CRÓNICA POLÍTICA: El fuego amigo priista y morenista en Oaxaca

Rosy RAMALES

Cómo pretenden ganar las elecciones 2021 cuando el impío fuego amigo pega en la propia imagen de los partidos políticos a los cuales pertenecen los tiradores en batalla campal.

Ocurre en el PRI y en Morena en Oaxaca. Y no se trata de una guerra de priistas contra morenistas o viceversa, sino de priistas contra priistas y de morenistas contra morenistas.

En el PRI las diferencias internas se hicieron evidentes a raíz de una reunión celebrada en la Cuenca del Papaloapan, de la cual han sacado raja política de tres situaciones:

Una: El “destape” realizado por el diputado local Gustavo Díaz Sánchez de Alejandro Avilés Álvarez para candidato a la gubernatura oaxaqueña, cuyo proceso electoral iniciará el próximo año; justo tras el desenlace de la elección de 2021.

Dos: La presencia de funcionarios del gabinete del gobernador Alejandro Murat Hinojosa en el evento partidista, donde además prevaleció el “destapadero” de candidatos para diputados locales y concejales a los ayuntamientos para los comicios del año venidero, y entre los que contaron a los servidores públicos asistentes.

Ahí estuvieron Gabriel Cué Navarro, Secretario de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura; y Antonio Amaro Cancino, Coordinador Estatal de Protección Civil.

Tres: Palabras de un mensaje del presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Eduardo Rojas Zavaleta, en relación a que la militancia vigile la actuación de priistas que ejercen una función pública y aspiran a un cargo de elección popular (o a otro de ésta naturaleza).

Dijo: “…que además (el militante) sea un vigilante durante la función de esa persona que ganó un puesto de elección popular gracias a las siglas. ¿Por qué? Porque si vemos a un presidente como que está flojeando, pues vamos a decirle: ¡Oye, cumple lo que comprometiste a nombre del PRI. Si vemos que se está llevando mucho, le vamos a decir, repártele un poco a la gente y con lo demás haz más obra. Es decir, si los vigilamos no vamos a tener señalamientos, y vamos a tener mejores gobernantes…”

Sin duda, en las tres situaciones hay errores políticos, derivadas de una reunión realizada un día después de las elecciones de Coahuila e Hidalgo, cuyos resultados a favor del PRI tenía eufóricos a los priistas oaxaqueños, tanto que al calor del triunfo no midieron las consecuencias de hechos y dichos en aquél encuentro.

En fin, hay quienes entendieron las palabras del presidente del PRI-Oaxaca como un llamado a la militancia asistente a la reunión a convertirse en vigilantes de los priistas que ejercen un cargo público o de elección popular sobre el correcto ejercicio de los recursos públicos con el ánimo de colmar las expectativas ciudadanas, como Eduardo Rojas lo explicó posteriormente.

Y hay quienes lo entendieron a la inversa, como un mal ejemplo de cómo gobernar metiéndole mano al erario. Y éste punto de vista le ha dado vuelta en las redes sociales, impulsada por la oposición partidaria, pero sobre todo por fuego amigo priista.

Hay signos inequívocos.

Resulta que desde la llegada de Alejandro Murat a la gubernatura, en el PRI-Oaxaca con el paso del tiempo se han formado tres grupos: Uno donde coinciden priistas de cepa de todas las edades, prevaleciendo la vieja y la mediana guardia; otro donde convergen neo priistas donde dominan los júniors y vieja guardia; y otro, digamos que neutral.

Las diferencias se encuentran entre el primero y el segundo grupo, por el control del partido, de los cargos públicos y de los cargos de elección popular, y que se ahondaron y se hicieron más evidentes a partir de la reunión en la Cuenca del Papaloapan.

El grupo donde dominan los júnior pegó el grito en el cielo por el citado destape a la gubernatura, y con el argumento de tratarse de una acción desleal al gobernador Alejandro Murat, empezaron a impulsar la idea de no adelantar tiempos, que la prioridad son las elecciones concurrentes de 2021.

Cierto, esa es la prioridad para cualquier partido político; sin embargo, la sucesión 2022 tiene igual prioridad, máxime cuando, como ya se dijo, el respectivo proceso electivo casi se traslapa con el del próximo año. Entonces, ¿qué les preocupa?

Hasta pereciera que la “burbuja” del gobernador Alejandro Murat ya tiene reservada la candidatura priista a la sucesión para algún miembro de la misma. Por eso limitan el legítimo derecho de los militantes de aspirar a la gubernatura.

Y en ese contexto, el fuego amigo se desató, independiente de expresiones de morenistas en contra sobre todo de la presencia de funcionarios del gabinete estatal en la reunión del PRI con la militancia de la Cuenca del Papaloapan.

¿Y aquí cabe preguntar? ¿Por qué mediáticamente el escándalo ha sido menor respecto de tal situación en relación del “destape” y a las palabras del presidente estatal del PRI? ¿Será porque afecta la imagen del gobierno porque entonces se supondría el uso de recursos públicos en un acto partidista en pleno proceso electoral federal y en la víspera del inicio del proceso electoral local 2020-2021 (iniciará en diciembre)?

En sus obviedades evidencian el fuego amigo.

Vaya, ya hasta circula una versión sobre una probable destitución del actual presidente del PRI-Oaxaca, porque el escándalo sobre su dislate en torno a la vigilancia de los priistas trascendió al ámbito nacional.

¿Quién tuvo la curiosidad de hacer pequeños videos de la polémica reunión priista para hacerlos llegar a medio mundo vía terceros?

Si hubiera sido algún partido de oposición, hubieran incluido la escena sobre la presencia de funcionarios del gabinete estatal, pero la excluyeron. Claro, hay videos sobre ésta escena, pero en menor cantidad y con menos difusión.

En fin, la oposición está metida en sus propios problemas, que en realidad no le han puesto tanto interés de la reunión priista.

¿FUEGO EMIGO MORENISTA?

Los morenistas oaxaqueños también traen sus diferencias internas, o quizá solo se trate de falta de organización.

Ayer, por ejemplo, en la sesión ordinaria del Consejo General del OPLE, el representante de Morena, Hermes Eduardo Rodríguez Morales, manifestó su preocupación por el actuar de funcionarios electorales que subieron a la página web de la autoridad electoral  nombres de personas que no correspondían a los cargos en la estructura del partido.

Y hasta preguntó si habría dolo o mala fe.

Pero el presidente del Consejo General del OPLE, Gustavo Meixueiro Nájera, explicó que la información subida a la página correspondía a la hecha llegar por un militante de Morena.

Después se corrigió, porque hubo documentación ex profeso.

Entonces, cabe preguntar ¿el dolo o mala fe fue de los propios morenistas contra morenistas? ¿Fuego amigo? ¿O solo desorganización interna?

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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