ANDARES POLÍTICOS: PAN, la VOX del retroceso

Benjamín TORRES UBALLE

Cuando el PAN logró un repunte de votos en las elecciones del pasado 6 de junio, es porque los electores vieron en él un contrapeso al autoritarismo del gobierno obradorista. Así, el organismo fundado por Manuel Gómez Morín obtuvo mayor número de curules en la Cámara de Diputados confirmando su condición de segunda fuerza política. También, con la coalición Va Por México, asestó un fuerte golpe al partido oficialista al quedarse con 9 de las 16 alcaldías en la Ciudad de México y gran número de municipios estratégicos en la zona conurbada de la capital de la República.

Acción Nacional pareció recobrar parte de la confianza de algún sector de la sociedad. Ese segmento poblacional tenía la percepción de que el blanquiazul es el único que se oponía al presidente López Obrador. Eso le generó ciertas simpatías que se tradujeron en más sufragios y mejor posicionamiento entre la gente. Todo parecía mejorar para el panismo rumbo al 2024.

Pero el jueves pasado lo anterior se fue de pronto al cesto de la ignominia. El coordinador de los senadores en la Cámara alta dio al traste con el esfuerzo del panismo en los últimos tres años. Julen Rementería presumió en las redes sociales su descomunal pifia y de otros legisladores que lo apoyaron: “Hoy firmé la Carta de Madrid con Santiago Abascal en el Senado de la República. Vamos por la defensa de la democracia, la libertad y la propiedad privada”. Un comunicado de los senadores panistas confirmó la firma del documento (https://bit.ly/3zJd7eC).

Santiago Abascal es el presidente de VOX, un controvertido partido español de ultraderecha que ha levantado mucha polémica, no sólo en su país, sino en otros lugares, como lo es ahora en México. Una de sus ideologías es “frenar el avance del comunismo en las naciones de la Iberosfera”. Pero, Abascal parece luchar en contra de un enemigo imaginario, al menos en el tema del comunismo, pues éste desapareció como tal con la caída de la URSS. ¿Lo sabrá el cuestionado líder voxiano? 

Un tardío, débil y cantinflesco intento de control de daños surgió de la dirigencia del PAN al día siguiente del muy grave yerro cometido por el jefe de su bancada en el Senado.

“Lamentamos las interpretaciones equivocadas que se hayan podido hacer a este evento en donde NO se suscribió ningún acuerdo político, sino un texto donde se manifestaba la disposición individual de trabajar en la defensa del Estado de Derecho, el imperio de la ley, la separación de poderes, la libertad de expresión y la propiedad privada, la defensa de nuestras libertades, democracia, los derechos humanos, el pluralismo, la dignidad humana y la justicia”.

El daño estaba hecho, el repudio a lo hecho por Julen Rementería surgió de integrantes de su propia bancada. La senadora Xóchitl Gálvez fue lapidaria en su postura: “Yo, con VOX… ni a la esquina”, escribió en su cuenta de Twitter el mismo día en que Rementería signó la dichosa carta. Mientras que el expresidente Felipe Calderón, quien durante años militó en el PAN, sentenció en la misma red social: “La dirigencia del PAN hace buen rato que está extraviada. Hoy, una vez más, el acuerdo con Vox lo demuestra. Y que no vengan con el cuento de que no les hacen caso los senadores, eso está peor. Ojalá cambien ya de dirigencia. Por esas y otras cosas salimos muchos”.

No obstante la tunda mayor vino desde el sermón mañanero en Palacio Nacional. El presidente López Obrador atendió de manera impía a los panistas:

“Ya ven, hasta ayer vinieron unos extremistas de España, del Vox. Se unieron con el PAN, porque son lo mismo, nada más que simulaban los del PAN y otros de que eran demócratas y no, son conservadores y ultras conservadores, casi fascistas, y está retoñando todo eso en España”.

Tal como lo dice la vox populi, en Acción Nacional se “pusieron de a pechito”. Se colocaron voluntariamente en el ojo del huracán y, merecidamente han recibida una paliza social merced a un disparate imperdonable. Apostar hoy a la intolerancia, al fascismo, la discriminación y racismo es una regresión a la era de las cavernas. Adoptar ideas retrógradas de mentes que nada aportan a mejorar la convivencia social es francamente miserable. Así debe entenderlo la cúpula del PAN.

Si en verdad Marko Cortés y compañía desean mostrar que no comparten dicha ideología, deben empezar por quitar de la coordinación panista en el Senado a Julen Rementería. No hacerlo lleva a la sospecha de que en el fondo avalarían la firma de la Carta de Madrid, incluso las severas acusaciones de Abascal al jefe del Estado mexicano que, en su caso, es asunto de los mexicanos.

“Ninguna declaración de quienes se abrazan a tiranos y protegen a narcos va a impedir nuestra causa a favor de la libertad, los derechos y la prosperidad de las naciones. Mi agradecimiento a todos los mejicanos que nos han hecho sentir como en nuestra casa”. ¡Viva Méjico!

Para la enorme mayoría de “mejicanos”, Santiago Abascal es persona non grata. Por cierto, la palabra Méjico no existe para la RAE. Ahí inicia la ignorancia. Es México, y sí ¡Viva México!

@BTU15

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