres sumamente valiosos en el equipo de quien gobernará el próximo sexenio, pero también, auténtico “cascajo”, voraces parásitos de la política, cínicos que no resistirían el examen más leve de ética y probidad. Sólo es cuestión de tiempo para que, en cuanto arriben a sus puestos, hagan de las suyas.

Y pese a la buena fe e intenciones de AMLO, algunos siniestros individuos, de impresentable historial, han logrado, por lo pronto, introducirse en las designaciones del gran jefe morenista. Ahí está el lamentable caso de Manuel Bartlett, que no sólo ha sido repudiado en forma general dentro del país, sino que ya algunas calificadoras internacionales alertaron sobre el peligro de que llegue a “dirigir” la CFE. No es una buena señal para los inversionistas, advirtió Barclays.

Detallar los nombres de la gente valiosa que incorporó López Obrador a su círculo cercano sería una tarea extensa, como igualmente lo sería puntualizar en todos aquellos que inmerecidamente han sido beneficiados por el efecto lopezobradorista, y que ya hacen cuentas del lucro que les arrojará pertenecer al Congreso, a una empresa productiva del Estado, a una Secretaría, a un organismo, alguna alcaldía o cualquier ente público donde puedan aplicar sus estrategias “mercantiles”.

“Por sus frutos los conoceréis”, y aunque es un pasaje bíblico –sin pretender entrar en religión-, bien puede aplicarse en el quehacer político. Así que don Andrés Manuel debe estar muy atento a las “inquietudes” monetarias de ciertos arribistas y cínicos que navegarán en el barco de Morena.

STATU QUO

Hablando de cínicos, los seleccionados del Tri que compitieron en el pasado Mundial de Rusia, echaron mano de todo tipo de justificaciones, al igual que su mediocre técnico, el colombiano Juan Carlos Osorio, para intentar explicar el porqué de su pobre desempeño. Viene como anillo al dedo aquello de que sólo se justifican los pe… rdedores. En contraparte, las integrantes de la Selección Mexicana de Futbol Femenil, dieron una lección de carácter y buen juego para ganar de manera invicta la medalla de oro en los juegos Centroamericanos y del Caribe, donde, por cierto, el conjunto varonil no pasó de la primera ronda. ¡Qué mujeres!

@BTU15

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Categories: Columnas

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