Entre surcos y Mezcal: Alejandro Murat, Primer Informe



David ROMERO VILLALOBOS

A escaso par de días, la LXIII Legislatura del Congreso del Estado estará recibiendo el Primer Informe de Gobierno del Gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

Un Informe que, más allá de su contenido en palabras, cifras e imágenes, jamás podrá retratar de forma cruda, en blanco y negro, la realidad atípica que se ha padecido en nuestra entidad durante el presente año. Como nunca antes se había visto, la población de todas nuestras regiones padeció el embate inclemente de la naturaleza. Sin olvidar que aún no concluye el 2017.

El efecto devastador de la naturaleza, obligó a replantear el ejercicio presupuestal de las obras y acciones inicialmente consideradas a realizar; cediendo paso a lo urgente sobre lo prioritario. Y si a todo lo anterior, nos permitimos recordar la enorme deuda heredada ante los ya conocidos desvíos multimillonarios del sexenio anterior, lo realizado durante este periodo adquiere notable importancia.

Al paso de los meses, el recuento de los daños citados da cuenta clara de lo anterior. En el aspecto humano, se tuvo la pérdida lamentable de muchos seres que ya no podrán volver a estar físicamente entre nosotros. En el ámbito social y cultural, el tiempo será el mejor aliado para reconstruir los tejidos dañados. En el rubro económico, la participación dinámica con amplio sentido de responsabilidad entre todos los sectores productivos tiene que convertirse en el principal agente catalizador de la economía local y regional. Por último, en el sector gubernamental, más allá de todo señalamiento político, Murat Hinojosa ha dado muestra clara de lo que realmente está hecho. Desde las primeras horas de cada suceso acontecido, él personalmente estuvo supervisando y evaluando todas las acciones a implementar en beneficio de los habitantes damnificados; atendiendo y escuchando con atención; hablando con firmeza y alentando con sensibilidad.

Estos momentos, le han permitido al Gobernador una gran oportunidad de comunicación directa y estrecha comunión con la gente. Esto último, cabe decirlo, no es propiamente una opinión personal; está es, una percepción ciudadana que ha permeado positivamente en un amplio porcentaje de nuestra población. Y esto, apreciables lectores, será benéfico para Oaxaca.

Las recurrentes comparaciones personales, entre él y su padre, conforme avanza el tiempo disminuyen y se robustece la individualidad de cada historia propia; cada uno de ellos, con su particular estilo de ser, de decir y de hacer. Hoy, a casi un año de distancia, el lenguaje con el que Alejandro Murat se comunica es sentipensante; tal cómo lo describía Eduardo Galeano: capaz de pensar sintiendo y sentir pensando.

Alejandro Murat, es un gobernante forjado en las entrañas del poder. Un hombre de conocimiento, relaciones y habilidad; características que le han permitido generar confianza y consensos, dentro y fuera de nuestra entidad. He aquí, su principal fortaleza. Esa misma que, en el transcurso de los años venideros, debe proyectar y consolidar a Oaxaca hacia un mejor destino.

En lo personal, estoy plenamente convencido de que los cambios profundos de toda sociedad se construyen con la mayor unidad posible. Con la certeza de que aún falta mucho por hacer, pero con una enorme dosis de confianza en que si se podrán alcanzar muchos de los objetivos trazados.

Los próximos días garantizan una inmensa ola de opiniones y comentarios. Algunos coincidentes y otros diversos. Pero todos, sin duda, merecedores de atención y respeto. Los surcos políticos, por muy diversos entre sí, jamás deben ahondar en grandes brechas sociales.

P.D.- En virtud del tema abordado, en nuestra próxima colaboración atenderemos nuevamente tópicos de Mezcal. Sin embargo, la frase de la semana se comparte con gusto: La gente positiva es la que se cae, se levanta, se sacude, se toma un mezcal, le sonríe a la vida y dice: ¡Ahí voy de nuevo!

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Categories: Columnas

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