CRÓNICA POLÍTICA: Meade, y el duelo en Oaxaca por Osorio Chong



Rosy RAMALES

José Antonio Meade Kuribreña no solo enfrenta la fuerza de Andrés Manuel López Obrador en la justa por la Presidencia de la República, sino también el duelo al cual se aferran priistas afines a Miguel Ángel Osorio Chong, entre ellos algunos gobernadores.

Quizá sea uno de los factores que motivó la reunión del presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Enrique Ochoa Reza, con mandatarios emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a quienes mismos priistas ven sin entusiasmo por la precandidatura de Meade Kuribreña. Claro, no a todos.

Tampoco quieren verlos haciendo abierto proselitismo a favor de Meade, porque entonces estarían violando principios constitucionales y cometiendo delitos electorales. Sin embargo, el propio ejercicio del mandato puede abonar a conquistar electores. Además, los priistas saben cuándo otros priistas trabajan a favor o en contra, o simplemente se mantienen estáticos.

Algo hay. Dice la vox populi que “cuando el río suena agua lleva”. Y ni la unidad, ni el trabajo en torno de un proyecto se demuestran de manera fehaciente con una simple reunión, que más bien parece una imagen para guardar las apariencias. Y así, van directo a la derrota cuando ni siquiera ha iniciado la campaña; es la precampaña la que se vive en estos momentos.

El viernes cinco de enero, @EnriqueOchoaR escribió “Llevamos a cabo una productiva reunión de trabajo con la Gobernadora y los Gobernadores #PRIistas. Ganaremos con #PepeMeade las #elecciones2018.”

No detalló en qué consistió la productividad de tal encuentro. Pero el tema es obvio, y los resultados son inciertos, pues ¿cómo asegurar el “trabajo” de los jefes priistas en las entidades federativas cuando Osorio Chong aún se halla en sus corazones? Los mandatarios seguramente no recuerdan la adversidad interna cuando el “elector” del PRI los impuso como candidatos. ¿O alguno emanó de selección democrática?

En fin, los resultados del primero de julio próximo hablarán por sí mismos del “trabajo” de los priistas en jefe en las entidades federativas, amén de la presencia de AMLO y de la fuerza de Morena frente al PRI. López Obrador viene imparable. Sin embargo, cuando los priistas quieren, pueden.

Hay dos ejemplos: Oaxaca y el Estado de México.

En 2017, Alfredo del Mazo Maza ganó las elecciones de gobernador del Estado de México contra todo pronóstico y encuesta que auguraban el triunfo de Delfina Gómez, abanderada de Morena, partido cuya estructura falló. ¿O la hizo fallar el PRI? El desmembramiento de estructuras electorales es una práctica que da resultados cuando se pretende ganar.

En 2016, Alejandro Murat Hinojosa ganó las elecciones de Gobernador de Oaxaca a pesar de no haber nacido en la entidad, ni contar con residencia efectiva, ni con presencia, ni con arraigo. Pero el PRI operó finamente, y junto con los buenos oficios de José Murat Casab dejó atrás a la coalición del entonces mandatario Gabino Cué Monteagudo y al candidato de Morena, en un estado afín a la izquierda.

Alejandro Murat obtuvo una considerable diferencia de cien mil votos, que le permitió ganar con el 30% del total. Claro, el triunfo fue multifactorial. Contó el mal gobierno de Cué, pero también la división de la izquierda operada por los priistas.

La recompensa vino después. El gabinista José Antonio Estefan Garfias no fue molestado en lo mínimo en los escándalos en que se han visto envueltos los ex funcionarios, y Morena manejó el Poder Legislativo en el primer año, para lo cual los priistas hasta modificaron la ley para que facilitar a la bancada morenista presidir la Junta de Coordinación Política de la Legislatura Local cuando le tocaba a la fracción parlamentaria del PRI.

En fin, el PRI cuando quiere, puede; con sus excepciones. Y pareciera ser al revés en el PRI-Oaxaca: Puede, pero no quiere. En el Comité Directivo Estatal hablan más de futbol, que de la precampaña de Meade. Incluso, en una de las últimas sesiones del Consejo Político Estatal, el dirigente local, Germán Espinoza Santibáñez, en su mensaje olvidó hacer referencia al precandidato; si no hubiera sido por el senador Jorge Toledo Luis, el tema de la elección presidencial hubiera pasado desapercibido.

Ese tipo de señales generan sospechas en los mismos priistas sobre la prevalencia del duelo porque Osorio Chong no resultó el precandidato. En esta entidad estaban jugando con el Secretario de Gobernación. Y también cómo “pedir peras al olmo”; Germán Espinoza fue funcionario de Cué todo el sexenio…¿puede sentir al PRI?

Lo malo es que si Meade pierde las elecciones presidenciales en Oaxaca, la responsabilidad recaerá en Alejandro Murat; dirán que fue su derrota como jefe político del priismo en la entidad, donde, por cierto, en el círculo de la coalición “Por México al Frente” dicen que a los priistas no les interesa ganar los comicios federales, sino los locales de diputados y de concejales a los ayuntamientos. Ya después negociarán con quien gane la Presidencia de la República.

Ups. Pues se están arriesgando al envío de cuñas al Comité Estatal y a que les impongan candidatos a las diputaciones federales y en la segunda fórmula de senadores, pues la primera ya se la entregaron al PVEM. Cuando el juego anda mal, suele haber cambio de juego.

Evidentemente, enfrentar a López Obrador no es algo fácil, máxime cuando el tabasqueño tiene reales posibilidades de ganar las elecciones presidenciales.

En fin, que Meade enfrenta la fuerza de AMLO –desde la precampaña misma–, pero lo más delicado: Cierta falta de unidad priista, determinada inmovilidad… en parte, consecuencias del duelo.

Y por si fuera poco, el Instituto Nacional Electoral (INE) le ordenó al PRI cambiarle el nombre a la coalición con el PVEM y Panal, porque la denominación “Meade Ciudadano por México” sobre-expone el nombre del precandidato y puede generar inequidad en la contienda electoral.

Determinación que no solo afecta la precampaña de Meade con efectos en la campaña, sino también los convenios de coalición local en aquellas entidades con elecciones concurrentes y donde también el PRI contenderá en coalición con sus aliados nacionales.

Aunque quizá sea mejor optar por una denominación genérica.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

 

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