Rosy RAMALES
Con el de Pinotepa Nacional van dos municipios donde mediante la Operación Sable, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca conjuntamente con las secretaría de Marina y Defensa, la Guardia Nacional, Policía Estatal y la Agencia Estatal de Investigaciones tomaron el control de la seguridad por haber detectado relación de elementos de la Policía Municipal con la delincuencia organizada.
¡Imagínense! ¿En manos de quién se encuentra la seguridad de las habitantes de Pinotepa Nacional? En manos del crimen. Igual que en Juchitán de Zaragoza, que ha sido el primer municipio donde tales instituciones tomaron el control de la seguridad pública por las mismas razones prácticamente.
¿En cuántos municipios más entrará la Operación Sable? Porque hay más, donde la Policía Municipal se encuentra coludida con la delincuencia organizada, sobre todo en las regiones del el Istmo, la Costa, Valles Centrales y la Mixteca.
Aunque los ‘golpes’ en Juchitán de Zaragoza y Pinotepa Nacional representa una alerta para los grupos criminales y policías municipales cuyo contubernio seguramente pondrán en receso mientras se le pasa al gobierno la fiebre de desbaratar células delictivas. ¿O no?
Pues quien sabe si se le pase pronto. Porque el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Omar García Harfuch, parece traer los hilos de la situación sobre la incidencia delictiva y la seguridad en los municipios y entidades del país.
Con frecuencia se reúne con los secretarios de seguridad estatales y fiscales locales.
En fin, el Fiscal General de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, dijo que “la Operación Sable es una estrategia de seguridad interinstitucional que busca desarticular redes delictivas, así como lograr la detención de objetivos prioritarios generadores de violencia, por ello, se realizan intervenciones operativas que buscan atender y retomar el control de espacios estratégicos en materia de seguridad, además fortalece las capacidades de las autoridades municipales al tener la colaboración de instancias estatales y federales”.
Bien.
Entonces, se infiere que tal estrategia incluye la captura de las cabecillas de las células delictivas, caso contrario no se cumpliría cabalmente con los objetivos de la estrategia. Los mandos van a continuar operando con otros elementos de las policías municipales.
Las acciones de inteligencia seguramente van a detectar quiénes son los cabecillas, que pueden ir desde mandos de las policías municipales hasta presidentes municipales.
Al Fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla no le tiembla la mano, solo es cuestión de que ninguna acción política le impida dar resultados.
Por cierto, ¿ya darían con los cabecillas que operaban junto con la Policía Municipal de Juchitán de Zaragoza?
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