ANDARES POLÍTICOS: Morena: ¿estrategia de prueba y error?

ANDARES POLÍTICOS: Morena: ¿estrategia de prueba y error?

20 diciembre, 2018 0

Benjamín TORRES UBALLE

Realmente, ¿qué sucede en Morena?, es la pregunta que desde hace 20 días nos hacemos politólogos, comentócratas, académicos, investigadores, intelectuales, comunicadores, y muchos ciudadanos de a pie –yo, rigurosamente me incluyo en estos últimos-.

Los dislates morenistas son grotescos y socavan el prestigio del presidente López Obrador y su partido. Desde la boda ‘fifí que se organizó César Yañéz, -uno de los hombres más cercanos al mandatario- al más puro estilo de la oligarquía tan criticada por AMLO, pasando por el exquisito director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, los derrapones de la señora Yeidckol Polevnsky, las amenazas febriles del caballero Félix Salgado Macedonio, así como el “error” de dedo que estuvo a punto de cancelar la autonomía universitaria, conforman una lista ignominiosa.

Esta semana lo que desató una avalancha de protestas y críticas a López Obrador fue otra vez un muy sospechoso “error” de funcionarios obradoristas. El Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2019 contemplaba una fuerte disminución de recursos para las universidades públicas, entre ellas, la UNAM, la UAM y el Instituto Politécnico Nacional, por mencionar sólo algunas instituciones.

Fue una pésima decisión en la Secretaría de Hacienda, encargada de elaborar el presupuesto. La andanada de severas críticas proveniente de todos los sectores sociales al titular del Ejecutivo fue un auténtico misil a su imagen. La maniobra, carente de sensibilidad política y, particularmente de inteligencia, exhibió nuevamente la impericia de una buena parte de los integrantes del Gabinete.

De hecho, el presidente López Obrador fue obligado por la presión social a reconocer la pifia “se cometió un error en la presentación del presupuesto. Yo hice un compromiso público de que no se iba a reducir el presupuesto de las universidades y se presentó un presupuesto en donde, en efecto hay una disminución de 4, de 5 mil millones de pesos al presupuesto de las universidades públicas. Aquí sostengo que se va a reparar ese error”, admitió este martes.

A la torpeza de la pretendida disminución de recursos a los referidos centros de educación, es necesario destacar lo burdo del comportamiento morenista en el Congreso. Basta recordar la forma tramposa en que se concedió licencia en el Senado a Manuel Velasco Coello para que regresara a Chiapas y continuar en ese entonces como gobernador. A pesar de la infame perorata de Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara alta, el agravio a las formas legislativas ahí quedó.

Otra prueba de lo anterior, es la manera en que la semana pasada expulsaron de la Comisión de Justicia en el Senado a Juan Zepeda, del PRD. El desaseo –por llamarlo de manera suave- está a la vista de todo mundo. Quitaron a Zepeda para imponer a Lucía Meza, por supuesto, de Morena. Esto, casualmente se da previo a la discusión de la terna de donde surgirá el próximo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero, lo sabemos, en política no existen las coincidencias.

No han transcurrido ni tres semanas desde que la llamada cuarta transformación llegó al poder y en realidad no se ha observado algún cambio positivo. La violencia arreció en el país, los cadáveres siguen apareciendo en las calles; los secuestros, los robos, extorsiones, asaltos en el transporte público, a casas habitación, transeúntes despojados de sus pertenencias, y el crimen organizado siguen incontenibles. Del huachicoleo, mejor ni hablar. Hasta hoy, sólo destacan las innecesarias y soporíferas conferencias matutinas del Presidente. Debieran avisarle que ya no está en campaña.

Hay muchas esperanzas puestas en Andrés Manuel López Obrador, 30 millones de votantes (53%) así lo manifestaron en las urnas. No obstante es ineludible, y así debe quedarle claro al mandatario, que otros 27 millones (47%) no lo eligieron. Más su obligación constitucional es gobernar por todos.

Cierto, no todo es malo, el acuerdo con los empresarios para elevar el salario mínimo ha sido un gran acierto y fue recibido con entusiasmo por los asalariados. Pero a la fecha los yerros e imposiciones ganan la partida en la administración lópezobradorista. Por ejemplo, la arrogancia del secretario de Seguridad Pública y Participación Ciudadana, Alfonso Durazo, quien hace un día, ante diputados, amenazó con regresar al Ejército a los cuarteles si el Congreso no autoriza la conformación de la Guardia Nacional. El dejo del autoritarismo con el que se han mareado varios funcionarios de AMLO, salió a flote. El disparate de Durazo fue tal, que su compañera de partido Tatiana Clouthier, criticó la creación de la Guardia con elementos militares, pues, dijo, es antidemocrático y no es por lo que votaron los mexicanos. Así están las cosas entre los morenistas.

México requiere sin dilación de buenos resultados del gobierno actual. Una eficaz administración es impostergable y para ello, demanda servidores públicos con vocación real de servicio a la Patria, capaces y honestos, que lo demuestren en los hechos. El sistema de prueba y error es obsoleto, tratar de hacer pasar “errores” a ver si pegan, significa una mentalidad estrecha y carencia de recursos políticos. Necesitamos ver el tan cacareado cambio. El país ya no puede esperar.

@BTU15

 

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