Raúl CASTELLANOS
“ESTOY PREPARADO PARA UNA NUEVA AVENTURA” –James Carter dixit-; y agregó “estoy listo para lo que sea”; el pasado jueves un sonriente James Carter, vistiendo un blazer oscuro camisa azul grisáceo y corbata roja con puntos amarillos y azules, arropado por familiares y amigos, de buen ánimo y bromeando ofreció una conferencia de prensa, el motivo –en esta ocasión- no era para dar detalles sobre alguna de las muchas acciones humanitarias y de paz, en apoyo a la salud y en defensa de la democracia que realiza y encabeza desde su fundación conocida como “Centro Carter”, que lo llevaron a obtener en 2002 el Premio Nobel de la Paz; no, esta vez se trataba de algo “estrictamente personal”, informó tener cáncer en cuatro pequeños puntos del cerebro, por lo que se someterá de inmediato a un tratamiento de radiación, dijo que en principio consideró que el cáncer estaba confinado a su hígado y que se le había retirado completamente tras la operación a la que se sometió, por lo que “estaba bastante aliviado”, sin embargo –confesó- nuevos estudios revelaron que no era así, que se había extendido al cerebro, reflexionando “pensé que solo me quedaban unas semanas pero estaba sorprendentemente en paz, he tenido una vida maravillosa y gratificante, me siento bendecido, esto está en manos de Dios”; de buen talante, comentó haber recibido llamadas de los Bush, los Clinton y el Presidente Obama de quienes bromeó “es la primera vez que me llaman en largo tiempo” y a pregunta expresa sobre su legado consideró como su “mejor decisión en la vida”, haberse casado con su esposa hace 69 años, su mejor deseo “que se encuentre una solución al conflicto de Israel y Palestina” y su mayor frustración “no haber encarado de mejor manera el secuestro de estadounidenses en la Embajada de Teherán”; secuestro y desenlace que le costaron la reelección presidencial frente a Ronald Reagan; el 4 de noviembre de 1979, un grupo en su mayoría de estudiantes seguidores del Ayatollah Khomeini tomaron con violencia la Embajada de EE UU en Teherán, secuestrando a 60 norteamericanos, 52 de los cuales permanecieron cautivos durante 444 días, desafiando al imperio que había dado asilo al depuesto Sha Mohamed Reza Pahlevi los mostraban en la TV iraní vendados, amenazados, hincados; por su parte el gobierno de Carter imponía las clásicas sanciones, cancelación de importaciones petroleras, expulsión de ciudadanos y congelación de cuentas financieras, al tiempo que se recurría a las vías diplomáticas con nulos resultados, el 24 de abril de 1980 se lleva a cabo un intento de rescate militar conocido como “Operación Garra de Águila” que fracasó estrepitosamente, un helicóptero choca, tres se descomponen –para ripley- mueren ocho marines, tres más resultan heridos, los iraníes se regodean del fracaso, en términos reales este hecho, pegó en la línea de flotación del orgullo americano y fue determinante en la derrota –electoral- de Carter, hay quienes dicen –sin probar- que la CIA saboteó la operación, vaya usted a saber; recuerdo una cita publicada que ilustra la magnitud del fracaso, cuestionado en una conferencia de prensa sobre que más se podía hacer para liberar a los rehenes Carter solo alcanzó a responder “rezar”; concluida su presidencia Carter se encontró con el “Carter humanista que llevaba dentro” y se convirtió en un activista de las causas democráticas; en 1989, a finales de abril, una tarde Arturo me llamó y me dijo “don Fernando quiere que vaya alguien de observador a las elecciones de Panamá, te propuse”; cubiertos los trámites viajé a la Ciudad del Canal, diríamos que el grupo en que iba fue convocado por el PRD, el partido –en ese tiempo- cercano al General Noriega, su candidato presidencial era Carlos Duque llevando como vicepresidente a Ramón Sieiro, cuñado de Noriega, por la ADO –Alianza Democrática Opositora- se postulaban Guillermo Endara y Ricardo Arias; las elecciones se celebraron en un clima de gran tensión, por la tarde se comenzaron a difundir noticias de enfrentamientos, los observadores y un gran número de periodistas nos hospedábamos en el Hotel “Marriot”, incluyendo –recuerdo- a Manuel Clouthier, quien acudió invitado por Endara, enfrente, a unos doscientos metros se encontraba el Centro de Convenciones habilitado como sede del Tribunal Electoral; a medida que se daban resultados con ventaja para Duque, la presión internacional aumentaba; de pronto un rumor se extendió, el ex presidente Carter, también presente, se dirigía al Centro de Convenciones, hacia ahí nos dirigimos, al llegar Carter intentó entrar hasta donde sesionaba el Tribunal Electoral, encaró a la guardia militar, estos cortaron cartucho, por un momento pensé que lo enfrentarían, de pronto se interpuso entre ellos Gregorio Selser, respetado y reconocido periodista, testigo activo de muchas historias en América Latina y el mundo, hablaron, la tensión bajo, las armas también, Carter se retiró; al siguiente día el Tribunal Electoral suspendió el conteo y declaró anuladas las elecciones, meses después, el 20 de diciembre los EE UU invadían Panamá y Endara prestaba juramento como presidente en la base militar norteamericana ubicada en el canal; como se advertirá, James Carter ha sido actor, factor y observador del mundo contemporáneo, tiene razón al afirmar “estoy preparado para una nueva aventura”…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?… RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/47180/del-zcalo-a-los-pinos#.Vdqcz97Dzgw.mailto
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