CRÓNICA POLÍTICA: El Primer Informe de Alejandro Murat, y su gran pendiente: La detención de Cué



Rosy RAMALES

Qué rápido pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando Alejandro Murat Hinojosa andaba en campaña como candidato del PRI para Gobernador de Oaxaca. Y ya este miércoles presenta su Primer Informe ante el Congreso Local.

¿Lo presentará personalmente? La Constitución Política de Oaxaca no lo obliga, solamente le ordena presentar un informe por escrito sobre el estado que guarda la administración pública estatal. Y la Ley Orgánica del Poder Legislativo, precisa que el mandatario estatal puede presentarse a dar lectura de dicho recuento.

Hasta donde se sabe, Alejandro Murat analizaba la posibilidad de presentarse al Congreso Local a entregar personalmente el texto de su Primer Informe. Bueno, al Congreso o donde se habilite el recinto ex profeso para el acto solemne. En todo caso, lo enviará con el Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud Mafud.

Pero al gobernador le gustaría presentarlo personalmente. Y ojalá fuera en el Congreso ya que no pudo estar ahí cuando asumió el mandato. Debido a la radicalización de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), rindió protesta en el foro de la Corporación Radiofónica de Oaxaca, que fue habilitada como recinto alterno, pues los profesores mantenían sitiada la sede del Poder Legislativo.

¿Y qué informará? Buena pregunta. Quizá no haya mucho que informar, cuando Alejandro Murat encontró una entidad colapsada económicamente y atrapada entre más de 600 organizaciones sociales mal acostumbradas a pedir dinero (un “techo presupuestal”) a nombre de las comunidades y municipios de Oaxaca; herencia del gobierno coalicionista de su antecesor, el coalicionista Gabino Cué Monteagudo.

Además, encontró una entidad con la indeclinable exigencia de la Sección 22 de regresar a controlando el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, razón por la cual (amén del interminable pliego petitorio anual) la gremial continúo con sus marchas, plantones y bloqueos de carreteras; aunque de menor intensidad que cuando gobernaba Cué. Los profesores solamente hicieron tregua durante la emergencia derivada del terremoto del 7 de septiembre pasado.

El informe es buena ocasión para que Alejandro Murat explique a satisfacción del pueblo oaxaqueño en que consiste la famosa “bilateralidad” planteada por la Sección 22 de la CNTE; caso contrario, seguirá creciendo en la percepción ciudadana que ha cedido a la pretensión de la gremial de regresarle el control de la educación en Oaxaca. Y eso no gusta. Los oaxaqueños ya han aguantado bastante las tropelías de la gremial con tal de ver elevado el nivel educativo de la niñez y juventud, como para que ahora salgan con la gracia de devolverle las canonjías merced a las cuales la sección sindical se convirtió en un monstruo estrangulador.

Claro, encontrar una entidad en desgracia, tampoco es pretexto para hacer nada en el primer año de gobierno. ¿Qué acciones emprendió? Es lo que los oaxaqueños conocerán este 15 de noviembre, porque existe la percepción de que no hay obra pública. Los gobernados pensaron que cuando menos, junto con el Gobierno Federal, terminaría las autopistas al Istmo y a la Costa, que aguardan desde hace tres sexenios locales.

Y cuya conclusión, por cierto, es una promesa del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y que le pesará al PRI si no las terminan. La gente se cansa de tanta promesa y pocos resultados. Ni los dos ex presidentes panistas, Vicente Fox y Felipe Calderón, cumplieron; y mucho menos el ex gobernador Cué. Caray, ¿qué hacen con el dinero?

Alejandro Murat tuvo suerte de ganar la elección de gobernador en una entidad anti-PRI, y donde no nació. Le favoreció la división de la oposición, sobre todo de la izquierda que llevó tres candidatos fuertes y el voto se pulverizó. Aun así, ganó apenas con el 30% de los votos en comparación a la suma total del voto opositor.

Quizá por eso, Alejandro Murat en más de una ocasión ha dicho estar consiente de que ganar no lo es todo, sino es necesario legitimarse. Y él lo ha intentado, se esfuerza en empaparse de Oaxaca, de identidad; lo vemos recorrer el estado, caminar por las calles, interactuar con la ciudadanía, saludar a los peatones o al público cuando asiste a alguna actividad cultural, por ejemplo. Y personalmente ha encabezado las situaciones de emergencia por las lluvias y los sismos, con el agua hasta la cintura o caminando entre los escombros.

La gente se lo reconoce. Pero se enoja cuando ve que poco han cambiado las cosas en cuanto a los bloqueos viales. Aunque éste ya no es un problema de gobernabilidad, es un problema de corrupción de los sindicatos, incluido el de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, que han agarrado de costumbre bloquear como medida de presión para solucionar sus problemas internos o para pedirle más dinero al gobierno.

También es un problema de corrupción de las llamadas organizaciones sociales, acostumbradas a estirar la mano. Claro, para que haya corrupción se necesitan dos: Los que piden y los que dan.

En fin, Alejandro Murat tuvo suerte de ganar las elecciones. Lo que no ha tenido es mucha suerte para gobernar. De entrada, encontró el estado colapsado económicamente, con una abundante burocracia, con la beligerante Sección 22 de la CNTE, con “organizaciones sociales” maleadas, con una CTM belicosa, con transportistas envueltos en riñas por las concesiones, con “órganos autónomos” gabinizados, etc. Hasta el gabinete le salió malito, tanto que ha tenido que hacer varios cambios.

Y cuando parecía que iba a empezar a despegar tras presentar su Plan Estatal de Desarrollo (apenas a finales de agosto), ¡zaz!, que tiembla; el terremoto del siete de septiembre lo agarró desprevenido. De hecho, Oaxaca no estaba preparada para una contingencia del tamaño de un sismo de 7.8 grados, menos cuando apenas sorteaba la emergencia por las lluvias que habían destrozado caminos y poblaciones.

Quizá su informe traiga mucho de acciones de las etapas de emergencia y reconstrucción en las zonas afectadas por los fenómenos naturales. Seguramente ello empapará el mensaje que enviará a los oaxaqueños luego de presentar el texto de su Primer Informe ante el Congreso Local.

Valdría la pena que el gobernador socializara íntegramente su recuento de acciones, con todo y anexos, porque los diputados lo acaparan y hasta lo esconden como si se tratara de un secreto de Estado o algo pecaminoso. Los oaxaqueños quieren saber qué hizo Alejandro Murat en el primer año de su gobierno y cuáles son los planes para los próximos cinco años, ya que tampoco hubo mucha claridad cuando presentó el Plan Estatal de Desarrollo.

De lo que sí están muy conscientes los oaxaqueños es de la podredumbre que encontró Alejandro Murat en la administración pública estatal, de las arcas vacías y de la deuda. El pésimo ejercicio de gobierno del coalicionista Cué, ha legitimado en parte al actual gobernador, a quien por lo menos se le ha visto hacer el intento de reconstruir el tejido social. Y al paso del tiempo, la gente se alegra de que haya perdido la coalición PRD-PAN, pues representaba la continuidad del saqueo.

Lo que esperan los oaxaqueños ahora, es castigo a Cué como responsable político y administrativo de la caótica situación en la entidad; no basta la detención de sus colaboradores; la gente quiere a Cué y la confiscación de sus bienes. Y esto, es el gran pendiente de Alejandro Murat.

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Correo: rosyrama@hotmail.com 

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