CRÓNICA EXPRÉS: La Guelaguetza de los políticos

Rosy RAMALES

Los políticos se reunieron para celebrar la octava del Lunes del Cerro en el auditorio que lleva el nombre de la máxima festividad oaxaqueña: Guelaguetza. Pero la tarde del domingo, previo al regreso de la entidad al semáforo epidemiológico color naranja, y sin público para evitar la propagación de contagios Covid-19

Por lo mismo tampoco hubo delegaciones originales; éstas fueron protagonizadas por personas de la clase política, las cuales pasaban a ocupar asientos en las gradas de hasta adelante una vez que concluían el bailable correspondiente, dejando dos asientos entre una y otra persona como medida sanitaria.

El gobernador Alejandro Murat Hinojosa encabezó el presídium acompañado de su esposa Ivette Morán (quien lucía hermoso atuendo estilizado con incrustaciones de bordados de las ocho regiones de la entidad), y de sus invitados especiales: Todas las “corcholatas” a la sucesión presidencial, las “destapadas” por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y la “autodestapada”.

Así que dejando dos asientos entre uno y otro, ahí estaban: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, Tatiana Clouthier y Rocío Nahle. Además Ricardo Monreal Ávila. Ellas ataviadas con huipiles de la zona de los amuzgos y ellos de guayaberas blancas con bordados de San Antonino Castillo Velasco; regalos del anfitrión.

Como el mandatario estatal va de salida, siempre es necesario tener todas las puertas abiertas para el futuro inmediato. Por cierto, como invitados también asistieron dirigentes de partidos políticos nacionales: En primerísimo lugar Mario Delgado de Morena; Marko Cortés del PAN, Jesús Zambrano del PRD, y Alejandro Moreno del PRI, el cual es “corcholata” priista rumbo al 2024; posición que, según dicen, también quiere su tocayo.

Previamente, Alejandro Murat, como buen anfitrión, pasó de fila en fila para comentar a sus invitados poner atención en las tradiciones oaxaqueñas, pero sobre todo en las personas que protagonizarían bailables y danzas regionales porque varias son “corcholatas locales” de diversos partidos políticos para sucederlo en la gubernatura en el 2022.

“Le apuesto a quien mejor baile”, comentó el gobernador, quien como jefe político del priismo oaxaqueño ha evitado destapar a las “corcholatas” de su partido. Sin embargo, ahí, en corto reveló que pronto lo hará porque prácticamente es la víspera del inicio del proceso electoral.

Como es costumbre, la octava abrió con el himno oaxaqueño: “El Dios nunca muere” interpretado por Enrique Martell y los vocalistas del grupo “Retrovisor”, “El Ganso” y Gaby Cachenita. “Muere el sol en los montes/ Con la luz que agoniza/ Pues la vida en su prisa/ Nos conduce a morir…” ¡Estupendas voces y qué manera de cantar con tanto sentimiento que puso chinita la piel de los presentes!

En seguida, hizo su entrada al foro la Diosa Centéotl, protagonizada por la única diputada local electa por el principio de mayoría relativa: Liz Concha Ojeda. El jefe político del priismo oaxaqueño quiso honrarla asignándole dicho papel, así como para quitarse la espinita de su desapego de la militancia priista, sobre todo de las candidaturas en las recientes elecciones concurrentes.

Liz portaba el traje representativo de la zona mazateca: Huautla de Jiménez, de manta con listones azules y rosas. Erguida, a paso lento, llegó hasta el presidium sentándose a dos butacas del gobernador.

El animador ya presentaba la delegación de las Chinas Oaxaqueñas de los Valles Centrales, encabezada por la senadora Susana Harp (“corcholata” morenista), y donde venían las priistas Carmelita Ricárdez, Liz Acosta, Claudia Silva y Aída Ruiz; las panistas Alejandra García Morlan, Mirna López Torres, María Eugenia Pombo Calvo y Laura Aguilar Chagoya, así como las morenistas Hilda Pérez Luis y Nancy Benítez. Además de otras dos talentosas mujeres: Salomé Martínez de Fuerza por México, y Lizeth Zárate del PES.

Todas luciendo las tradicionales faldas amplias y satinadas con encajes; canasta a la cabeza de figuras confeccionadas con flores, trenzas con listón del mismo color de la falda, rebozo negro y pañoleta cruzada en el pecho. Sosteniendo la canasta con una mano y con la otra ondenado la falda, bailaban el Jarabe del Valle. Las marmotas (muñecos gigantes) se colocaban junto a la orquesta.

Mientras, el presentador daba la bienvenida a los invitados a la fiesta étnica más grande de Latinoamerica, vitoreando:  “¡Vivan los Lunes del Cerro!” “¡Vivan las ocho regiones!” “¡Viva Oaxaca!” “¡Vivan las ‘corcholatas’ locales!”

Al terminar de bailar y tras colocar sus canastas al frente de la banda de música, las Chinas Oaxaqueñas aventaban hacia las personas invitadas: Tortillas tlayudas en bolsas de papel, bolsitas de chapulines fritos y carrizos para el mezcal. Susana aprovechó para aventarse un ‘palomazo’ a manera de proselitismo y para referirse al anfitrión: “Gobernador, quiero agradecerle todas las ocasiones en que me invitó a conciertos en este mismo foro; conciertos que me permitieron posicionarme gratis en el ánimo de la población oaxaqueña…”

En eso la interrumpió la entrada de la delegación de la Sierra Juárez proveniente de San Melchor Betaza, encabezada por el senador Salomón Jara Cruz (“corcholata” morenista), quien, como los demás hombres, vestía camisa y calzón de manta, huaraches, sombrero negro y red cruzada al hombro; las mujeres lucían blusa y falda amplia blanca con ceñidor rojo a la cintura, huaraches, negras trenzas y reboso blanco con flores bordadas.

Salomón, quien llevaba como pareja a Nancy Ortiz, dio la bienvenida en dialecto, aprovechando para llamar a participar en la consulta popular y para votar por él en 2022. “Fuiiiiii, fuiiiii”, le chiflaron las demás “corcholatas” locales sentadas en primera fila.

“Tararara-rara-rara”, bailaban las parejas. “O’ra, baila bien”, le dijo Nancy a Salomón porque el ambiente fifí del Senado hasta le ha hecho olvidar los sones de su natal Betaza, cuya delegación ofreció al público: Café, pan, jarritos de barro. Luego Salomón se apeó hasta donde estaba el gobernador, dándole un gran abrazo de compadre.

Siguió una delegación de la región de la mixteca: La de San Sebastián Tecomaxtlahuaca con la “Danza de los Diablos”, que representa la lucha entre el bien y el mal, y era protagonizada por integrantes de la “burbuja”: Alejandro Nassar, encabezándola y acompañado de Germán Espinoza, Francisco Vallejo y mexiquenses del primer círculo.

Vestían camisa blanca, corbata roja, saco negro y pantalón con pelaje de algún animal al frente, máscara de diablo y látigo en mano. Bailaban entre ellos, entre saltidos y zapateado. “Queremos funcionarios de 24 horas, los 7 días de la semana”, dijo en voz alta Nassar azotando el látigo contra el piso.

Los diablos aventaban los productos que traían para el público; mientras, entraba otra delgación de la misma región al ritmo de la mundialmente conocida Canción Mixteca de José López Alavés: “¡Qué lejos estoy del suelo donde he nacido!/ Inmensa nostalgia invade mi pensamiento/ Al verme tan solo y triste cual hoja al viento/ Quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento

El público la coreaba ondeando sombreros de palma, como lo hacían las parejas de hombre y mujeres; ellos vistiendo camisa y pantalón de manta, sombrero de palma, huaraches, paliacate rojo al cuello y jorongo al hombro; ellas, con amplísimas faldas milticolores, huaraches, trenzas, rebozo negro a la cintura, blusa blanca, pañoleta al cuello y un clavel rojo en el cabello junto a la oreja.

Así, desde Santa María Ayú llegaban para bailar el inigualable Jarabe Mixteco. Las parejas se sentaron en el piso, mientras Luis Antonio y Narcedalia Ramírez Pineda (“corcholatas” para la sucesión local al parecer por Morena) ni los pies se les veían al ritmo del jarabe, el cual es uno de los más gustados, pero de los más complejos porque alzan los pies alto y rapídisimo; la mujer, incluso, debe mover los extremos de la falda a la altura de la cabeza.

El público aplaudió de pie. Y la delegación aventó su ofrenda: Sopladores de palma. A propósito de Luis y Narce , el anfitrión y sus invitados especiales comentaban en voz baja el video que circula en redes sociales donde el presidente AMLO se expresa muy bien del ex gobernador oaxaqueño Heladio Ramírez López.

“Se me hace que no vas a poner sucesor o sucerora”, Mario Delgado comentó al oído a Alejandro Murat.

En eso estaban cuando entró la delegación del emblemático Juchitán de Zaragoza, contando entre sus integrantes a tres “corcholatas” locales: Héctor Sánchez López de Morena, y los priistas Francisco García López (conocido como Paco Piza) y Samuel Gurrión Matías; vestían pantalón negro y guayabera blanca, paliacate rojo al cuello, sombrero rojo de gamuza y zapatos en forma de huaraches. Sus parejas, lucían el hermoso traje regional de terciopelo con flores en bordados multicolores y olán blanco, zapatillas negras, cabello trenzado en forma de rodete adornado con listones y flores naturales.

Bailaron muy ad hoc “La pachanga juchiteca”. Héctor, orgulloso de su raza, dio la bienvenida en zapoteco a los invitados; y aprovechando la presencia de Mario Delgado pidió “piso parejo” en la selección interna del candidato o candidata a la gubernatura oaxaqueña.

Terminando, aventaron bolsitas con camarón, totopos y queso.

Otra delegación del Itsmo: Santo Domingo Tehuantepec, encabezada por Martín Vázquez Villanueva (“corcholata” priista). Y como no podían participar más delegaciones istmeñas, se le unieron el salinacrucense Gerardo García Henestroza (“corcholata” panista) y la ixtepecana de corazón Mariana Benítez Tiburcio (“corcholata” priista). Lucían el elegante atuendo regional.

“Ay! Sandunga, Sandunga/ Mamá por Dios/ Sandunga, no seas ingrata/Mamá de mi corazón”, bailaban al centro del foro fascinando a la clase política, la cual como siempre estaba muy bien atendida. Meseros pasaban bebidas refrescantes tradicionales: Tejáte y aguas de horchata con tuna, de limón rayado, de limón con chía y de tamarindo, además mezcalito en vasos de carrizo y el sabrosísimo tepache.

También pasaban una colación de antojitos oaxaqueños: Empanadas de San Antonino Castillo Velasco, garnachas del Istmo, molotes de los Valles Centrales, tacos de chapulines con guacamole, tamales miniatura, etc.

Todo delicioso, mientras disfrutaban viendo los bailes, danzas y sones de las regiones oaxaqueñas; sus costumbres en las mayordomías, los casamientos y hasta ritos fúnebres.

Seguía la delegación Mixe, tierra de los jamás conquitados y de donde son los bordados que a cada rato copian diseñadores extranjeros; incluso mexicanas poseen boutiques de ropa típica en zonas exclusivas. La delegación la encabezaba Adelfo Regino Montes (“corcholata” morenista), de calzón y camisa de manta, huaraches, jororngo al hombro y sombrero negro de lana. Las mujeres vestían la clásica blusa de Tlahuitoltepec de bordados en hilos vino.

Ah, qué bien baila Adelfo. Su delegación llevó como ofrenda salsa seca, pan y tortillas.

Tocó el turno a otra delegación que gustan mucho: Ejutla de Crespo. Parejas entraron al cadencioso ritmo del Jarabe Ejuteco. Ellas con amplias faldas de colores fuertes (azul, verde, amarillo, rosa mexicano) atravezadas por listones negros, blusas de manta manga larga con enviadiable bordado al frente, rebozo y trenzas en forma de rodete. Ellos, pantalón de manta con una pierna atada a media pantorrilla, camisas satinadas en colores fuertísimos, sombrero negro, jorongo al hombro y red con Poleo conocido también como yerba de borracho, que acostumbran dar en las fiestas de los pueblos para la cruda del otro día.

“Ya llegaron los de Ejutla con la alegría de sus sones…” “Viva el sol, viva la luna, también la Virgen María, donde estan los ejutecos nunca falta la alegría…bailaleee…Viva Oaxaca señores, y también su Guelaguetza”, cantaba un varón de la delgación encabezada por la diputada local electa Natividad Díaz Jiménez (probable “corcholata” panista si la candidatura a la gubernatura es de género y compitiera solo el PAN).

Naty hasta bailó: “Saca tu machete chunco, vamonos p’a la Taniche…que te pico el rabo Morena, que te macheteo Morena”.

Como se trataba de la Guelaguetza de los políticos y para los políticos, todo el auditorio para ellos, y los mejores bailes, sones, jarabes y chilenas de la Guelaguetza.

Luego siguió una delegación de las más gustadas: De la Cuenca del Papaloapan con Flor de Piña, encabezada por tres “corcholatas” cuenqueñas: Eviel Pérez Magaña y Alejandro Avilés Alvarez (del PRI), y Raúl Bolaños Cacho Cué (del PVEM en busca de una coalición con Morena). Fue un mano a mano dando la bienvenida los invitados especiales.

Ataviado como los demás, pantalón y camisa blanca, Avilés dijo: “Buenas tardes Oaxaca, ya estamos aquí listos para la competencia electoral…perdón, para deleitarlos como cada año lo hacemos en la Octava del Lunes del Cerro”.

Micrófono en mano Raúl refirió: “Les vengo a decir que acabamos de llegar, medio viaje fue subir, medio viaje bajar; la montaña atravezamos y la friega fue inclemente, pero qué tal, ya llegamos, Tuxtepec está presente…” Y detrás de él, influencers repetían: “Tuxtepec está presente”.

Alzando la mano, Eviel, además líder estatal del PRI, enfatizó: “Sí, señores yo soy Tuxtepec, y le digo a mis hermanos de las otras regiones: Hoy que juntos laten nuestros corazones mostremos al mundo con marcado empeño el orgullo nuestro de ser oaxaqueños…no como otros…”

Cosa que no gustó a los mexiquenses del gabinete estatal; lo sintieron como indirecta.

Los tres cuenqueños vestían pantalón y camisa blanca. ¿O Avilés no es cuenqueño? En fin, el caso es que ellos daban la bienvenida mientras una larga hilera de guapas mujeres entraban al foro luciendo los hupiles multicolores de las diversas comunidades cuenqueñas. Las encabezaba la joven diputada local electa Gaby Pérez. Luego, con una piña al hombro, bailaron encantando a los invitados.

Esta delegación regaló piñas, sacos miniatura de azúcar y diversos productos de la región.

Siguió la costa oaxaqueña con la delegación de Pinotepa Nacional con sus alegres sones y chilenas. Las mujeres vestían faldas satinadas con encajes que le dan la vuelta, blusa blanca con aplicaciones de chaquira, zapatillas, largas trenzas y pañuelo en mano. Los varones, pantalón y camisa blanca, zapatos negros, sombrero y paliacate rojo al cuello.

Y ahí, dándole al zapateado estaba “El Capi” Sarabia (“corcholata” quien sabe para qué y por qué partido, pues solito baja y sube haciendo proselitismo) y el panista Juan Mendoza Reyes. Entre las mujeres costeñas zapateaban la priista Miriam Liborio Hernández y las morenistas Delfina Guzmán Díaz y Juana Aguilar Espinoza.

Ah, cuando pronunciaron sus picoso versos, “El Capi” sin tapujos lanzó: “Ya me voy, ya me despido, ya tengo el pie en el estribo; qué dice mi gobernador, se queda o se va y deja un interino. Uy, uy, uy”.

Y vino la tirada de la ofrenda: Cocos, pescado seco y pan.

Para cerrar, se presentó otra delegación de los Valles Centrales para bailar la “Danza de la Pluma” solamente por varones que portan un gran penacho de plumas de colores y traje confeccionado con telas brillosas de diversos colores, huaraches y sonajas en mano. Ahí bailaban “cocholatas” morenistas como Francisco Martínez Neri (presidente electo de la capital oaxaqueña), Alberto Esteva Salinas y Armando Contreras, así como el priista Francisco Ángel Villareal (que ha negado ser “corcholata”, pero le late el corazoncito).

Ah, en esta delegación participan dos mujeres: Una que representa a la mujer indígena y otra que representa a la mujer española. La primera la protagonizó la diputada federal electa Eufrosina Cruz Mendoza (“corcholata” tal vez priista, quizá panista o independiente), y la segunda, la interpretó Beatriz Rodríguez Casanovas (“Titi).

Como la delegación provenía de San Bartolo Coyotepec, el morenista Flavio Sosa se sentó al frente del foro mostrando a la concurrencia cómo se hacen los cántaros de barro negro; él también quiere entrale a la competencia para la sucesión. Ven que cuando se hacían las listas pluris de la reciente elección, dijo: “Me espero para la gubernatura, quiero ser gobernador”.

Como se trataba de la octava vespertina y termina al caer la noche, son constumbre los juegos piritécnicos. Así que éstos estallaron en formas de estrellas que rompen en el cielo. Mientras tanto, los protagonistas de las delegaciones sacaron a bailar al gobernador, a la señora Ivette y a las personas invitadas especiales, arriba del foro.

 Se les unieron el resto de integrantes del gabinete de Alejandro: Nallely Hernández García, Secretaria de Pueblos Indígenas y Afromexicano; el contralor José Ángel Díaz y, por supuesto, Juan Carlos Rivera, Secretario de Turismo; los tres de los pocos funcionari@s de 24 horas los 7 días de la semana; Jorge Toledo Luis, algo asustado por la manifestación que le preparaban por el Valle Eteco, y Héctor Pablo Ramírez de la Comisión del Agua a quien nunca supieron si dejarlo participar en la “Danza de los Diablos” o en las chilenas de Pinotepa Nacional.

“Mmm…no estoy de acuerdo en cómo se presentaron las ‘corcholatas locales’”, dijo la consejera electoral Jessica Hernández. “Ni modo, eso pasa porque no llegaste a los ensayos”, le contestó la consejera Carmelita Sibaja, casi igualito como en la última sesión del órgano electoral; ambas invitadas especialísimas a la octava del Lunes del Cerro de la clase política. Tan especialísimas que ni siquiera quisieron unirse al baile y algarabía que se vivía en el foro del Auditorio Guelaguetza; se levantaron de las butacas y pronto salieron.

Mientras, en el foro, las delegaciones bailaban, reían y vitoreaban: “¡Viva la Guelaguetza!” “¡Viva Oaxaca!” “¡Viva el gobernador Alejandro Murat!” Por cierto, alguien pidió a la banda de música cantarle “Las Golondrinas” por si acaso pronto deja interino, en cuyo caso esta sería su última Guelaguetza.

 “A donde irá veloz y fatigada/ la golondrina que de aquí se va/ ¡Oh, si en el viento, se hallará extraviada!/ buscando abrigo y no lo encontrará”.

Esto no se acostumbra en la máxima festividad oaxaqueña, pero el Comité de Autenticidad hizo una excepción.

Y así culminaba la octava del Lunes del Cerro en un auditorio dóliendose de la ausencia de expectadores porque la pandemia por segundo año consecutivo impidió la celebración presencial.

(NOTA: Queridas lectoras y queridos lectores, esperamos les haya gustado esta crónica imaginaria para recordar nuestra máxima fiesta. Cuídemonos de la pandemia para que Dios mediante, el próximo año podamos presenciar nuevamente los Lunes del Cerro de nuestra Guelaguetza.)

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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