ANDARES POLÍTICOS: AMLO, “ni un paso atrás”; ¿escucharon opositores y conservadores?

Benjamín TORRES UBALLE

“Que se preparen los conservadores, que se preparen nuestros opositores porque no vamos a dar tregua, ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso”, amenazó este domingo Andrés Manuel López Obrador, durante una gira en Veracruz. El presidente está convencido de su proyecto político.

AMLO, agobiado por los muchos y graves problemas que azotan de manera impía a la población, se refugia en lo que mejor domina: los mítines a modo. Esos donde simpatizantes acarreados le celebran todo por más que se trate de un despropósito. Es su hábitat, su querencia; donde es feliz.

Con 77 mil muertos por la pandemia del Covid-19 y 727 mil casos positivos reconocidos oficialmente, aunque evidencias científicas apuntan a cuando menos el doble de ambos temas, la atención de la sociedad está centrado en ella y en el severo impacto económico que afecta a millones de mexicanos, empresas y comercios, en particular a los medianos y pequeños.

Pero la crisis sanitaria -mal atendida desde el inicio y con un responsable que raya en lo circense, además de no acertar uno sólo de sus febriles pronósticos, como lo es Hugo López-Gatell- está hoy necesariamente tomada de la mano del problemón económico que ha devastado el patrimonio de innumerables familias en la República y pauperizado su nivel de vida.

Sin embargo, tanto la crisis pandémica como la económica no son los únicos demonios que flagelan al pueblo “bueno y sabio”; hay otra pandemia más mortal que la del SARS-CoV-2: la violencia e inseguridad. Mientras el presidente López Obrador se ríe de las masacres, las ejecuciones no cesan en el territorio nacional y lo peor es que ni él ni su gabinete de seguridad parecen tener la menor idea de cómo enfrentar a los criminales que operan libremente, al menos así lo demuestran los asesinatos dolosos que todos los días llenan la nota roja de los medios de comunicación.  

El domingo, mismo día en que López Obrador advirtió a los “conservadores” que no les dará tregua, once personas – entre ellas cuatro mujeres- fueron ejecutadas la madrugada, por un comando en el municipio de Jaral del Progreso, en Guanajuato. Una noticia recurrente que ya no sorprende.  

Guanajuato, es hoy, sin duda, uno de los estados más peligrosos, cierto. Al gobierno panista le ha quedado grande gobernar a la pujante región del Bajío. Empero la terrible violencia, a niveles diversos, se da en todo el país, aun en aquellas entidades consideradas “seguras”. No obstante, por ejemplo, el Estado de México y la propia Ciudad de México no escapan al dominio de los criminales, así lo demuestran sus altos índices delictivos.

Resulta, por lo tanto, urgente e ineludible, que el presidente López Obrador aplique su advertencia a quienes llama “conservadores”, también a la solución de los conflictos que no ha resuelto como lo prometió en su campaña presidencial. No ha podido hacer crecer la economía al 4% anual como dijo, por el contrario, decreció el año pasado. La violencia está a niveles no vistos, incluso en el sexenio calderonista, que ya es decir mucho. Los feminicidios van al alza, como nunca.

La nación está partida en dos bandos, cortesía del mismísimo presidente de México: conservadores vs. liberales; o si usted, gentil lector, lo prefiere: proAMLO y antiAMLO. Y con tal división, es complicado que podamos salir avante pronto y con los menores daños posibles del tsunami pandémico, económico y social que se nos vino encima y que ya ahogó a muchísimos.

Mientras que Andrés Manuel López Obrador insista en gobernar sólo para su clientela electoral y permanezca en sus caprichos del aeropuerto en Tecámac; la refinería en Dos Bocas -cuyo terreno ya vimos cómo se inunda-  y el trenecito Maya, quitando para ello recursos a la Ciencia, la Educación, Salud y Cultura, entre otras áreas indispensables para salir del ancestral atraso bananero y, además, increíblemente exija se le conceda lealtad ciega a su disque llamada cuarta transformación, nada bueno sucederá.

Ojalá que la amenaza presidencial de no dar ni un paso hacia atrás, ni siquiera para tomar impulso, sea la misma postura para solucionar las crisis que precisan de solución inmediata. Por más demagogia que se regale en giras y conferencias mañaneras, la realidad no puede ser alterada. La violencia e inseguridad siguen cobrando víctimas, la pandemia termina con la vida de muchísimos ciudadanos y los desempleados se truenan los dedos en la desesperación de no poder llevar alimentos a la mesa familiar. Se requieren menos distractores, pero sí resultados positivos.

Si López Obrador cree que la sociedad es amnésica, incurre en error monumental. No se olvida de las bolsas con efectivo recibidas por su hermano Pío; tampoco el dinero aceptado por la entonces diputada Eva Cadena -como fue exhibido en 2017 mediante video- para entregarlo, se aseguró, al propio AMLO. Hace bien López Obrador en defender a ultranza su proyecto político, pero de la misma manera debe hacerlo con todos los mexicanos, no sólo con quienes representan su objetivo electoral y aquellos que no cesan de adularlo, aún en las más ignominiosas barbaridades.

@BTU15

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