CRÓNICA POLÍTICA: Nació torcido el Órgano de Fiscalización



  • Así no funcionará el Sistema Anticorrupción

Rosy RAMALES

El origen de la disfunción de los órganos autónomos es que los titulares son electos por el Congreso de la Unión en el orden federal, y por los Congresos locales en las entidades federativas. Las fracciones parlamentarias casi todo lo pervierten y contaminan, pues no buscan el bien general, sino privilegiar los intereses de su correspondiente partido político o grupo.

Todo lo quieren arreglar con dinero, con cuotas políticas y partidizando tales órganos. Por eso vemos el entrampamiento de los consensos, porque cada bancada o cada grupo político quiere poner titulares. Es la razón del por qué hasta este momento, el Senado de la República no ha podido elegir a los Fiscales General y Anticorrupción, y van por el tercer atorón en la designación del Fiscal para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE), en sustitución de Santiago Nieto Castillo.

Imagínense, ¡México desamparado, sin ninguno de los tres fiscales! Bueno, desamparado estará aunque los nombren, porque la corrupción es tal en nuestro país que las Fiscalías tampoco escapan y en ella quedan atrapadas desde el momento mismo del nombramiento de los titulares gracias al tortuoso procedimiento de pasar por el aval de los legisladores, y precisamente por eso casi siempre obedecen a una pertenencia política.

Es usanza que la bancada con mayor número de legisladores reclame la paternidad del Fiscal de que se trate. Pero en ocasiones hay excepciones. Ocurrió, por ejemplo, en la designación de Santiago Nieto Castillo como titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, quien seguramente cumplió con los requisitos legales, pero después lo marcó el vínculo que tiempo atrás mantuvo con el grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República, del cual fue asesor, según se ventiló tras el escándalo de su renuncia por el caso Lozoya.

México está sin Fiscal Electoral. Y este jueves en el Senado no hubo quórum para aprobar el procedimiento de la convocatoria pública para elegirlo. Así que el presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Cordero Arroyo, levantó la sesión.

Y casi al estilo de Poncio Pilatos, el senador Emilio Gamboa Patrón, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, dijo: “Señor Presidente, nada más quiero que quede constancia que el Partido Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista, estábamos aquí, se demuestra una vez más que no tenemos mayoría y que los señores que tienen mayoría, no quieren que siga el procedimiento sobre la Fepade”.

¿Ven cómo todo lo politizan y partidizan? Empezará el jaloneo para designar al nuevo Fiscal. Y los procedimientos casi siempre son maquillados de legalidad. Lanzan la convocatoria, se inscriben todos aquellos que reúnen los requisitos, los senadores hacen una preselección, entre los cuales van aquellos impulsados por los propios grupos parlamentarios y que seguramente serán finalistas; al final queda el que más consensos aglutinó, pero siempre respaldado por una filiación política (aunque el o la aspirante no lo tenga).

En fin, mientras no cambien el procedimiento y la elección la realice un órgano distinto a las cámaras legislativas, nada cambiará. Y así no funcionará ni la FEPADE ni el Sistema Nacional Anticorrupción, considerando que la Fiscalía en la materia, la Fiscalía General y el órgano de fiscalización pasan por el visto bueno de legisladores y éstos obedecen a una filiación política.

Órgano Fiscalizador de Oaxaca, nació torcido

En Oaxaca, el Congreso local creó un Órgano Superior de Fiscalización para desaparecer y sustituir a la Auditoría Superior del Estado, señalada por mismos diputados de la actual y anterior Legislatura como deficiente, y que fue creada por la primera Legislatura del sexenio de Gabino Cué Monteagudo.

En aquél tiempo, cuando las cuotas y la partidización se pusieron de moda, los grupos políticos vía las fracciones parlamentarias se repartieron la Auditoría Superior del Estado, nombrando como Auditor a Carlos Altamirano Toledo, afín al PRD y quien renunció al cargo de Secretario de Desarrollo Social y Humano de Cué para “competir” para auditor. Los panistas pusieron a Jaime Ramón Ruiz Luría, y los priistas a Ramón Ernesto Icazbalceta Carrete; ambos como subauditores.

Así, la Auditoría, nació torcida. La entonces llamada “coalición legislativa”, integrada por los diputados de los partidos que llevaron a Cué al poder, en nada contribuyeron a la rendición de cuentas en el periodo de la “transición democrática”.

Repitieron el mismo vicio del PRI. Y ahora que este partido regresó al poder en Oaxaca, la oposición representada por perredistas y panistas, nada pueden reclamarle, sin más remedio que entrarle al reparto de cuotas para integrar el nuevo Órgano Superior de Fiscalización, que también nació torcido.

En días pasados, el Congreso oaxaqueño eligió a Guillermo Megchún Velásquez como auditor (titular), a René Fuentes Cruz como subauditor de la Cuenta Pública Estatal; a José de Jesús Silva Pineda como subauditor de Fiscalización de las Cuentas Públicas Municipales y a Alberto Vela Baños como subauditor de Planeación y Normatividad; todos como integrantes del Órgano Superior de Fiscalización.

Guillermo Mengchún, avezado en la materia, fue impulsado por la fracción parlamentaria del PRI, y según que la oposición no lo dejaría pasar porque en el gobierno de José Murat Casab fungió como Secretario de Finanzas, y luego ostento el cargo de Contador Mayor de Hacienda del Congreso local cuando Ulises Ruiz Ortiz era gobernador de Oaxaca.

Silva Pineda trae la marca de la bancada del PRD, venía fungiendo como asesor de la misma. En el 2016, fue coordinador de la campaña del entonces candidato de la coalición de este partido con el PAN, José Antonio Estefan Garfias. Y antes se desempeñó como subsecretario de gobierno de Gabino Cué. Aunque en el mismo Congreso local le atribuyen orígenes priistas, pues fue Subprocurador de Justicia en el sexenio de Ulises Ruiz.

René Fuentes Cruz fue impulsado por la fracción parlamentaria del PRI para subauditor y hasta antes de su elección, era el Director de Control Presupuestal de la Auditoría Superior del Estado.

Alberto Vela Baños, fue adoptado por las bancadas del PAN, del PRD y del PRI. Y no se le conoce antecedente político o vínculo con grupos partidistas. Quizá sea el único que llegó por mérito propio, pero aún así tuvo que cabildear y quizá hasta comprometerse con las fracciones parlamentarias para conseguir el aval.

En ese contexto, cabe preguntar: ¿Un órgano integrado así garantiza la rendición de cuentas y el combate a la corrupción considerando que el Órgano de Fiscalización forma parte del Sistema Estatal Anticorrupción?

Hasta el diputado de Morena, Javier Velázquez Guzmán, integrante de la Comisión de Vigilancia, firmó el dictamen de integración del órgano fiscalizador.

 

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Correo: rosyrama@hotmail.com 

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