CALEIDOSCOPIO: UNAM: credibilidad en juego

Guillermina GÓMORA ORDÓÑEZ

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. No se trata de un conflicto presupuestal o de una huelga estudiantil, que forman parte de la tradición política de la máxima casa de estudios. Lo que hoy está en juego es algo mucho más profundo: Su credibilidad.

Considerada una de las mejores universidades en el mundo y el mecanismo de acceso al mérito académico, superación y movilidad social en México, hoy, la inteligencia artificial (IA) la puso en jaque. La sospecha de que cientos o incluso miles de aspirantes utilizaron herramientas de la IA para obtener ventajas indebidas durante el examen de admisión en línea la colocó frente a un dilema histórico.

La decisión de suspender las inscripciones de más de 158 mil jóvenes y conformar un comité técnico para revisar los resultados no tiene precedentes. Sin embargo, el verdadero problema no es solamente determinar quién hizo trampa, sino reconocer que la universidad llegó tarde a una revolución tecnológica que transformó las reglas del juego mucho antes de que las autoridades universitarias estuvieran preparadas para enfrentarlas.

Durante años, la UNAM construyó un prestigio basado en la idea de que ingresar a sus aulas era resultado exclusivo del esfuerzo individual. Como orgullosa egresada “puma” doy testimonio de lo que representa prepararse para el examen.  Miles de estudiantes dedican meses a prepararse para un examen altamente competitivo, conscientes de que apenas una fracción logrará un lugar en el nivel bachillerato o universitario.

Ese esfuerzo y compromiso ético entre la institución y la sociedad descansa sobre una premisa sencilla: todos compiten bajo las mismas condiciones. Hoy esa premisa se ha fracturado. La inteligencia artificial no solo modificó la manera de estudiar, también alteró radicalmente las posibilidades de hacer fraude. 

Reducir esta crisis a un asunto de jóvenes tramposos, sería una lectura simplista que evade la responsabilidad institucional. Las universidades tienen la obligación de anticipar los cambios tecnológicos, no de reaccionar cuando el daño ya está hecho. La inteligencia artificial no apareció hace dos meses. Desde hace varios años especialistas en evaluación educativa advertían que los sistemas tradicionales perderían confiabilidad conforme estas herramientas se masificaran.

Las universidades más importantes del mundo llevan años transitando hacia modelos de evaluación más complejos que consideran trayectorias escolares, capacidades analíticas, habilidades socioemocionales, entrevistas, portafolios y múltiples evidencias de desempeño. La UNAM, en cambio, continúa dependiendo de un modelo concebido para un contexto tecnológico que ya desapareció.

Entonces, la pregunta inevitable es por qué una institución del tamaño y prestigio de la UNAM no previó un escenario que hoy resulta evidente y pone en riesgo su prestigio y credibilidad. Conviene evitar la tentación de satanizar la tecnología. La inteligencia artificial no es el problema. Es apenas un instrumento. El verdadero conflicto es ético.

La suspensión de las inscripciones, aunque dolorosa para miles de aspirantes honestos, probablemente era inevitable. La universidad no puede validar resultados cuya legitimidad se encuentra bajo sospecha. 

Sin embargo, cualquier resolución dejará costos importantes. Si se confirma un fraude masivo, la institución enfrentará cuestionamientos sobre la confiabilidad de todo su proceso de admisión. Si decide repetir el examen, castigará también a quienes actuaron con integridad. Si mantiene los resultados, persistirá la duda sobre la legitimidad de quienes obtuvieron un lugar.

Así las cosas, la verdadera prueba no la están presentando los jóvenes que buscan ingresar a la UNAM. La está presentando la propia universidad. Y el país entero observará si la institución que ha sido símbolo de excelencia académica es capaz de defender el valor del mérito en la era de la inteligencia artificial o si, por el contrario, termina siendo otra víctima de una revolución tecnológica que llegó para quedarse.

Vericuentos

Ruffo, preso político

En la nebulosa de la política de la #4TErnesto Ruffo Appel, quedó detenido en el penal del Altiplano y su hija Verónica sostiene que es preso político y presentó una denuncia ante la CNDH, donde el PAN se quejó por violaciones al debido proceso. Exgobernadores y militantes acompañan la denuncia. Al respecto la FGR a través de comunicado se lavó las manos de que el exgobernador esté preso y argumenta que la Constitución prevé prisión preventiva para los delitos que le imputan. Así la justicia del acordeón en México, respaldada por Palacio Nacional que sostiene desde “la mañanera” que, “no se trata de una persecución política” ¡Ajá!

PT vs. Morena en Baja California

Todo indica que la alianza “Juntos Haremos Historia”, se acabó para Baja California, rumbo al 2027. Jaime Bonilla, dirigente del Partido del Trabajo (PT, en el estado, amenazó con romper la alianza que mantienen con Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en caso de que no exista piso parejo. El ex gobernador y acérrimo enemigo de Marina del Pilar Ávila, actual mandataria, dijo: “No estamos endiosados en hacer una alianza. Queremos ver primero cómo se va desenvolviendo para que el PT tome su mejor decisión”.  Bonilla coordina los esfuerzos de Montserrat Caballero, aspirante por los petistas a la gubernatura. No cabe duda, que en política no hay amigos, hay intereses ¡Tómala!

@guillegomora


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