Salomón PEREGRINO
“No te jactes de tí mismo; que sean otros los que te alaben”
Martínez Neri y Amaro Cancino.
La semana pasada, con la recepción del Tercer Informe de Actividades del Presidente Enrique Peña Nieto, en el recinto legislativo de San Lázaro, inició formalmente el Primer Periodo Ordinario de Sesiones los 498 Diputados Federales que por ahora conforman la LXIII Legislatura de la Cámara Baja del Congreso de la Unión (El Distrito 1 de Aguascalientes tendrá una elección extraordinaria y falta por definir una diputación de representación proporcional para alcanzar el total de los 500 diputados federales).
Desde la LVII Legislatura federal (1997-2000), donde ningún grupo parlamentario ha contado con la mayoría absoluta, la elección y designación de los coordinadores de bancada entre los partidos políticos con mayor representatividad legislativa, en contadas ocasiones había generado tanta sorpresa sin previa especulación. En especial, entre los 3 grupos parlamentarios con mayor representatividad: PRI, PAN y PRD. En este momento, por si solos suman casi el 75% del total de las y los legisladores. Y por ende, son las fracciones que acaparan la mayor atención política por parte de todos.
La ausencia de sobresalto alguno, descansó en el consenso absoluto de César Camacho Quiroz como Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI (La línea estaba marcada desde que ingresó en primer sitio en la lista de candidatos plurinominales por su circunscripción electoral). Inesperada y sorpresiva, la designación de Marko Cortés Mendoza, diputado electo por el estado de Michoacán, quien es ahora el Coordinador Parlamentario del PAN. Sin embargo, el suceso menos esperado y con alta dosis de competencia interna, fue el consenso obtenido por Francisco Martínez Neri como Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD.
La complejidad de los periodos legislativos intermedios, de inicio genera serios cuestionamientos sobre la habilidad y liderazgo que logren imprimir los coordinadores parlamentarios del PAN y del PRD. Ambos llegan por vez primera a San Lázaro. Y cada uno de ellos, entre sus filas, cuenta con pares de mayor experiencia legislativa. La posibilidad de cometer errores, sin consecuencias drásticas para la permanencia y continuidad como líderes de sus respectivas bancadas, no admite el mínimo margen de falla. La glosa del informe presidencial, discusión y analisis, les debe permitir fortalecer ese liderazgo tan necesario en ellos e imprescindible para la dirigencia nacional de sus partidos políticos.
A la vista, la aduana más complicada se le presenta a nuestro paisano Martínez Neri por 2 compañeros de gran peso que estarán muy al pendiente de su desempeño: José de Jesús Zambrano Grijalva, Presidente de la Mesa Directiva, y Agustín Basave Benitez, virtual dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática. Al interior del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Ricardo Anaya realiza una apuesta crucial en la ruta de su partido hacia el 2018. Su futuro político, ingresa a un oscuro tobogan de violentas sacudidas internas.
En contra parte, César Camacho Quiroz está obligado ante Enrique Peña Nieto y su partido, a entregar todos los resultados que de él y de toda su fracción se esperan. Una eficaz conducción en el Congreso Federal, aunado a los sucesos externos que siempre marcan las pautas políticas, podrían impulsarlo a mediano plazo al gabinete presidencial; o incluso, catapultarlo como un serio contendiente a la elección presidencial en el 2018.
¿Alguién se atrevería a apostar que estos 3 personajes concluyan como coordinadores hasta el tercer trimestre del 2018? Al igual que usted, yo tampoco lo creo.
MARTÍNEZ NERI Y AMARO CANCINO.
Sin la menor pretensión de exagerar o soslayar el nivel de influencia, de grupo o individual, que cada uno de estos dos diputados federales oaxaqueños representa en el Congreso de la Unión, para Oaxaca, en general, será fundamental el desempeño, compromiso y movilidad política que ambos jueguen en casa.
Los márgenes de maniobra local que dispongan, depende en gran medida de las exigencias de tiempo que le requieran sus responsabilidades legislativas en el Distrito Federal. Ciertamente, Neri representa a 61 legisladores del PRD. Pero solamente 6 son oaxaqueños, incluido él.
Por el otro extremo político, Antonio Amaro Cancino es el coordinador de los 9 diputados federales priístas por Oaxaca. Y en el contexto local, este amplio número de legisladores le impacta muy favorablemente. Su habilidad política personal, con conocimiento pleno del territorio oaxaqueño y de sus diversos actores políticos, le permitirá a él y a su grupo de diputados capitalizar fuertemente lo que logren de manera conjunta en beneficio de nuestra entidad.
En la medida en que Amaro proyecte cohesión y unidad al interior de su grupo, obtendrán el respaldo y la solidaridad de su Coordinador Parlamentario para avanzar en el cumplimiento de sus compromisos de gestión y trabajo político. Y por ende, al contar con el apoyo de César Camacho, sumarán el de los 202 Diputados que integran la fracción priísta.
Oaxaca, como hace mucho no se percibía en la capital del país, resulta tema permanente de gran relevancia nacional. De hecho, ya se empezó a especular sobre la posibilidad de que Martínez Neri podría ser un prospecto viable para contender el año entrante por la gubernatura del Estado al cobijo de su partido. Una posibilidad real que se apertura desde la propia cúpula perredista.
Y lo anterior, producto de esa ventaja especial que concede estar en el centro de las grandes decisiones de carácter nacional. La inmensa cantidad de reflectores que ahora apuntan diariamente hacia su figura, le permiten esa gran cobertura total.
En tanto, Antonio Amaro desde ya, resulta un factor clave en la gran decisión interna de su partido de cara al proceso del 2016. Su indiscutible cercanía política con el Senador Eviel Pérez Magaña, hacen pensar que su proyecto conjunto va más allá del compromiso permanente con su región de origen, la Cuenca. Los dos, Eviel y Amaro, sin duda deben estar pensando como afrontar en equipo el escenario electoral de Oaxaca en 2016.
Neri y Amaro, tienen frente a si una extraordinaria posibilidad de figurar y trascender en el contexto nacional. Y aquí en Oaxaca, con hechos a la vista de todos, la oportunidad de silenciar tantas voces incrédulas y el poder recobrar parte de esa confianza pérdida entre quienes ya no creen en nadie de la clase política que actualmente nos gobierna. El reto es enorme. De lograrlo, la satisfacción será inmensa.
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