¿Dejaría a su compadre operarle un tumor?
Las primeras universidades del mundo, como Oxford o Cambridge, en sus inicios sólo impartían cátedra en tres grandes áreas: derecho, teología y medicina. Fue con el inicio de la Revolución Industrial que surgió la necesidad de conocimientos más especializados, de profesionales expertos en temas más diversos y a la vez más puntuales.
Estos cambios no han cesado desde entonces; seguirán revolucionando los puestos de trabajo y las áreas de estudio a ritmos acelerados. Piénsese, por ejemplo, en los dentistas: hasta hace unos cuarenta o cincuenta años, los habitantes de las ciudades acudían a un médico cuando tenían algún malestar bucal. Él era el profesional por excelencia para atender y resolver estos problemas, no un dentista. Hoy en día acudir a un médico general por un dolor de muelas sería bastante insólito.
La situación se extiende a los más variados ejemplos de la vida cotidiana: para construir una casa se recurre a un arquitecto o ingeniero, pagar impuestos requiere un contador o para curar a la mascota de la familia se visita a un veterinario.
Todos son ejemplos y situaciones obvias, ¿cierto? Bueno, resulta que hay áreas que, a pesar de haber desarrollado el conocimiento y formado a los expertos necesarios, siguen realizándose como Dios da a entender. Se sigue trabajando con pico y pala teniendo la maquinaria enfrente.
El desencanto democrático y el desprestigio de la política son una realidad latente en Latinoamérica y hasta en Europa. Uno de los principales elementos que han contribuido a ello ha sido la comunicación política: los candidatos no saben comunicarse con sus electores ni los gobernantes con sus ciudadanos.
El enojo y la aversión hacia todo lo que tenga que ver con “política” es ampliamente percibido y compartido. Y aún así, se siguen haciendo las mismas campañas que inundan la ciudad con volantes que nadie lee o informes de gobierno a los que sólo los acarreados asisten.
¿Por qué se sigue haciendo la misma comunicación si la sociedad ya cambió?, ¿por qué cree la clase política que los ciudadanos/electores los aprobarán sólo por poner espectaculares con su foto? Se sigue comunicando conforme la experiencia les va enseñando y conforme las ocurrencias les van llegando.
La profesionalización de la comunicación política existe desde hace más de cincuenta años, y a México llegó durante el sexenio de Carlos Salinas y se consolidó en la elección del año 2000. En Oaxaca, por lo ponto, siguen los ciudadanos desencantados y unas campañas desangeladas.
Por eso la pregunta inicial: ¿Dejaría a su compadre operarle un tumor? ¿Y su campaña?
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RIC Comunicación Estratégica
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