El abrevadero de Salomón / Maestros, padres e hijos: Un retorno de añoranza e ilusión a las aulas.

Salomón PEREGRINO.

“Vale más humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos”.

A todos quienes tuvimos la oportunidad de realizar y forjar nuestra instrucción académica en escuelas públicas, hoy somos gratos testigos presenciales de un momento que parecía irrepetible en la historia moderna de Oaxaca: un retorno de añoranza e ilusión a las aulas. Compartida por igual entre maestros, padres e hijos.

Estoy convencido de que la Sección XXII, más allá de las múltiples expresiones ideológicas que alberga, o de las posturas radicales extremas que infortunadamente se le etiquetan y distinguen, tiene el alto compromiso social de cumplir con creces a la confianza depositada por la gran mayoría de padres y madres que hemos puesto entre sus manos el más preciado tesoro de vida con que contamos: nuestros hijos.

Hace no muchos años atrás, aunque si distantes a la memoria, acudir a las escuelas públicas de mayor prestigio local nos representaba un reto permanente como alumnos y le significaba un orgullo diario a nuestros padres. Y ante ese panorama, con excelsa vocación y pulcra dedicación, nuestros respetados maestros garantizaban el prestigio, la experiencia y la excelencia educativa; fortalezas con las que no contaban las escasas academias e institutos privados de ese tiempo.

Esa nostalgia del pasado, hoy revive entre nosotros con enorme entusiasmo y mayor esperanza. La certeza de mayor tiempo en las aulas, ciertamente no asegura el incremento en la calidad de la instrucción educativa; sin embargo, representa ese añorado reencuentro entre todos quienes aspiramos a recuperar la ilusión por aportar lo mejor de nosotros mismos a la sociedad que nos cobija.

La transformación administrativa del organo rector de la educación pública en nuestro estado, por sÍ sola no hará posible ese viraje de actitud que se requiere entre toda la plantilla docente. Esta es, y debe ser, una constante labor social de todos. En especial de padres y maestros. Sin dejar de lado la supervisión y el cumplimiento responsable a sus deberes que deben procurar municipios, estado y federación.

Los tiempos de dolor y resignación entre padres e hijos, ante los constantes paros de labores en el pasado reciente, deben ser historia irrepetible en cada uno de nuestros hogares. En todo momento, debemos recordar que una sociedad carente de civilización y cultura, en cualquier parte del hemisferio, está condenada a su desaparición. Y Oaxaca, siendo cuna de civilización y cultura en el Continente Americano, no se debe permitir nuevamente la abominable posibilidad de condenarse a una tragedia social de semejante magnitud.

La grandeza y majestuosidad de Oaxaca, reposa en el valor y en la sensibilidad de sus hombres y mujeres. Maestras y maestros, al igual que todos nosotros, lo sabemos, nunca nos ha sido desconocido. Confiemos con optimismo, que las añoranzas e ilusiones que hoy nos embargan, mañana sean realidad y alegría cotidiana.

Cápsula de reflexión: La crítica política, hecha sin la expectativa moderada de un cambio positivo, se torna hueca… vacía… estéril.

 


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