Cómo elegir el tipo de hosting según tu sitio web

Muchas veces tenemos que pasar por situaciones complicadas cuando lanzamos un proyecto web en el cual, las prestaciones del servicio de alojamiento no coinciden con los requerimientos técnicos que demandan las características de nuestro sitio.

Para lo cual, es importantísimo haber hecho el proceso de dimensionamiento correctamente, si esperamos tener la menor cantidad de inconvenientes posibles. Si bien no se puede asegurar una eficiencia del cien por ciento, es posible alcanzar altos niveles de desempeño.

Por lo tanto, dispondremos una guía general para alcanzar mejores niveles de rendimiento y desempeño según las propiedades y naturaleza del proyecto web:

#1: Clasifica tu proyecto a groso modo:

La primera etapa trata de una clasificación de tipo genérica, puesto que, dependiendo de la categoría estimada, serán los procesos y pasos siguientes que realizar. Sin duda esto determinará la complejidad del proceso en sí mismo, y por lo tanto es importante hacerlo correctamente.

El tipo de proyecto web fijará la tecnología de alojamiento, es decir, los dispositivos de almacenamiento y conectividad que se encargarán de tenerlo disponible permanentemente en internet.

Los tipos de sitios web que podemos clasificar, en orden de complejidad creciente son los listados a continuación:

  1. Sitios web de presentación:

Se trata del tipo más sencillo que podemos encontrar. Basado en el lenguaje de maquetación HTML, se transfiere al cliente como hipertexto que el navegador del visitante interpreta como página web. Puede disponer de contenidos multimedia como imágenes, sonidos y video, los cuales pueden autohospedarse o ser referenciados desde sitios externos (como YouTube).

El contenido presente es mínimo, ya que el objetivo primario de esta clase es la de dar a conocer una tienda física o negocio local a través de internet.

  1. Sitios web con contenido estático:

Tiene muchas semejanzas al anterior en cuanto a tipo de contenido y tecnologías que lo posibilitan. La diferencia principal es que, en este caso, el sitio web es mucho más complejo y tiene una mayor cantidad de páginas y elementos multimedia disponibles, así como documentos y otros archivos disponibles para la descarga.

Sirve para otros propósitos más generales que el anterior, y permite no solo dar a conocer un negocio local, sino brindar información, datos y archivos correspondientes a su propio modelo y lógica de negocio.

  1. Sitios web con contenido dinámico:

Este tipo de sitio web difiere de los anteriores por tener dos partes bien diferenciadas: La estructura o esqueleto del sitio web, generalmente invariante o fijo y el contenido, que puede ser actualizado con cierta periodicidad.

La tecnología que hace posible esta separación es un poco más compleja, y los servicios deben estar preparados para alojar una plataforma específica que se encargue de administrar ambas partes de forma eficiente (llamados CMS) En esta categoría entran los sitios de noticias, blogs, foros, portales de usuarios simples, entre otros.

  1. Sitios web con archivos para descarga:

Si bien no se especifica nada de la tecnología detrás de este tipo de web, se la cataloga aparte por los grandes requisitos de conectividad que conlleva disponer de grandes volúmenes de datos. Por supuesto que adjuntar algunos archivos para su descarga no clasifica a tu sitio web dentro de esta categoría, sino que se refiere a sitios que lo tienen como objetivo principal.

  1. Aplicaciones web:

Este es el tipo más genérico visto hasta ahora, ya que una aplicación alojada en la web resuelve y atiende pedidos particulares de información según los datos que se brinden como entrada.

Los sitios web convencionales también entran en esta categoría como casos particulares de la misma. Esto sucede así porque al visitar un sitio web, estamos pidiendo que se nos dé los archivos necesarios para visualizarla correctamente. Aunque esta clasificación pretende llevarla más allá de los confines clásicos y obtener así algo más personalizado.

De esta forma, se puede proveer un servicio basado en cálculos más complejos, es decir, la ejecución completa de un programa, pero desde la propia web. Ejemplos de este tipo de sitio son: los procesadores de texto y documentos en la nube, etc.

  1. Aplicaciones web con interfaz gráfica y datos masivos:

Como no es necesario que una aplicación web sea accesible a través del navegador, clasificamos este tipo de web en una categoría diferente, así es posible dimensionar los recursos necesarios. En cuanto a estos, hablamos de recursos multimedia sumados a las capacidades de cómputo que requiere una aplicación web.

Los datos masivos se refieren a la cantidad de información que debe procesar debido a la gran demanda y no porque la naturaleza de los datos sea extremadamente compleja, sino porque servir datos sencillos a una gran cantidad de usuarios es una tarea compleja para el servidor. En esta clasificación entran portales y comunidades de usuarios masivos como redes sociales, sitios de trabajo freelance, etc.

#2: Identifica el tipo de alojamiento que necesitas:

A grandes rasgos, podemos clasificar tres tipos de servicio:

  • Alojamiento compartido:

 

Se trata de un conjunto de tecnologías que se ejecutan en un equipo o dispositivo en común donde radican muchos sitios web, aunque aislados en materia de visibilidad, compartidos en materia computacional.

Estos recursos compartidos pueden ser suficientes para algunos sitios en cuestiones de almacenamiento, conectividad y tecnologías que pueden ejecutar (PHP, ASP.NET, MySQL, Apache, Nginx, etc.) Pero es importante destacar que la actividad en los demás sitios web también alojados puede tener repercusiones en el rendimiento del tuyo. Las clasificaciones que usan este tipo de alojamiento son los listados desde la A a la C.

  • Servidor Privado Virtual (VPS):

 El servidor web VPS es un servicio genérico del anterior pero que otorga mayor libertad en cuanto a las tecnologías de software y sistema operativo que se puede ejecutar. Es un servicio privado, aunque comparte recursos computacionales con otros VPS, logra un aislamiento bastante marcado que lo convierte en candidato ideal como soluciones para sitios que van desde la C hasta la E.

  • Servidor dedicado:

Se trata del servicio más genérico que podemos encontrar, un servidor exclusivamente para nosotros, con todas las libertades que eso implica y sin la necesidad de realizar tareas de mantenimiento, ya que el proveedor se encarga de ello.

Podemos aprovechar toda la potencia computacional para ponerlo a hacer lo que sea que necesitemos. La desventaja principal radica en el costo excesivo, por lo que generalmente se utilizan VPS en su lugar al tener una mejor relación costo-beneficio. La otra desventaja notoria en este servicio es la complejidad técnica que requiere para ser administrado. Soluciones como esta se pueden dar en sitios desde la E hasta la F.

#3: Elige el plan con las prestaciones correspondientes

Una vez determinado el tipo de alojamiento, debes estimar cuántos datos se van a intercambiar y cuánto espacio en disco vas a necesitar para alojar tu sitio web. Los parámetros asociados a esto son:

  • Ancho de banda y velocidad
  • Transferencia
  • Capacidad en disco

Para alojamientos dentro del hosting compartido, no es muy significante el espacio en disco, puesto que se suele ofrecer cantidades desmesuradas para los requisitos que generalmente tienen estos sitios.

Por último, debes asegurarte de que los planes sean escalables para poder adquirir mejores prestaciones sin tener que configurar todo de nuevo o realizar procesos de mudanza. Además, existen factores que afectan al rendimiento que no son visibles antes de contratar el servicio, por lo que la elección de un proveedor confiable es fundamental.

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