CRÓNICA POLÍTICA: El mensaje que sonó a vituperio…y qué triste se ve el mandatario

Rosy RAMALES

La filosofía popular dice que “alabanza en boca propia suena a vituperio”. Tal cual sonó el mensaje del presidente Andrés Manuel López Obrador con motivo de su Segundo Informe de Gobierno, donde brilló la ausencia de cifras y acciones concretas en 2020.

Sin embargo, puntualizó: “No es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor gobierno.” Pero como dice la vox populi: “¿Qué panadero habla mal de su pan?”.

Un mensaje de informe, viene siendo como la síntesis de los mejores logros anuales, coronada por algún anuncio alentador hacia los gobernados. Pero aquí, faltaron datos y sobraron elogios; y lo peor: El mensaje fue de encono.

Eso sí, el mandatario se dio vuelo enunciando ‘pecados’ del pasado y promesas para el 2021. ¿Proselitismo electoral? ¿O mera coincidencia? ¿O en realidad no tuvo nada que informar? Para México el 2020 es un año perdido. Quizá por ello en su “mensaje” volvió a enunciar acciones iniciadas en 2019.

Qué triste.

Hasta el propio presidente se vio triste, con una adustez más allá de la seriedad institucional. Probablemente ni él se sienta satisfecho con lo realizado en su administración pública, donde le han renunciado cuatro colaboradores en su mayoría por diferencias en el manejo de los asuntos públicos.

La sana distancia por la pandemia Covid-19 ahondó la soledad del acto oficial, donde tampoco cabía la fiesta cuando el virus ha cobrado la muerte de 62 mil 594 personas en nuestro país; cifra, por cierto, omitida en el mensaje.

Nada más se dedicó a mencionar algunas acciones en torno a la pandemia: Recibió 401 hospitales “abandonados, saqueados y a medio construir”; y él ha reconvertido 969 hospitales para atender pacientes Covid, se han instalado 32 mil 203 camas y 10 mil 612 con ventiladores.

¡Qué poquitos, considerando el número de fallecidos y el número de casos: 579 mil 914, aproximadamente hasta hace unas horas.

Hasta en el discurso despreció el uso del cubre-bocas. En su llamado a la ciudadanía a cuidarse del virus, lo hizo nada más en términos de una alimentación saludable.

Y como el virus no puede hablar, pues en el mensaje aparece casi casi como el culpable de la tragedia mexicana, pues la pandemia es la causante de la crisis económica. Más o menos dicho en los siguientes términos expresados por el presidente:

“Estamos enfrentando la crisis económica provocada por la pandemia con una fórmula distinta, peculiar, heterodoxa, diría única en el mundo.” O sea, ¿el gobierno no tiene ni pizca de responsabilidad en la problemática económica?

Pues sí la tiene, porque (salvo la opinión de especialistas en la materia) su postura de gran resentimiento hacia el sector productivo del país, lo ha llevado a la nulidad de acciones para el rescate económico, lo cual no significa siempre apoyar a los grandes capitalistas.

Esa lucha de clases es un grave problema de AMLO, y en vez de salir del atolladero, parece hundir más a país, donde la mayoría de sus habitantes subsisten del campo, del comercio en pequeño o de la industria en pequeña escala.

Es en la clase política donde se concentran los grandes capitales, de manera directa o indirecta. Qué le pregunte a ciertos cuadros morenistas cuya devoción hacia la “izquierda” no riñe con la acumulación de riqueza; han hecho negocios al amparo de los cargos públicos.

Es más, la política en sí misma es un negocio. ¿O de qué viven los políticos?

Retomando el tema: ¿Qué más dijo? Bueno, dio a entender esa ‘formula peculiar” para enfrentar la crisis económica “generada por la pandemia se basa en los programas sociales, y no hay un solo pueblo donde no haya uno de ellos.

¿Qué tal? En vez de producir, el Estado da paliativos. Dios quiera que no, pero llegará un momento en que no haya recursos para financiar los programas sociales, por más que exprima a quienes producen o se dedican al comercio. Así, pronto acabará con la fuente de financiamiento del Estado.

Evidentemente, destacó la creación de su Banco Bienestar. “En 2021 se tendrán dos mil 700 sucursales en todo el país; actualmente, con el apoyo de los ingenieros militares se han construido 226.”, dijo en acción futura y presente. Ah, y sacó a colación el Tren Maya y la vía del Istmo de Tehuantepec.

No obstante, en su mensaje brilló la ausencia de nuevas obras.

Y como si las acciones en 2020 no dieran para más, echó mano de acciones del año pasado: La cancelación de la reforma educativa de Peña Nieto, y hasta mencionó cosas donde el gobierno nada tiene que ver: El crecimiento de las remesas en un 10%.

En fin, según el presidente de sus 100 compromisos del 1º de diciembre de 2018, ha cumplido 95 y sólo están pendientes cinco.

O sea, ¿que en dos años ya cumplió casi todas sus metas?

En fin, solo al final del sexenio podrá juzgarse lo siguiente: “Este gobierno no será recordado por corrupto.”

Porque el presidente López Obrador no debe adelantarse a definiciones inciertas.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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