Rosy RAMALES
El partido Somos México —o como termine llamándose si la Sala Superior del TEPJF confirma la absurda decisión del INE de obligarlo a cambiar de nombre por “generar una idea de pertenencia a la nación”— nace con el claro propósito de arrebatarle el poder a Morena.
Quien sabe si logre dicho objetivo, pero lo que es seguro es que restará votos de izquierda al partido gobernante. Pero también quitará votos al PRI y al PAN.
Eso de “quitar votos” es relativo, porque la verdadera militancia priista, panista y morenista seguirá como tal, salvo aquella que vea a Somos México como un mejor barco; conveniencia pura pues. También se irán quienes estén sinceramente desencantados del Revolucionario Institucional y de Acción Nacional, o quienes ya vean a estos partidos como cadáveres políticos.
Independientemente de lo anterior, Somos México probablemente atraerá voto indeciso; de electores que no se identifican con los partidos tradicionales ni con sus candidaturas, y que pueden encontrar una alternativa viable en esta nueva fuerza política y sus postulaciones para las elecciones federales y locales de 2027.
Incluso, puede atraer el voto que podría capitalizar el PRD en aquellas entidades federativas donde existe como partido local; claro, en cuanto a elecciones locales.
Desde su estructura es posible visualizar el voto hacia Somos México, porque en su Comité Ejecutivo Nacional y en su Consejo Consultivo figuran personajes que alguna vez militaron en el PRD, en el PRI y en el PAN. Hay intelectuales, empresarios y hasta exfuncionarios y ex consejeros del Consejo General del INE, que en su momento se identificaron con el PRI o con el PAN y por eso llegaron a las consejerías.
La estructura de Somos México cuenta con profesionales de gran valía y con un profundo conocimiento en sus respectivas áreas. Por ejemplo, la ex diplomática Cecilia Guadalupe Soto González en la secretaría general; Ana Laura Martínez de Lara, ex directira ejecutiva de administración del INE en la Secretaría de Administración y Finanzas; Jarumy Esmeralda Méndez Reyes, en Medio Ambiente, especialista en la materia; Alejandra Molinar Yarza,en Inclusión; Roberto Heycher Cardiel Soto, todo un operador electoral del INE como Secretario de Operación Electoral y Alianzas.
En la representación ante el Instituto, están Emilio Álvarez Icaza y el exconsejero Marco Antonio Baños Martínez.
La presencia en Somos México de personajes provenientes del INE confirma que finalmente los partidos políticos se distribuyen la estructura del Instituto, cosa que tampoco es excepción en la era de la llamada Cuarta Transformación; más bien en ésta, es un exceso sin disimulo alguno. En su momento, varios exconsejeros también se adhirieron formalmente al PAN.
En fin, Somos México pinta al menos para no perder el registro. Pero ¿y si consigue ganar además un buen número de diputaciones federales, diputaciones locales, alcaldías, ayuntamientos; incluso, alguna gubernatura? Vaya, como se ha dicho en el argot futbolístico en el contexto del Mundial: ¿Y si sí?
Un triunfo sorpresivo de este tamaño le mandaría un duro mensaje a los partidos tradicionales; significaría que el electorado encontró una válvula de escape o una alternativa real para el voto de castigo.
Sin embargo, es algo así como arrancarle un suspiro al viento o un grito al silencio. Unas elecciones no se ganan solamente con cuadros avezados en el Comité Ejecutivo Nacional y Consejo Consultivo de un partido político; se ganan con estructura territorial y electoral; además con estrategia y, por supuesto, con dinero.
No obstante, no hay peor lucha que la que no se hace. Somos México lo intentará, salvo que la Sala Superior del TEPJF le de revés a su registro como partido político, y no por incumplimiento de requisitos, sino por el riesgo para Morena, lo cual también es relativo porque Somos México le restará votos al PRI y al PAN.
Podría ocurrir algo interesante: que Somos México haga alianzas fácticas con partidos tradicionales, sectores reales de poder, organizaciones sociales, agrupaciones empresariales y la sociedad civil organizada. Algo similar a lo que hizo Morena cuando nació como partido político en 2014 para competir en su primera elección en 2015.
Por cierto, varios militantes de Somos México eran funcionarios y consejeros del INE cuando Morena obtuvo su registro como partido político. Entonces, conocen un poco la entraña del actual partido en el poder.
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