Entre surcos y Mezcal: Despertares de septiembre



David ROMERO VILLALOBOS

Entre todo cuanto se pueda decir posterior a la noche del 7 de septiembre, un despertar comunitario de conciencia podría ser la principal apreciación concurrente.

Despertares que, de forma cruda e inmediata, han permitido reorientar visión, percepción y actuación. Lo mismo entre la comunidad científica e investigadores, que entre los organismos reguladores en materia de normas preventivas y de protección civil; en el estilo y veracidad de los tradicionales medios informativos y de comunicación, ante la avalancha informativa de las redes sociales y las prudentes reservas del público receptor; y, en todo momento, bajo la vigilante mirada ciudadana a la respuesta oportuna de sus gobernantes.

Nuevos despertares sin ese profundo distingo entre estratos sociales. Despertando cada nuevo amanecer con la certeza solidaria de todos quienes amamos a México. Un periodo de aconteceres atípicos que nos ha permitido constatar, con profundo orgullo, la unidad que nos distingue como nación.

Despertares que han venido a edificar nuevos paradigmas sociales. Impulsando la necesidad de nuevos escenarios de armoniosa convivencia. Convencidos de la necesidad de unificar criterios comunes ante la dispersa gama de matices políticos; anteponiendo el bienestar común sobre colores partidistas. Una sociedad despierta, capaz de evolucionar y reinventarse a paso agigantado; ansiosa de cambios impostergables, tangibles y medibles.

Los despertares de septiembre, afortunadamente, anticipan la realidad de muchos sueños olvidados.

“El Mezcal, bebida mística, mágica, afrodisiaca y extraordinaria. Cuando se bebe en cantidades racionables, despierta el espíritu, calma el desamor, estimula la imaginación, borra resentimientos, acompaña en la soledad y hace que el mundo se vea mucho mejor”. Andrés Henestrosa.

En Oaxaca, la Denominación de Origen del Mezcal, data desde 1994. Participando la totalidad de sus 570 municipios de este beneficio. El envasado de nuestro destilado icono, se realiza de acuerdo a una de las tres categorías establecidas en la NOM-070: Joven, Reposado o Añejo. Siendo el Mezcal Joven, el que ha tenido una mayor aceptación en los mercados nacional e internacional; superando en ambos casos, el 90% del volumen de la comercialización total. Es pues, insignia de la industria.

El principal mercado de exportación del Mezcal, continúa siendo los Estados Unidos de Norteamérica; manteniendo un crecimiento sostenido en Europa, Sudamérica y Australia. En la actualidad, el Mezcal se exporta a prácticamente medio centenar de países y el interés de nuevos mercados va en expansión. Cuidar y regular la calidad del producto, debido a la cultura que representa su proceso de elaboración artesanal, es precisamente lo que ha permitido estos logros de enorme trascendencia social y económica en esta importante cadena de producción.

Y por favor, antes de brindar, no olviden recordar la frase del Maestro Ulises Torrentera: “El Mezcal es para consumo sacro, todo exceso es profano”.

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