CRÓNICA POLÍTICA: La falta de preparación y experiencia, el problema de Morena y aliados



Rosy RAMALES

Con el PRI y sus aliados, la ciudadanía siempre se quejó de los mismos y siempre los mismos en todos los cargos. Peor aún: Amigos, compadres, hijos, cónyuges, amores, socios y hasta cómplices. Las posiciones públicas se convirtieron en cosa de élite.

Vaya, no escapó ninguna posición legislativa y judicial, ni de la administración pública; los tres Poderes fueron invadidos por la casta privilegiada, casi de sangre azul. Incluso, acapararon los cargos municipales y, por supuesto, los partidistas.

Vean nada más quiénes han ocupado principales posiciones en los últimos años en el ámbito federal; de entrada el grupo Atlacomulco. Por ejemplo: Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República, Alfredo del Mazo en el gobierno del Estado de México, Carolina Monroy en el Comité Nacional del PRI y algunos cuadros en otras gubernaturas.

Además de Claudia, hija de José Francisco Ruiz Massieu y de Adriana Salinas de Gortari; Silvana, hija de Manlio Fabio; Enrique Ochoa Reza, de burócrata de los órganos electorales a dirigente priista, etc. Y los “clásicos”, entre ellos Emilio Gamboa Patrón, Miguel Ángel Osorio Chong y todos esos cuadros llamados miembros de la “militancia”.

Y el ejemplo se replica en la mayoría de las entidades federativas y municipios; donde para los pobres y para aquellos que no forman parte de su élite, pues ni soñando podían llegar a un cargo público, los cuales se rotan entre los “priistas” de los grupos gobernantes.

En todos los ámbitos y en todo cargo, puro perfumado con los aromas más caros y personas que hablan como si tuvieran atorada una manzana en la garganta. Hagan de cuenta que están escuchando y viendo al personaje protagonizado por Luis de Alba, “El pirruris”.

¡Así cómo no iban a perder el poder, si la justicia social y las causas populares fueron a parar al bote de la basura!

En fin, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República y con la abrumadora llegada a los congresos de la Unión y Locales de legisladores de los partidos Morena, del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), el escenario cambiará.

Bueno, quien sabe si al interior del PRI, pero sí en los órganos de gobierno. Ahora llega el pueblo, pueblo. Por eso resultan francamente desconocidas las personas que ganaron diputaciones federales o locales, senadurías y presidencias municipales.

Claro, los aliados de “Juntos Haremos Historia” tampoco cantan mal las rancheras, y postularon cuadros que han ido de cargo en cargo, hijos, esposas, hermanos, etc. Además de ex priistas que en algún momento vieron a la oposición (principalmente a Morena) como la opción ante el hundimiento del barco.

Y muy “dignos” se fueron del PRI cuando no les dieron cargo. Algunos se desprendieron mucho antes, como, por ejemplo, Ricardo Monreal Ávila y estirpe, aunque siempre por la comodidad de las posiciones seguras y redituables. ¿O no?

Quizá AMLO y quien encabece la dirigencia formal del Morena, tengan cuidado en que la “cuarta transformación” no termine en una caricatura de los vicios y prácticas que tanto le han criticado al Partido Revolucionario Institucional, en todos los ámbitos.

En fin, en las bancadas de Morena y sus aliados hay vacas sagradas, cuotas, pago de favores, compromisos y demás. Ahí están los casos, por ejemplo, del ex panista Germán Martínez Cázarez, “Napito” y de Martí Batres, persona muy cercana a López Obrador.

El mismo ejemplo se replica en las entidades federativas.

Pero también hay personas que ciertamente vienen de la sociedad civil y que están preparadas como, por ejemplo, la comunicadora Lilly Téllez.

Y amén de los cuadros privilegiados y de las personas destacadas y preparadas, la mayoría de las y los próximos legisladores de la coalición “Juntos Haremos Historia” son pueblo, pueblo, a veces sin el mínimo nivel académico y en ocasiones con formación elemental.

Claro, encontramos desde el profesor hasta el “luchador social”, algunos reales, otros falsamente enrolados en la “lucha” por las causas de los desprotegidos cobrando diezmos y pidiendo al gobierno a nombre de los más pobres mientras ellos acumulan fortunas.

El problema mayúsculo para las necesidades de la República, es la falta preparación y de experiencia en la gente de AMLO, sobre todo en sus legisladores. Porque él puede escoger, poner y quitar a sus funcionarios, no así tan fácil a quienes ocupen una curul o un escaño.

El problema no solamente es a nivel nacional, sino también en las entidades federativas.

Y los cuadros con “experiencia”, pues ya son mañositos. Ahí está el caso de Manuel Barttlet Díaz, a quien mismos morenistas y aliados ven con malos ojos para dirigir la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por su historia en su largo paso por el PRI.

Por supuesto, en el Revolucionario Institucional no todo es malo; tiene muy buenos cuadros y muy buenos documentos básicos, lástima que las cúpulas lo echen todo a perder.

En fin, nadie nace sabiendo, pero México no está para experimentos. Y ojalá Andrés Manuel López Obrador tenga la claridad y la visión suficiente para remar junto con congresistas (federales y locales) sin experiencia y sin preparación.

***

Correo: rosyrama@hotmail.com 

Print Friendly, PDF & Email

Leave A Reply