“El amarillo…¡es muy sucio!”: Naty Díaz

Rosy RAMALES

Ocurrió en ocasión de la sesión anterior. Aún no iniciaba. Los diputados y diputadas empezaban a llegar al Recinto, tarde para variar. Serían acaso las 15:00 horas. El Oficial Mayor, Igmar Medina Matus, sí llegó muy puntual y junto con su personal supervisaba detalles para tener todo listo para la sesión de la LXII Legislatura local, una de las últimas porque el ejercicio legal está a punto de concluir.

El Recinto donde sesionan los diputados y diputadas tiene cinco accesos, dos de los cuales están a la altura de la ubicación de la Mesa Directiva. Uno de estos accesos conduce hacia el estacionamiento de las y los legisladores, al baño de mujeres y a la cocina, además a un vestíbulo desde donde controlan audios y donde personal de la Oficialía Mayor tiende las montañas de carpetas a pasar a los congresistas.

Por ahí andaba el Oficial Mayor. Nos detuvimos para saludarlo. En ese momento entró muy de prisa la diputada Natividad Díaz Jiménez, coordinadora de la fracción parlamentaria del PAN y presidenta de la Junta de Coordinación Política; la primera en la historia cameral.

Al vernos se detuvo y saludó al Oficial Mayor y a esta escribiente de manera muy atenta, sonriente. Se veía muy contenta, y guapa. Quien sabe si venía de algún festejo o más tarde iría a una fiesta, pero venía ataviada ex profeso: Vestido negro chanel y una hermosa chalina de seda con bordado istmeño, quizá diseño de Pineda Covalin, y zapatillas negras.

Además, su castaño y largo cabello lucía en un chongo no muy alto. Y el toque de exquisitez, además de la chalina, eran unos preciosos aretes de plata antigua diseñados en filigrana con incrustaciones como de coral rojo. El contraste de colores le sentaba bien; incluso, a sus ojos claros que en ese momento se veían grises.

En tono de broma alguien le observó quedarle muy bien el rojo. Observación con jiribilla en alusión al color del PRI, cuando los colores de su partido, el Acción Nacional, son azul y blanco.

Naty no se molestó. Siguió la broma, respondiendo: “Sí, ¿verdad? Me gusta el rojo. No entiendo por qué siempre se tiene uno que vestir de azul, y no puede uno usar otros colores nada más porque los usan otros partidos… ¡pero uno se cansa, siempre azul, azul, azul!”

Sonriente, bromista, añadió: “Y también me gusta el amarillo, pero como que es muy…muy” La interlocutora completó la frase: “Muy chillante”. Entonces ella con jiribilla apresuró: “Sí, muy chillante, ¡y muy sucio! Me gusta el amarillo, pero no lo usaría, por sucio”.

“Jajaja”, rieron sus acompañantes, todos de pie cerca del acceso que está a la altura de la ubicación de la Mesa Directiva. Las carcajadas explicaban el doble sentido de las palabras, que, sin decir nadie siglas, hacían alusión al PRD.

Naty y sus interlocutores continuaron la platica muy brevemente porque la sesión estaba por iniciar. Intercambiaron impresiones sobre el reciente proceso electoral.


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