ANDARES POLÍTICOS: La utopía de “poner a Trump en su sitio”

ANDARES POLÍTICOS: La utopía de “poner a Trump en su sitio”

3 junio, 2019 0

Benjamín TORRES UBALLE

Lo dijo Andrés Manuel López Obrador en enero de 2018, cuando era precandidato a la Presidencia de República: “Porque Peña no contesta, a Peña lo asustó Trump desde que le habló por teléfono. Le alzó la voz, lo cayó, pero con nosotros es distinto. Sin faltarle al respeto, lo vamos a poner en su sitio, lo vamos a hacer entrar en razón” (https://bit.ly/2F3r7Gw), fanfarroneó ante sus seguidores.

Mas los discursos son diametralmente diferentes en campaña y cuando se obtiene el poder. Durante  seis meses, Donald Trump ha desdeñado al gobierno de AMLO y ha hecho de la amenaza tuitera el arma recurrente para vilipendiarlo. En tanto, la respuesta de López Obrador asemeja una actitud pusilánime más que de prudencia. Quizás por eso la justificación en la carta enviada a su contraparte estadounidense  el pasado 30 de mayo, al intentar salir en defensa del enésimo amago del peliteñido, consistente en aplicar aranceles progresivos a las exportaciones mexicanas a EE.UU. lo cual bastó para depreciar el peso y provocar la caída de la Bolsa de Valores.

“Por favor, recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato, sino que actúo por principios…”, manifestó el Ejecutivo en una misiva  poco convincente y plagada de utopías. “No está de más recordarle que, en poco tiempo, los mexicanos no tendrán necesidad de acudir a Estados Unidos y que la migración será opcional, no forzosa. Esto porque, porque estamos combatiendo la corrupción, el principal problema de México. ¡Como nunca!”.

Todo mexicano en su sano juicio, sabe que la salida de connacionales hacia Estados Unidos en busca  de oportunidades que su país no les proporciona, no terminará siquiera en el largo plazo, eso es una falacia. La República carece de la suficiente infraestructura económica, laboral y social para retener a miles de mexicanos que anualmente emigran al país del norte para buscar un mejor futuro.

Es obvio que Trump, un peligroso fanfarrón, mira con mucho recelo a López Obrador por las medidas populistas que ha adoptado y la resistencia del tabasqueño a condenar al dictador venezolano Nicolás Maduro, pero si a ello se suma el poco interés y la escasa habilidad del huésped de Palacio Nacional y su equipo para “capotear” al republicano, el panorama se torna complicado en detrimento del “pueblo sabio y bueno”, quien, con la devaluación del peso –en sentido estricto, eso es-, deberá pagar más caros cierto productos importados, entre ellos, algunos medicamentos, artículos de primera necesidad y probablemente las gasolinas.

Donald Trump ya midió los alcances de AMLO, olió a sangre y concluyó que el gobierno morenista no le va a responder con la firmeza que debería. Así que, bajo esa lógica, el abuso imperialista se ha intensificado, por eso les importa nada que Mike Pompeo, el secretario de Estado, deje plantado hasta en dos ocasiones al afanoso canciller Marcelo Ebrard, y éste sea remitido con un funcionario menor, como menor es la importancia que le otorga Trump a la administración obradorista.

Una ocasión, en 2008, Ruth Zavaleta, a la sazón presidenta de la Cámara de Diputados, luego de reunirse con Camilo Mouriño, titular de Segob, despotricó contra AMLO, pues, éste afirmó, “le agarra la pierna a todo el que se deje, políticamente hablando”; Zavaleta reviró “me extraña este tipo de comentarios de un político que consideré podía dar un salto a ser un estadista y que con sus comentarios, pues se rebaja a ser, pues un buscapleitos de taberna” (https://bit.ly/2WhQSgn). La cuestión es que hoy, del otro lado de la frontera norte, hay un verdadero “buscapleitos de taberna” que tiene la sartén por el mango y le “echa bronca” a quien se le pega la gana, lo mismo a una potencia como China, que a su cuasi indefenso vecino del sur.

Andrés Manuel López Obrador sabe perfectamente que no tiene la mínima posibilidad de poner en su sitio, mucho menos hacer entrar en razón, al inquilino de la Casa Blanca, como blofeó en su época de precandidato. Y no lo puede hacer por la conocida dependencia de México hacia Estados Unidos. Mire usted, amigo lector, por ejemplo, del total de nuestras exportaciones no petroleras, el 81% son compradas por Estados Unidos, esto representa el 34% del PIB nacional. Si agregamos los más de 30 mil millones de dólares en remesas que, anualmente en promedio, envían nuestros paisanos desde aquel país, se entiende que no es nada sencillo sentarse a la mesa e intentar dialogar con el gobierno trumpista, se necesitan, más que escritos -para consumo nacional-, harto oficio político y mucha habilidad y experiencia diplomática.

Pero Trump, en plena campaña para la reelección, ya mandó, de facto, a volar a la delegación enviada por AMLO a Washington para tratar de solucionar el tema de los aranceles. Este domingo tuiteó: “México está enviando un gran delegación para conversar acerca de la frontera… queremos acciones, no hablar…”. Así, el trato ofensivo a la administración obradorista… y al Presidente.

Una hora después, el presidente López Obrador, entendido ya que las asimetrías entre ambas naciones imposibilitan  a su gobierno ponerse  al tú por tú, por más que le asista la razón ante los abusos del incordio y rijoso Donald Trump junto con el sector duro que lo apoya, tuiteó y mostró el cambio radical de posición:

“El gobierno de México es amigo del gobierno de EUA. El presidente de México quiere seguir siendo amigo del presidente Trump. Los mexicanos somos amigos del pueblo estadounidense. A ellos les digo desde Paraíso: Juremos que nada ni nadie separe nuestra bonita y sagrada amistad”.

Grandes problemas requieren, irremediablemente, grandes soluciones, vamos a ver si el presidente López Obrador es capaz de hacerlo, pues tiene ante sí un rompecabezas que precisa una solución correcta; la imposición unilateral de aranceles, con pretexto de que México no frena la oleada migrante, dañaría seriamente a muchos mexicanos con la cancelación de empleos.

@BTU15