COLUMNA DE CIPRIANO: PRI, renovarse o morir


Cipriano FLORES CRUZ

Es indudable que existe un proceso inexorable de pérdida de apoyo ciudadano hacia el Partido Revolucionario Institucional, sólo alrededor del 30 por ciento del voto incluso utilizando prácticas que impiden la libertad del voto de los mexicanos. Existe un proceso de extinción del partido, desde el respaldo ciudadano, desvío ideológico, programático, un proceso de descomposición de su forma de gobernar y alejamiento de sus principios y valores originales. A los auténticos priístas les duele esta situación.

La inmediatez de miras de su cuerpo dirigente le impide observar con detenimiento este proceso de extinción, así es, el PRI se está muriendo para beneplácito de sus adversarios y la falta de conciencia de su cuerpo dirigente. Es una pena que el Partido de la Revolución, su brazo político, el que le ha dado estabilidad y gobernabilidad a México, el Partido modernizador del país, se reconozca o no, el Partido de México, esté en las condiciones tan lamentables como lo está hoy.

Da pena observar a su Presidente en los noticieros nacionales, a falta de argumentos, ofender a un dirigente de un partido opositor, en este caso MORENA, con expresiones privadas y no con expresiones políticas o ideológicas. Esta ofensa es la más pura expresión del nivel en que ha caído el Partido, la falta de altura del dirigente refleja la falta de virtudes del Partido.

Ese Partido que era capaz de crear sus propias oposiciones, ese Partido que en el conteo de votos obsequiaba generosamente votos a los otros partidos para evitar sus desaparición, ese Partido que fue capaz de movilizar a más 500 mil mujeres para exigir el voto femenino, ese Partido del movimiento obrero y campesino, ese Partido forjador de la clase media pujante de la sociedad mexicana, ese Partido que inició la liberación de las elecciones de México desde un discurso revolucionario de su dirigente en Chilpancingo Guerrero en 1977. Ese Partido ha tomado la decisión de autodestruirse, de cometer suicidio político a pesar del enorme cariño, lealtad, disciplina de sus viejos militantes, militantes que tienen tatuado al PRI en sus corazones, que

hoy sienten, con enorme tristeza el abandono, su abandono. Partido de masas, de los campesinos, de los indígenas, de los obreros, de las clases medias populares, decidió abandonarlos desde hace 35 años y entregarse a los intereses de los poderosos y a las políticas del imperio del capital.

Cada vez más el PRI en lugar de fomentar militancia fomenta clientela política; en lugar de reflexión filosófica política, ideológica, histórica, para el debate, tira consignas, denigra, acusa, jamás la ignorancia ha tenido mejor representación que la actual dirigencia del PRI; no tiene pudor alguno al apoyar la devastación de los recursos nacionales por unos cuantos pudientes; ninguna observación crítica ante el proceso de pauperización de millones de mexicanos, al contrario, los empobrece para manipularlos por un mendrugo de pan en las jornadas electorales. Ha contribuido a ensuciar la política, hoy es sinónimo de corrupción, de aspirantismo, de ambiciones desenfrenadas, de falta de virtudes. Ni siquiera como aparato electoral es útil, mucho menos será una institución de las aspiraciones de las mayorías nacionales. No aprendió como oposición a los gobiernos panistas porque nunca lo fue, al contrario, fue cómplice, compañero de viaje con el partido que nació para combatir el régimen revolucionario de Lázaro Cárdenas. Regresó al poder político para ahondar la dependencia de nuestro país a los designios de los centros financieros de los imperios mundiales, para ofrecer a México en ventas de garaje.

Al PRI se le olvidó que es el Partido de la Revolución, que es el Partido del encuentro de u mexicano con otro mexicano como lo expresó Octavio Paz, que es el Partido defensor de los intereses de la Nación, de la democracia que suma lo social, de la sociedad justa que modera la indigencia con la opulencia, del Estado que no acepta otro poder más que el suyo, es decir, del Estado encima de las clases sociales, de la cultura nacional integrada por todas las expresiones regionales. En este olvido, el PRI ha cavado su tumba.

Sin embargo, el suicidio es antinatural, no es normal, no es ético, no es moralmente aceptable, el PRI debe renacer, debe despertar, debe volver a sus orígenes, para partido de derecha para eso está el PAN, debe sacar de las cenizas su espíritu revolucionario, nacionalista, de democracia popular, de defensa de los intereses de México, si la dirigencia se opone a este viraje, los viejos priístas deberán de apoyar al partido más cercano a la ideología

perdida, no es saludable seguir con el mismo modelo de régimen económico, político, social, que condena al país a la pauperización.

La emancipación del PRI de los poderosos es una necesidad vital para nuestro país, está cerca muy cerca la unión de los buscadores del poder, los pragmáticos, los sin ideología, para saltar al poder político de México, jamás en la historia de nuestro país veremos una forma más ruin de regalar una nación, de enriquecimiento a costa del erario público, lo que hicieron los gobernantes desde 1983 se recrudecerá a partir de 2019, Oaxaca fue tan sólo un ensayo, fue un experimento de la alianza entre aceites y vinagres, de cómo expoliar los recursos públicos sin misericordia, está en las manos de los priístas bien nacidos impedirlo.

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Categories: Columnas

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