Rosy RAMALES
Qué preventivo se está viendo el gobierno de la “Cuarta Transformación”. En la página del Consejo de Salubridad General ya publicó la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”, donde la edad es uno de los criterios para salvar más vidas de pacientes por COVID-19.
Textualmente dice lo siguiente: “…cómo asignar recursos escasos cuando la prognosis es similar pero la diferencia de edad entre los pacientes es significativa. Por ejemplo, cuando solo tenemos un ventilador y hay dos pacientes: un paciente A de 80 años y un paciente B de 20 años. Supongamos que si paciente A recibe el ventilador ella vivirá 7 años más y si paciente B recibe el ventilador ella vivirá 65 años más. Para solucionar este problema se tiene que introducir un principio adicional: salvar la mayor cantidad vidas-por-completarse. Una vida-por-completarse se debe de entender como aquella que aún no ha pasado por los diferentes estados de desarrollo bio-psico-social humanos (i.e. infancia, adolescencia, edad adulta, vejez). Y de entre las vidas-por-completarse hay que elegir aquellas que están en etapas más tempranas. Ahora, en lugar de realizar distinciones de edad de veta fina (por meses o días, por ejemplo) lo que se propone son las siguientes categorías clasificatorias: 0-12, 12-40, 41-60, 61-75, y +75. Utilizar el principio de vidas-por-completarse podría parecer injustamente discriminatorio hacia los adultos mayores, pero esto no es así. Y para entender por qué, se tendrá que remontar a la pregunta: por qué la muerte es mala para nosotros. La respuesta a esta pregunta es que la muerte es mala para nosotros porque nos priva de oportunidades valiosas futuras. Ello quiere decir que por lo general la muerte priva a los jóvenes de un número mayor de bienes que a aquellas personas que ya han pasado por dicha etapa vital. Por lo tanto, un sistema de asignación de recursos escasos que favorece salvar la mayor cantidad vidas-por-completarse es un sistema que prioriza a aquellos que por lo general perderían más si murieran.”
Pues simple y sencillamente resulta increíble este principio para salvar vidas de pacientes con COVID-19. En otros países (con excepción de China) la experiencia demostró que adultos mayores sobrevivieron a tan atroz enfermedad, caso contrario de jóvenes.
Y tampoco se trata que el Gobierno de México deje morir gente joven; ¡se trata de salvar vidas por igual! Vaya, ni siquiera al azar.
Más bien, esa “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” parece un decálogo de justificaciones de un Gobierno de México sin la infraestructura hospitalaria indispensable, ni los ventiladores suficientes, ni el equipo ni el personal médico; un decálogo que desnuda la deshumanización de los políticos y el desamparo en que se encuentran los mexicanos.
Suena muy fuerte, pero nadie quisiera pensar en la existencia de un gobierno asesino.
Esta “Cuarta Transformación” echa mano de justificaciones filosóficas, abstractas y hasta de tonterías para aplicar una guía según para salvar vidas ante una emergencia sanitaria. Imagínense, ¡priorizar a quien perdería más si muriera!
¿Y cómo saben si la persona de 20 años aun cuando la salven solamente vivirá un mes o un año más? ¿O si la persona de 75 años salvada vivirá cinco y quince años más, o si aun salvada no vivirá más allá de quince días? ¿Cómo lo saben? A menos que el diagnóstico médico sea de plano la muerte clínica; o sea, que ya no hay nada qué hacer. Pero entre esto, y elegir a la persona de mayor edad para morir o al de menor edad para vivir (vida por completarse), hay una inmensa diferencia.
Si de abstracciones se trata, ¿por qué en la elaboración de la Guía no se usaron criterios teológicos? Hasta hubiesen echado mano de la sabía filosofía popular cuando dice: “Cuando Dios dispone que mueras, aunque te quites; y cuando no, aunque te pongas”.
El criterio o el principio de “salvar la mayor cantidad vidas-por-completarse” hasta choca con el argumento siempre a favor de los adultos mayores del presidente Andrés Manuel López Obrador; el primer mandatario de “izquierda”.
Por cierto, al pie de la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” se halla la siguiente anotación: “Lapresente guía encuentra sustento constitucional en lo ordenado por el artículo 73, fracción XVI secciones 1ª. 2ª. Y3ª., en donde se previene que el Consejo de Salubridad General dependerá directamente del Presidente de la República,
sin intervención de ninguna Secretaría de Estado, que sus disposiciones generales serán obligatorias en el país y en caso de epidemias de carácter grave o peligro de invasión de enfermedades exóticas en el país, la Secretaría de Salud tendrá obligación de dictar inmediatamente las medidas preventivas indispensables, a reserva de ser después sancionadas por el Presidente de la República. La autoridad sanitaria será ejecutiva y sus disposiciones serán obedecidas por las autoridades administrativas del país.”
Ojo, el sustento constitucional no es para el contenido de la guía, sino para la existencia del Consejo de Salubridad General y sus facultades para dictar medidas preventivas, más no medidas para elegir a quien dejar morir porque los recursos económicos son destinados a los proyectos prioritarios de un gobierno y no a la salud.
Por sentido común, sin tanta filosofía y abstracciones, lo ético es intentar salvar todas las vidas; el médico lo jura, y el gobierno también al jurar cumplir la Constitución, cuya columna vertebral son los derechos humanos; y el derecho a la vida es uno de éstos.
Salvar todas las vidas, sin distingos de ninguna naturaleza, ni porque llegue primero.
¿Qué hay recursos escasos? Así también se justifica la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”.
Pues ya habrá recursos. Porque un juez federal, en una suspensión, dijo que es procedente reasignar parte del presupuesto destinado a la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, el Corredor Transístmico, ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’, así como el dinero obtenido por la extinción de fideicomisos, para garantizar el empleo en esta crisis sanitaria.
Y el Gobierno Federal encabezado por López Obrador debería reasignar todo el presupuesto destinado a tales proyectos, de manera prioritaria a dos rubros: Salud y empleo, porque si la gente no muere por COVID-19 morirá de hambre sin que el remedio sean los programas sociales.
Si el presidente López Obrador pelea la decisión del juez, estará demostrando que no le importa la vida de los mexicanos, sino solamente le interesa su proyecto político y que Morena continúe en el poder.
¿Y SI ENFERMAN POR COVID-19 AMLO Y MEDIO GABINETE?
Los integrantes de casi medio gabinete federal son personas de la tercera edad, empezando por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y siguiendo con los secretarios de Salud, Jorge Alcocer; de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Spriú; de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula; Semarnat, Víctor Manuel Toledo Manzur; y Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia, entre otros.
¿Qué pasaría si el mandatario nacional o alguno de los integrantes de su gabinete de 70 y más llegan a contagiarse de COVID-19? ¿Y si se ponen graves considerando padezcan alguna enfermedad crónica degenerativa? ¿Y en igual circunstancia se encuentran varios jóvenes comunes? ¿La vida de quien o de quiénes van a privilegiar entonces? ¿A quién le van a dar el respirador? ¿Al que tiene una vida por completar y perderían más si murieran? ¿O a quienes tienen una menor probabilidad de vida dada su avanzada edad y ya le dieron gusto al gusto y alcanzaron sus metas profesionales y políticas?
Es solamente pregunta.
¿Y si enferman de COVID-19 Jorge Alcocer y el subsecretario Hugo López-Gatell? ¿A quien salvarán? ¿O para ellos sí habrá respirador y toda la atención porque son médicos, además de pertenecer a la burocracia dorada?
La “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”, dice que tratándose de médicos se le dará prioridad a quienes estén atendiendo a los enfermos de COVID-19; y Alcocer y López-Gatell solamente ven los toros desde la barrera; el segundo, incluso, trata más con los medios de comunicación que con pacientes.
OTRO CRITERIO:
Otro criterio en la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” es la justicia social, la cual priva en la salud pública en una emergencia dice el documento, en el cual, como se imaginarán, hay párrafos completos de argumentaciones y justificaciones filosóficamente abstractas.
Habría que desentrañar el fondo de esa “justicia social”.
LA GUÍA ¿NO ES UNA DECISIÓN EJECUTIVA?
El subsecretario de Salud Hugo López-Gatell dijo que la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”, dijo que“en este momento es un documento que está a disposición en la página del Consejo de Salubridad General, pero no implica en este momento una decisión ejecutiva».
Pues la anotación al pie de dicha Guía parece decir otra cosa.
Y en la página del Consejo de Salubridad General se lee que éste “es un órgano colegiado que depende directamente del Presidente de la República y tiene el carácter de autoridad sanitaria, con funciones normativas, consultivas y ejecutivas. Las disposiciones que emita serán de carácter general y obligatorias en el país.”
¿Entonces?
NADA MÁS FALTA EL CRITERIO ELECTORAL
En la ya famosa “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” nada más faltó el criterio electoral para decidir quién vive y quien muere en la emergencia sanitaria; si el que durará más años dando votos a Morena, o el que vivirá más años dando votos a la oposición.
En serio, en la Cuarta “T” no tienen…ética.
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Correo: rosyrama@hotmail.com
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