ANDARES POLÍTICOS: “Consulta popular”, otra debacle morenista

Benjamín TORRES UBALLE

Una de las peores decisiones tomadas en Palacio Nacional es haber ordenado la llamada “consulta popular” dizque para juzgar a los expresidentes. Nada más demagógico, falso y grotesco. Miles de veces se ha dicho que la justicia no se consulta, se aplica. La pregunta original fue modificada por una servil Corte de Justicia, incapaz de contradecir al presidente, para convertirla en un “Frankenstein” que bien puede ser considerada como ejemplo de la incoherencia y el absurdo.

Por eso el “ejercicio democrático” estaba destinado desde su origen al monumental fracaso, al desdén y mofa de un amplio sector social. El propósito del vodevil que pretensiosamente fue etiquetado como “consulta popular”, no solamente es un burdo acto pleno de histrionismo y exhibicionismo, sino la muestra irrefutable de ciertas decisiones huecas, estériles y bufonas de un gobierno plantado en rencores y venganzas añejas que en nada beneficia al ciudadano de a pie.

Desde la administración morenista se pretendió sembrar la falaz idea de que la referida consulta era para juzgar a Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sin embargo en la papeleta para sufragar no se menciona a ninguno de ellos, ni aparece la palabra expresidentes. Total, una absoluta tomadura de pelo que sólo compraron algunos. Ni los desesperados esfuerzos de serviles jilgueros al servicio de la mal llamada cuarta transformación lograron vender la farsa vestida de “consulta popular”. Es simple: no se puede vender lo inservible.

En la Presidencia sabían con precisión del inminente fracaso. Así, desde hace semanas idearon culpar al INE de una derrota largamente anticipada. Los pretextos fueron muchos. Desde supuesta falta de difusión, pasando por “intereses” del presidente consejero Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, hasta hipotéticos intentos de sabotear la mencionada consulta. Las evasivas para intentar justificar tan pésimos resultados simplemente son hilarantes, bobos y bastante nimios.

Desde el púlpito palaciego con toda seguridad habrá este lunes una retahíla de excusas, acusaciones y exabruptos. Pero la actitud circense es tan previsible como nada creíble. Es parte de una serie de distractores que muy rápido perdió credibilidad entre el “pueblo bueno y sabio”. Ninguna consulta patito organizada por los morenistas ha tenido una respuesta significativa. Éstas, por su falta de seriedad, rigor y transparencia, representan un grave insulto a la inteligencia ciudadana.

Total, que los exmandatarios aludidos deben estar carcajeándose de los infaustos resultados que en nada benefician a la administración obradorista. Mientras, Peña Nieto pasea alrededor del mundo con su atractiva novia; en tanto Calderón y Fox continúan criticando y confrontando en Twitter al presidente López Obrador, y el jefe de la “Mafia del Poder”, disfrutando sus millones y haciendo política. En resumen, que ningún expresidente será juzgado. Es circo de arrabal, corriente y barato.

LA TERCERA OLA DE COVID, INCLEMENTE, SATURA HOSPITALES

Sucede que la tercera ola de covid no es sólo un “pequeño repunte” como de manera irresponsable aseguró el presidente López Obrador. La pandémica enfermedad está saturando nuevamente los hospitales. La Ciudad de México está convertida en el epicentro de la pandemia. Tanto, que las autoridades iniciaron la reconversión de instalaciones de salud pública para atención exclusiva de afectados por el pernicioso virus. Señal inequívoca de que el problemón, que ha superado 19 mil nuevos contagios diarios en días recientes, está lejos de terminar. Los picos de la pandemia son como los de principio de año. Las autoridades, en algunos sitios de la república mexicana, se han mostrado indolentes y bastante permisivos con la aplicación de las medidas sanitarias.

La capital del país es una de las metrópolis donde las actividades de todo tipo son prácticamente normales como antes de la pandemia. Hoy, se está privilegiando la actividad comercial a costa de los miles de contagios. Una decisión compleja donde dominan los intereses políticos sobre la salud de la ciudadanía. Se entiende la no paralización de la actividad económica. No obstante, el gobierno federal debe, inexcusablemente, acelerar la vacunación anticovid y ser más firme en hacer respetar los protocolos de seguridad que mucha gente y negocios se pasan por el arco del triunfo.

Nadie desea volver al encierro forzoso, han sido meses asfixiantes, por ello el gobierno debe ser más eficaz para vacunar a los sectores que faltan. Manipular de manera perversa la vacunación sólo dejará más contagiados y muertos. Es preciso dejar de lado los propósitos político-electoreros y concentrarse en los millones de mexicanos que aún faltan por ser inoculados. Politiquerías no, lo que urge, sin condición, es eficacia y dejar de lado los condenables distractores políticos.

Por cierto, muy desafortunada la declaración de López Obrador, respecto a que él insistirá en el regreso a clases presenciales aunque la mayoría se oponga. Alguien debe recordarle que en democracia es precisamente la mayoría quien manda. Se gobierna obedeciendo, ha dicho.

@BTU15  

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