Por Cipriano MIRAFLORES
Los objetivos que se plantea la nueva Constitución de Oaxaca son extraordinarios:
Reflejar de forma nítida la realidad en que vive el Estado.
Servir de fundamento para la construcción de una vida pública renovada y digna.
Reparación de la deuda histórica y el resarcimiento social por los agravios cometidos durante siglos en contra de los pueblos y comunidades
Indígenas y afromexicanas.
Instaurar, mediante un amplio consenso social y político, una estructura institucional y un régimen político auténticamente democrático que permita, a través de la interculturalidad, mejores condiciones para la coexistencia pacifica entre personas, pueblos y comunidades.
Los objetivos son adecuados y ambiciosos, sin embargo, el medio para lograrlos, la interculturalidad, es muy limitada, para lograr la envergadura de tales objetivos.
El diálogo igualitario entre las culturas existentes en el Estado, nos parece adecuado, pero no se dice nada de la cultura dominante, al fin colono.
En este sentido, se puede inferir que los objetivos planteados son demasiado altos para un medio tan limitado.
La acción fundamental de la norma constitucional es permitir abatir la situación colonial en que viven los pueblos de Oaxaca.
Sin está acción, los objetivos tan valiosos son letra muerta.
Ojalá los diputados, a la grandeza de los objetivos, instauren un medio igual de grande.
No exagero decir, que es como abolir la esclavitud.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz, buen inicio de semana.
Nha shagsllo bishlle ( continuará).
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