CRÓNICA POLÍTICA: Que los legisladores no desempeñen cargos partidistas

  • Casos Naty Díaz y Claudia Ruiz

Rosy RAMALES

El tema es polémico, pero Democracia Interna tiene razón: Claudia Ruiz Massieu debe solicitar licencia al Senado de la República durante el tiempo que permanezca en la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI.

O, en su caso, renunciar al cargo partidista “para dedicarse de tiempo completo” a su función como senadora, “permitiendo que se elija una dirigencia de transición ajena al grupo en el poder”.

Es un tema elemental para ambas partes, pero sobre todo para la sobrevivencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI). No se entendió ni siquiera tras la primera gran derrota del 2000.

Y ahí están las consecuencias, el partido volvió el poder en el 2012 pero sin poder sostenerse más allá de un sexenio. Probablemente porque previamente los priistas no purgaron vicios, el grupo Atlacomulco se apoderó del PRI y gobernó con camarillas.

La misma Claudia Ruiz Massieu representa una cuota. Quizá es la razón por la cual casi nadie cree en su discurso reformador y de rescate de la militancia.

Retomando el tema. Los vientos tan desfavorables al PRI no son para darse el lujo de ostentar dos cargos sin cumplir cabalmente en ninguno de los dos. Como dice la vox populi: “A quien dos amos sirve con uno queda mal”.

Y tanto el Senado como el partido requieren efectivamente de tiempo completo. ¿Cómo le hace Claudia para atender ambas funciones? Legislar no es solamente asistir a las sesiones y levantar el dedo.

El país atraviesa momentos de inédita transición, la cual requiere de toda la atención de los legisladores de las diversas filiaciones de oposición al partido gobernante, y que ya no es el PRI. Aún con la izquierda en el poder son vitales los contra-pesos.

Porque muy izquierda, pero no exenta de las tentaciones de llevar a México a los peores escenarios vividos con los priistas: Autoritarismo, acotamiento de libertades, exceso de impuestos, demasía de acciones electoreras sin esperanzas de desarrollo real, etc.

Entonces, son indispensables los equilibrios como en toda democracia: Legisladores de tiempo completo y oposición fuerte.

En consecuencia, los partidos políticos deben contar con dirigentes igualmente de tiempo completo, pero además comprometidos con las bases, no con las cúpulas.

Entonces, en el ejemplo del PRI, si Claudia Ruiz Massieu tiene el mandato constitucional de legislar, ¿a qué hora hace las tareas del partido? Sobre todo frente al reto de las elecciones locales en 2019, de la renovación del mismo CEN y de los Comités Estatales, y del proceso de refundación.

O a la inversa, ¿a qué hora legisla? ¿O su función se reduce a la praxis de ir unas cuántas horas a su cubículo y a sentarse en la curul? Así no pueden ser contra-peso.

Ahora, la campaña del Revolucionario Institucional “cerca de la gente” resulta ineficaz si solo se reduce a la asistencia de la presidenta nacional a actos convocados ex profeso con la militancia que concurra; la cual, por cierto, cada vez es más reducida.

Doña Claudia en todo caso debería caminar los pueblos y comunidades, los municipios; algo similar a la campaña hecha por Andrés Manuel López Obrador. Por eso Morena levantó tanto electoralmente, amén del impulso conseguido por los errores priistas.

Ahora bien, cabe la duda en cuánto a los recursos económicos. Por ejemplo: ¿Claudia Ruiz Massieu tiene dos ingresos por ejercer cargos públicos? ¿La dieta como Senadora y un sueldo como presidenta del CEN del PRI? ¿O esta función la realiza de manera gratuita?

Claro, al ser un partido político una entidad de interés público, se financia con dinero del pueblo, entonces los cargos partidistas son públicos.

En fin, que la corriente Democracia Interna, liderada por el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz, tiene razón, amén de sus intereses grupales: Claudia debe solicitar licencia al cargo de senadora durante el tiempo que se desempeñe como presidenta del CEN, o renunciar al cargo partidista.

QUE LOS LEGISLADORES NO DESEMPEÑEN CARGOS PARTIDISTAS

¿Por qué en muchas ocasiones los partidos políticos tienen como presidente o presidenta a una persona que también desempeña cargo legislativo? Ocurre en el ámbito nacional y en el local.

Porque ¿perciben dos sueldos? Porque ¿disponen de los recursos económicos del partido y de los Congresos? Porque ¿las personas nombradas en ambas posiciones representan un pago a favores o complicidades electorales y de diversa índole?

O porque ¿tienen la función de inyectar recursos de los Congresos a los partidos? ¿O porque son las únicas personas capaces para ejercer tales cargos? Eso sí que sería un insulto a la inteligencia de la militancia.

Y en dicha praxis es donde empieza la perversión y la perdición de los partidos políticos. Entonces, si se quiere un sistema de partidos fuertes, habría que empezar con poner restricciones legales a ciertos derechos.

No se asusten, pues ningún derecho es absoluto; la misma Constitución los acota.

CASO OAXACA

Hace algunos días, la diputada federal oaxaqueña plurinominal Natividad Díaz Jiménez solicitó licencia por tiempo indefinido. ¡Apenas a un mes de haber asumido el cargo!

Tanto peleó por figurar en la lista plurinominal de Acción Nacional y ahora deja la diputación. Pero sin dar paso sin huarache. Pidió licencia con el ánimo de reelegirse como presidenta estatal del partido en Oaxaca.

¿Cuál es su prioridad? ¿Cuál es la prioridad del PAN?

¿Y cuáles fueron los resultados electorales en Oaxaca en las elecciones locales del primero de julio pasado? Desastrosos; apenas si alcanzó una curul plurinominal, más otra asignada por el Tribunal Electoral, la cual está en veremos (impugnada).

Y 11 de 153 municipios de régimen de partidos políticos.

Evidentemente, para poder competir a la diputación federal, por ratos pidió licencia como presidenta del Comité Estatal, cuando así lo exigían las normas electorales.

¿Ven como los partidos necesitan dirigencias de tiempo completo?

CONSULTA A LA BASE

El ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz se ha convertido como en el patito feo para las cúpulas del PRI por la insistencia de su corriente, Democracia Interna, en la consulta directa para elegir candidatos para las elecciones locales del 2019, para renovar los comités nacional y estatales.

Sin embargo, las cúpulas, deben reconocer que tiene razón. Será una de las formas vitales para revivir al PRI. Incluso, su propuesta de prelación resulta muy interesante para reanimar a la militancia.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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Categories: Columnas,CRÓNICA POLÍTICA

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