DEL ZÓCALO A LOS PINOS: Las cuentas alegres de Ricardito el Niño Fidencio

Raúl CASTELLANOS

LAS CUENTAS ALEGRES DE RICARDITO EL NIÑO FIDENCIO”; aquí hemos citado a uno de los clásicos “en política no hay victorias absolutas ni derrotas permanentes”, hay quienes dan la impresión de no entenderlo y piensan que todo es para siempre, al día de hoy el ejemplo viviente de la soberbia política lo es Ricardito, el “Niño Fidencio” de la política a la mexicana, se muestra exultante, lo mismo pontifica, categoriza, predice, juzga, exonera y se regodea en sus triunfos, bueno los del partido de la derecha facciosa, que en estricto sentido son producto de múltiples circunstancias, particularmente la ya ampliamente comentada por destacados analistas, el voto de castigo a los pésimos gobernadores, impresentables, incluyendo dos, Mario López Valdez en Sinaloa y Gabino Cué en Oaxaca, a quienes los panistas impulsaron con singular entusiasmo utilizando sin el menor rubor todos los medios legales e ilegales que tenían a su alcance en el gobierno de Felipe Calderón, por lo que, de que el aire sopla en varias direcciones, PRI, PAN, PRD, es una verdad absoluta, así que por principio, en Ricardito aplica aquella definición de que “para tener la lengua larga hay que tener la cola corta”; de tal manera se asume como el próximo salvador de la patria, que lo mismo descalifica a Fox y Calderón, “ni con el fenómeno Fox en el 2000 ni durante el sexenio de Calderón habíamos gobernado 11 entidades al mismo tiempo” argumenta, al tiempo que se asume como el hacedor de tal hazaña; ya entrado en gastos, reparte juicios de valor, con el ventilador prendido plantea y reitera con marcada autosuficiencia “tenemos la necesidad de evitar que llegue el populismo destructor, depredador, que representa Andrés Manuel López Obrador, hay que voltear a Venezuela, trae una inflación del 600 por ciento, la pobreza se ha duplicado con ideas de gobierno muy similares a las propuestas del ex perredista” y sentencia “se tiene que ir el PRI y no podemos abrirle la puerta a López Obrador”; de lo que le endosa al PRI mejor ya ni hablamos, es el diluvio universal y algo más; con el PRD se muestra condescendiente, como aquel que le acaricia el lomo a su “pastor Alemán”, solo habría que haberlo visto el domingo en el debate que promovió López Dóriga, con su sonrisita entre cínica y estólida ordenándole entre líneas a Basave le respondiera a Beltrones; ya ayer le bajó un nivel al tono, ante el reclamo de los perredistas, Zambrano le llamó para reclamarle y el académico Basave le recordó que fueron juntos en tres, que la pesca en Quintana Roo fue de ellos, que en Veracruz literalmente madrearon a los que se oponían a ir con Yunes Linares y en un gesto que lo dibuja accedió a tomarse la foto con él al centro; por supuesto una foto no hace verano, vamos no es garantía de nada, menos de los “buenos gobiernos” que oferta; como se advertirá Ricardito está en lo suyo, sentarse en la “Silla de Krauze” en versión “FIL –Peña Nieto”, a la cual ya considera haber llegado, solo falta que llegue –valga el pleonasmo- el 2018; a Ricardo Anaya le queda como “traje a la medida” aquella reflexión de Jesús Reyes Heroles “hay quienes hablan de haber llegado, como si en el ejercicio de esta actividad, de la actividad política, se pudiera llegar a solazarse de haber ascendido al punto más alto de la montaña, en política nunca se llega, se sirve a la colectividad o no se sirve, se sirve en primera línea, en segunda o en tercera, o se puede estar en cualquiera de estas líneas y no servir y por consiguiente, no ser político, los que creen que en política se llega, cuando consideran que han llegado, se regodean con los gajes y quieren los fletes sin la carga”; Diego Fernández, el “Jefe Diego” decía antier “tenemos motivos absolutamente válidos para festejar, pero la felicidad no debe contaminarse con soberbia, no debemos perder la cabeza, el electorado nos dio una responsabilidad no un regalo”; finalmente, es posible que el “Niño Fidencio” no esté enterado que no hay dos elecciones iguales, que le pregunte al PRI, en ambos sentidos, ganar y perder, en el de ser castigado por el electorado y resucitar entre las cenizas, recuerdo dos ejemplos, en el 88, un fraude electoral, por cierto avalado por los panistas llevó a la presidencia a Carlos Salinas, tres años después el PRI ganó la mayoría en el Congreso incluso en el DF arrasó, a tal grado que Manuel Camacho no pudo colocar a su Delfín Ebrard al frente de la Asamblea Legislativa que encabezaba la lista plurinominal; en Oaxaca, en el 2006 el PRI perdió todo en las federales, a tal grado que quiso cambiar la ley, no procedió y en el 2007 ganó la mayoría; alguien tiene que decirle a Ricardito, que “en política no hay victorias absolutas ni derrotas permanentes”, ¿alguien pude asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 173 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / RCMULTIMEDIOS.MX / @rcperseguido


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