CRÓNICA EXPRÉS: Termina el 2020, el año de pérdidas y aprendizaje

Rosy RAMALES

Termina el 2020, un año que marcó la vida de todas las personas en todo el mundo por la pandemia Covid-19 y sus funestas consecuencias.

De entrada, todas las personas perdimos el bien más preciado: La libertad. La libertad de salir a la calle, de convivir con la familia y amigos, de besar, de abrazar, de jugar, de bailar, de visitar a nuestros seres queridos.

Hubo quien lo hizo con restricciones, pero hubo quien se guardó en casa a piedra y lodo. Y también hubo quien por necesidad de llevar qué comer a sus hogares nunca dejó de salir.

Pasamos de la tranquilidad al miedo, a la angustia, a la incertidumbre, sobre todo cuando empezamos a ver de cerca los contagios y la muerte de familiares, amigos, conocidos.

Recibimos el 2020 con la esperanza de un mejor Año Nuevo. Nadie imaginó el desastre. Aunque, dicen, que científicos lo advirtieron, pero nadie hizo caso; ni los gobiernos, ni las personas, muchas de las cuales, por cierto, desoyeron y siguen desoyendo las medidas sanitarias convirtiéndose en multiplicadores de contagios.

De enero a diciembre nada es igual; todas las personas, además de la libertad, hemos perdido algo: Un ser querido, el trabajo, el negocio, la empresa, el poder adquisitivo, el patrimonio, la tranquilidad.

Y no hay nivel de gobierno, más en nuestro país, que por lo menos acompañe a las personas del sector productivo en la tramitología para destrabar conflictos y sobrevivir; impera una gravosa burocracia que se convierte en obstáculo.

Sin ver que con ello también pierde el gobierno.

Por cierto, los gobiernos perdieron su capacidad operativa a falta de recaudación y también porque la pandemia inmovilizó el servicio público. Y cuando llegó la época de la “nueva normalidad”, los funcionarios retomaron presencialmente sus actividades también exponiéndose al virus. Vaya, son humanos.

Faltan horas para que concluya el 2020, y quizá la mayoría de las personas esperan con ansiedad la última hora del año perdido, de la desgracia humana, con la esperanza de que 2021 sea un mejor año.

EL APRENDIZAJE

El año 2020, el de la pandemia, el del desastre, también dejó aprendizaje.

Aprendimos a valorar la vida, la salud, la familia, a los amigos, nuestro hogar, el trabajo y hasta el infortunio, porque entonces conoces quien te quiere, quien te aprecia, quien te valora, quien te tiende la mano.

Aprendimos a resistir, a perseverar.

 Aprendimos a valorar a Dios, a mantener la fe.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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