ANDARES POLÍTICOS: México y la degradación social

ANDARES POLÍTICOS: México y la degradación social

13 enero, 2020 0

Benjamín TORRES UBALLE

La semana pasada, entre la vorágine de brutalidades que diariamente ocurren en la república mexicana, la sociedad conoció dos hechos que atrajeron la atención: el asesinato de una maestra y las heridas por bala a otros compañeros, que un alumno de sexto grado realizó en el Colegio Cervantes de Torreón, Coahuila. Tras la agresión, el menor de sólo 11 años se quitó la vida.

El suceso provocó una serie de profundos sentimientos entre la población: sorpresa, dolor, tristeza e incredulidad. Un segundo acontecimiento generó vasta indignación: un hombre de 53 años violó en Ciudad Netzahualcóyotl, Estado de México, a una perrita de ocho meses, la cual murió por la hemorragia interna y los golpes sufridos. El violador fue detenido y se encuentra preso.

Más allá de las consecuencias estrictamente jurídicas en ambos casos, es inevitable reflexionar en sus orígenes. México atraviesa desde hace años una etapa obscura en el comportamiento social. Valores que se han perdido conforme se van privilegiando otra serie de “virtudes” entre las familias y la población misma. El dinero y la acumulación de bienes materiales van por delante de la ética.

Se perdió, en no pocos casos, la compasión hacia los demás. Las balas, la agresión, el insulto pronto, ocuparon el lugar de valores que, durante siglos, distinguieron a los mexicanos; como el respeto irrestricto a las mujeres, a la familia, a los adultos mayores, a las buenas costumbres, por humilde que se fuese. Hoy, gran parte de los males que, como sociedad padecemos, se generan en el seno de los hogares al permitir la llamada violencia doméstica o la tolerancia y alcahuetería a conductas perniciosas de los hijos que devienen en ocasiones en comportamientos delincuenciales.

Partiendo del hecho innegable de que es precisamente la familia la cédula de toda sociedad, resulta incontrovertible que la nuestra enfrenta el socavamiento profundo de sus valores fundamentales. Los miles de ejecuciones que se llevan a cabo en el territorio nacional sin la menor piedad, donde incluso niños, mujeres y ancianos son acribillados, muestran de manera absoluta la degradación en que, como grupo social, estamos inmersos y cuyos efectos vemos diariamente en la nota roja.

Desconocemos el punto exacto dónde un gran número de mexicanos tiró a la basura sus valores esenciales y decidió pasarse al lado de los que provocan daño a su próximo a través de crueles asesinatos, secuestros, extorsiones, robos, estafas, y toda clase de delitos inimaginables. Aun aquellos pillos que, desde los puestos públicos, saquean recursos del erario con sus corruptelas.

Hoy, aunque parezca un asunto trivial, y sólo a manera de ejemplo, los jóvenes –ellos y ellas- se llaman “güey”; consumen alcohol a edades más tempranas y en cantidades mayores. De drogas, mejor ni tocar el tema. Desde luego que el asunto es complejo, muy espinoso y multifactorial. El hecho es que existe y se presenta ya en formas, lugares y situaciones que no imaginábamos.

¿Qué pasó por la mente y los sentimientos de José Ángel, el niño de primaria, que lo llevaron a terminar con la vida de su profesora, a balear a otros condiscípulos y terminar con su existencia? Nunca se sabrá. Habrá muchas conjeturas pero no arrojarán luz para conocer la verdad. En cuanto al adulto de 53 años que violó a la perrita, habría que adentrarse en tan torcida mente para descubrir las causas –injustificables desde cualquier ángulo-. Sin duda, una perversión, efecto de no sabemos qué. 

A los muchos y graves problemas que enfrenta México: violencia, inseguridad, nulo crecimiento económico, 53 millones de pobres, y una clase política voraz, mentirosa y lesiva, además de la extremadamente peligrosa dependencia de nuestro país a la voluntad de los Estados Unidos, que, en los hechos, tiene sometido al gobierno con directrices que sólo benefician a la unión americana, hay que agregar justamente la erosión en la educación y comportamiento de nuestros niños.

Las balaceras en los colegios, hasta antes de lo acontecido el pasado viernes en Torreón, parecían a la distancia una “exclusiva” de nuestro vecino del norte. Pero un chico de 11 años de edad mostró de manera sangrienta que en México empiezan a suceder cosas que antes no pasaban. Es hora de cuidar, abrazar, supervisar, amar e interesarnos más en la vida de nuestros niños. Estamos a tiempo.

STATU QUO

Un auténtico fiasco ha resultado la puesta en marcha del llamado Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que se supone suple al Seguro Popular. Falta de reglas de operación, desorganización, desabasto de medicamentos y cobros indebidos de cuotas a los usuarios es la constante. Por lo pronto, seis gobernadores ya se opusieron a aceptarlo: cinco del PAN y el de Movimiento Ciudadano.

Es una necedad que el gobierno morenista termine con instituciones cuyo funcionamiento era, cuando menos aceptable. El papelazo está a la vista y exacerbó la molestia del “pueblo bueno y sabio” afectado con el pésimo servicio y el aumento desproporcionado de las llamadas cuotas de recuperación. El Presidente hubo de intervenir para cancelar los dichosos cobros, pero el ridículo ahí queda.

@BTU15