Por Cipriano MIRAFLORES
Es muy difícil sostener que existe un derecho pleno de los pueblos precoloniales, más bien lo que existe es una serie de normas coloniales que impiden la concreción de los supuestos derechos de estos pueblos.
Lo invito a que lea el texto del artículo segundo de la Constitución Nacional, se dará cuenta usted, que el supuesto derecho de los pueblos, como diria el Monje Loco, es una asquerosa mentira, engaño, simulación Lo primero que dice la norma es que la Nación Mexicana es única e indivisible.
De tajo, ya nos niega la existencia como naciones. La vieja mentira de que México es una sola Nación, un solo pueblo, una sola cultura, un solo orden jurídico, político, un solo territorio.
Esta disposición nos borra la existencia jurídica constitucional, política, histórica y cultural.
Desde luego, esta norma está negando la realidad, existimos, fundamentalmente como sujetos históricos, con una cultura vibrante.
Como los que gobiernan nuestro país, no pueden negar nuestra existencia y materialidad , así como la lucha de los pueblos a nivel internacional, nos otorgan una serie de supuestos derechos, que a renglón seguido, nos ponen una serie de candados, para evitar la concreción de ese derecho. Un vil engaño pues.
Por poner un ejemplo de este engaño: otorgan a los pueblos de ser sujetos de derecho público colectivo, antes estaba peor, pues nos reconocían como sujetos de interés público, de tener libre determinación y autonomía, uffff recontra uffff, qué maravilla, al leer este texto , se le puede enchinar la piel si es usted miembro de un pueblo precolonial.
Ah, pero la misma norma dispone que estos derechos no los puedo ejercer como pueblo, como nación, sino solo como comunidad. Es decir, una fracción territorial de un pueblo, no el pueblo, no la nación. Para acabarla de amolar, en la Constitución se define a la comunidad como si fuera un pueblo, pero que en realidad es parte de uno.
Ni siquiera se tientan el corazón para reconocer, al menos, al municipio del pueblo precolonial.
Solo en algunos Estados, como Oaxaca, se reconocen muy marginalmente, al municipio de un pueblo originario. Estos canijos gobernantes nos dan los derechos pero no nos dan el terreno, ni la estructura constitucional para ejercerlos , por lo que son nulos.
Otro ejemplo, nos otorgan el derecho de tener representación legislativa, ah, pero solo a través de los partidos políticos coloniales, bonito chiste.
Para amarrar más la posible libre determinación y autonomía de los pueblos, lea usted el apartado B del artículo segundo de la Constitución, ahí niegan todo el apartado A.
Lo peor es que están en la Cámara de Diputados, más de 40 legisladores de origen de un pueblo precolonial, sin embargo, apoyan el engaño aquí descrito.
Asimismo, el máximo órgano de ejecución de políticas públicas para los pueblos, lo dirige un miembro del pueblo Ayuuk, que sin rubor sirve a la clase política colonial.
Perdonen mi indignación, pero no se vale que nos sigan engañando. La ley indigena es otra simulación, por ejemplo, si se reconocen la autonomía de las universidades, no sería lógico hacer una ley general de las universidades, sería un sin sentido.
Pues con los pueblos lo quieren hacer. Qué cinismo. Pero de todos modos, feliz día de los pueblos precoloniales. Yo voy a comer en Edomex un sabroso conejo con mis hermanos binnigulasa.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz este domingo. Nha shagsllo bishlle.
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