Benjamín TORRES UBALLE
Ya en plenas campañas electorales ha surgido para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) un par de “inconvenientes” en cuanto a sus candidatos en los estados de Oaxaca y Veracruz. En el primero, sucede que la coalición formada por los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, denominada Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca (CREO), impugnó la semana pasada la candidatura de Alejandro Murat Hinojosa, el hijo del ex gobernador José Murat Casab.
La necedad del PRI nacional —bendecida desde Los Pinos— por imponer al nacido en el Estado de México está viciada de origen y se advertía, desde entonces, la transgresión en que incurría y que podía ser objetada por sus contrincantes en cualquier momento, al no cumplir con el requisito de la residencia efectiva —5 años mínimo—, lo cual, incluso, fue reiterado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Hoy quienes alegan la anomalía del joven priista advierten que los documentos utilizados para tal fin son “falsos”. Las acusaciones son de extrema gravedad.
Por lo pronto, la cúpula priista ya salió al paso de las imputaciones y reiteró el apoyo para Murat Hinojosa, pues afirma que “es oaxaqueño de pleno derecho”, por lo que “es claro que esa impugnación es una acusación infundada de nuestros adversarios quienes saben que nuestro candidato al gobierno de Oaxaca les lleva amplia ventaja en las preferencias electorales y que su campaña inició con éxito y va en ascenso”, precisó en un comunicado este viernes. Entonces, se infiere que es “pura envidia” de panistas y perredistas, de acuerdo con la teoría del CEN del PRI.
No obstante los argumentos del tricolor para defender a su aspirante al gobierno de Oaxaca, queda claro que no enfrentará precisamente un camino terso para lograrlo. Sabe las infracciones en que incurrieron para el registro del mexiquense, lo cual se agrega a las variables políticas y sociales en la entidad que juegan en contra del ex director del Infonavit, como su falta de arraigo en la región, la resistencia de la CNTE y que la gente lo relaciona con lo más aborrecible del viejo —y “nuevo”— PRI. Tampoco ha podido deslindarse en la sociedad oaxaqueña del fantasma del cuestionado ex gobernador José Murat, de quien se sospecha sería el poder tras el trono.
A pesar de las penurias tricolores en la bella Antequera, éstas parecieran menores comparadas con las que enfrentan en Veracruz, donde el desastre de Javier Duarte, el mandatario priista, se profundiza cada día. Cuando no son periodistas desaparecidos o asesinados, la policía se manifiesta como lo que son: delincuentes uniformados ligados con el crimen organizado que secuestran y asesinan a jóvenes en Tierra Blanca o Papantla, también cuando el fiscal estatal exhibe una condenable y sospechosa actitud en las investigaciones de la violación a Daphne en la que están involucrados los llamados Porkys, hijos de influyentes políticos y empresarios.
El costo político del Revolucionario Institucional por aferrarse a mantener en el poder al lastre en que desde hace tiempo se convirtió Javier Duarte es alto y ya lo está pagando. Una encuesta realizada por El Financiero, publicada este lunes, precisa que en las preferencias electorales de los veracruzanos marcha en primer lugar el panista —alianza PAN-PRD— Miguel Ángel Yunes Linares con 43% de la intención del voto, mientras que el candidato de la coalición liderada por el PRI, Héctor Yunes Landa, aparece ocho puntos abajo con sólo 35%.
Cabe indicar que el propio estudio revela que la gestión de Duarte es aprobada únicamente por 24% y desaprobada por el 72% de los consultados, es decir, 3 de cada 4 lo reprueban. Y para completar el panorama negativo que se ha ganado la administración de Javier Duarte, el 83% de los entrevistados manifestó estar insatisfecho con la situación actual en el estado, frente al 16% que dijo estar satisfecho. Así las cosas en Veracruz, donde el PRI, de acuerdo con la evidente protección implícita a Duarte de Ochoa, deja la percepción de que la entidad es una de las que ya se resignó a perder, pues según lo ha hecho patente en más de una ocasión, estima ganar 9 de las 12 gubernaturas en disputa. Tal vez están muy conscientes que Veracruz es una batalla perdida.
EL CLERO TUNDE A LA CLASE POLÍTICA
En el editorial del semanario Desde la Fe, el domingo pasado la Iglesia católica tundió con singular entusiasmo a la clase política del país y exigió reducirles las prerrogativas: “Definitivamente, no hay razón para permitir que los partidos políticos sigan derrochando inmoralmente los recursos de un país sumergido en la pobreza. Por ello, resulta inaplazable contemplar con seriedad la posibilidad de un recorte presupuestal a estos institutos políticos, sobre todo cuando el gobierno federal ha hecho un enorme recorte al gasto público. ¡Hoy no hay excusas!”. ¿Ya se llevan así?
@BTU15
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