COLUMNA DE CIPRIANO: Nada es sólido: todo se desvanece en el aire

Cipriano MIRAFLORES

La tecnología ha prolongado el alcance de nuestros sentidos: mediante el telescopio y el microscopio, la tomografía o la robótica, respectivamente.  Aun así, ni la mirada ni la palpación se han refinado más. Todo lo contrario: su problema es  a veces su anestesiamiento. 

Cada vez vemos, escuchamos, sentimos, olemos menos, qué pena por ello.

La naturaleza humana, a diferencia de la mayoría de las especies, evoluciona a través de un orden biológico, pero también de un orden cultural y político. De aquí la importancia de la construcción de un orden democrático. 

Con todo, la evolución cultural de nuestra especie se desdobla en dos planos igualmente de imposible superposición entre sí y a veces en contraposición abierta: la evolución de la cultura informativa y la correspondiente a una cultura valorativa. La primera concierne principalmente al lenguaje y la tecnología; la otra a los hábitos y las creencias. 

Los hábitos y las creencias cambian mucho menos rápidamente que nuestro modo de percibir el mundo. 

En la ética los conceptos éticos son aquello en lo que se piensa y los etemas, concepto de Bilbeny, aquello con lo que se piensa. Es semejante la relación entre la idea y la creencia: la idea se tiene y en la creencia se está. Igualmente los conceptos éticos tienen el carácter de contenidos particulares de la ética y los etemas de continente de todos éstos. 

Mientras que los etemas ya no son analizables en términos morales, como la noción de actitud que se amaga bajo la de veraz o la de valor bajo lo de indigno. 

Los conceptos éticos cambian sobre todo cuando cambian los etemas o esquemas culturales en los que se apoyan y ellos mismos tratan de mantener. Ha ocurrido en cada gran revolución cultural, y la nuestra que gira, que gira precisamente sobre el eje de la información, lo demuestra mejor que ninguna. 

Hasta el punto de que en todas han cambiado hábitos y creencias, pero en ésta parecen cambiar los propios etemas de hábito y creencia. 

Cada nueva evolución de la tecnología y el conocimiento ha venido representar la sustitución de unos códigos éticos por otros y aun una revolución en la ética. 

El cambio de valores es tan dinámico que no alcanzamos adaptar algunos cuando surgen nuevos. El problema es grave para todos. 

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