ANDARES POLÍTICOS: Embajada en España, sospechoso premio a un priista

Benjamín TORRES UBALLE

El escueto comunicado apareció en fin de semana, en pleno sábado, a la 13.01. “El presidente López Obrador propone a Quirino Ordaz Coppel como embajador de México en España”, se pudo leer en la cuenta de Twitter de la Secretaría de Relaciones Exteriores @SRE_mx.

Daba la impresión de que se anunciaba así, suavecito, como no queriendo, para obviar las inevitables suspicacias que la propuesta presidencial origina desde ya. Muy sospechosa es la orden del presidente. Y los elementos para ello no son pocos ni se trata de nimiedades.

Sinaloa, tierra natal de Joaquín “El Chapo” Guzmán, por lo que se ve, es uno de los territorios controlados por el narco, referidos por el jefe del Comando Norte de Estados Unidos, general Glen VanHerck (bit.ly/3tAdaHB). Y, a la luz de los hechos, parece que el gobierno carece de argumentos para desmentir al funcionario estadounidense.

Una de las mayores afrentas que el Ejército mexicano ha recibido en su historia sucedió precisamente en la entidad gobernada hasta hoy por el priista Quirino Ordaz. El 17 de octubre del 2019, fuerzas militares capturaron en Culiacán, a Ovidio Guzmán, uno de los hijos del “Chapo”. Tras un fallido operativo, donde el Cártel de Sinaloa reaccionó de manera extremadamente violenta, el presidente López Obrador ordenó liberar al vástago de Joaquín Guzmán. La humillación se dio.

La noticia asombró a los mexicanos, pero también recorrió todo el mundo y cayó muy mal en Washington que había solicitado la captura y extradición del Ovidio. No cabía justificación alguna. Las palabras estaban de más, el cartel sinaloense había doblado al gobierno obradorista. La percepción de la opinión pública es que Sinaloa se cocina aparte y pertenece al cartel de “El Chapo”.

Y las pasadas elecciones del 6 de junio dieron otro motivo para confirmar el dominio y control del poderoso grupo sinaloense en el estado. Partidos políticos y candidatos de oposición señalaron que el cártel operó de manera abierta, a través de la intimidación y violencia, para imponer y apoyar a los candidatos de Morena, incluida la gubernatura.

Incluso, los líderes de los partidos opositores que conforman la colación Va Por México (PAN, PRI, PRD), denunciaron ante la OEA y CIDH, la presunta intromisión del narco en el proceso electoral. En la querella, hacen énfasis en que las entidades ubicadas a lo largo de la costa del Pacífico (Sinaloa se ubica en esa zona) merecen atención especial, “ya que pudo haber una alianza entre estos grupos y el gobierno morenista para favorecer a sus candidatos”. Gravísima imputación (bit.ly/3k4cxmi).

En ese entorno virulento, donde el mandatario estatal, próximo a dejar el cargo, se ha hecho de la vista gorda respecto a lo que sucede con el Cártel de Sinaloa, es que llama poderosamente la atención que sea propuesto por el jefe del Estado mexicano como el próximo embajador de México en España. Una de las embajadas más cotizadas y codiciadas. Todas las conjeturas caben. En política nada se descarta. ¿Cuáles son los motivos por los que López Obrador premia a Quirino Ordaz Coppel con tan distinguido puesto? ¿Será porque verdaderamente no puso obstáculo alguno para que Morena se impusiera de manera aplastante en Sinaloa, un estado estratégico en todos los aspectos?

Tampoco se descarta que Quirino Ordaz pudiese asumir el papel de enlace entre el gobierno obradorista y Enrique Peña Nieto, quien “casualmente” radica en España. Las aristas para el análisis son vastas. Si Ordaz Coppel resultó un aliado tácito de Morena durante el proceso electoral en Sinaloa y no molestó al Cártel de “Los Chapitos”, tendría, incluso, poder de interlocución entre la administración obradorista y ese grupo del crimen organizado. Se confirmaría, de este modo, la estrategia del presidente López Obrador hacia las bandas delictivas: “abrazos, no balazos”.

Mandar a Quirino Ordaz como embajador en España, significa, asimismo, sacarlo del país y ponerlo a resguardo de cualquier posible hecho que lo pusiera en riesgo. El priista se agregaría a la extensa lista de personas que por una u otra causa son impuestos en las sedes diplomáticas sin tener experiencia alguna en la materia. El gobierno obradorista sigue la praxis de sus antecesores en tan nefasta práctica, la cual perjudica al personal de carrera en la Cancillería.

A propósito de Cancillería, otro afectado por el movimiento de Quirino Ordaz, es el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien, por lo visto, cada vez tienen menos voz en las designaciones de cónsules y embajadores, ya que éstas se ordenan directamente desde Palacio Nacional. No son buenas noticias para quien aspira a la candidatura presidencial de Morena, ya que le resta poder y lo coloca en posición desventajosa respecto a Sheinbaum, la consentida de AMLO.  

La imposición de Quirino Ordaz es más de lo mismo en el sistema político nacional. No hay transformación de Nación, como se presume por ahí. Las embajadas de nuestro país siguen siendo un paraíso o un infierno, según el personaje del que se trate; es premio o castigo. Hoy, si hay “lealtad a ciegas”, el premio es vivir en grande en un país al que de manera necia se le exigen disculpas.

@BTU15

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