CRÓNICA POLÍTICA: La apuesta es por el voto joven en el 2024…

Rosy RAMALES

Al corte del 14 de diciembre de 2023, el Padrón Electoral concentró 99,537,940 ciudadanos inscritos y el Listado Nominal 97,658,418 ciudadanos registrados con credencial para votar con fotografía; en ambos documentos tanto en territorio nacional como en el extranjero.

Eso conforme a los datos del Instituto Nacional Electoral (INE). 

Y de esos 97,658,418 de electores, el mayor número es ciudadanía entre 20 y 34 años de edad. El rango intermedio (por decirlo de algún modo) va de los 35 a los 64 años, con más concentración en las edades de 35 a 54 años.

El electorado entre 20 a 24 años de edad llegaba a los 11,278,206 al corte del 14 de diciembre; el de 25 a 29 años, a los 11,082,523; el de 30 a 34 años, a los 10,636,424. Los tres rangos suman 32,997,135

Y si le agregamos el electorado de 18 años de edad que oscila en el 1,802, 714 más el de 19 años que llega a los 2,119,638, entonces la ciudadanía joven votante sería de 36,919,487, más lo que se acumule hasta el corte definitivo para las elecciones del 2024; aunque generalmente ya no crece mucho.

O sea, para las elecciones de junio próximo (en que las joyas de la corona son la Presidencia de la República y la mayoría calificada de las cámaras de senadores y diputaciones federales) el electorado joven representa un número mayor al electorado que votó en las elecciones del 2018, compuesto por diferentes rangos de edades.

Seis millones y medio más que el número de electores que votaron por Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del 2018, que fueron 30,113,483.

Así que para cualquier partido político o coalición la apuesta sería el voto joven para las elecciones concurrentes del 2024, en que además de Presidencia de la República, senadurías y diputaciones federales, se votará por cargos locales en las 32 entidades federativas, incluyendo ocho gubernaturas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Pero como no vota todo el electorado, ni todos los que votan lo hacen por una misma opción, entonces la atención también debe centrarse en otros rangos de edad, que puede ser el que va de los 35 a los 39 años de edad que concentra 9,755,610 ciudadanos y ciudadanas con credencial para votar; y de 40 a 44 años, que aglutina 9,171,846. 

Los rangos citados en el párrafo anterior suman 18,927,465 electores, parte de los cuales todavía se consideran relativamente jóvenes. 

O en su caso, apostarle al voto de 65 o más años de edad que asciende a los 12,540,141 ciudadanas y ciudadanos con capacidad para votar. 

Un electorado al que seguramente van dirigidos los programas sociales para adultos mayores, no solo del gobierno federal, sino también de los gobiernos estatales y de los gobiernos municipales; en los dos últimos casos de las distintas filiaciones políticas en las entidades y municipios donde gobierna la oposición.

En las elecciones del 2018, votaron 56,611,027 electores. 

Así las cosas en números.

LA ÚLTIMA SESIÓN DE LA SALA PRESIDIDA POR REYES

Salvo que existan asuntos urgentes a resolver jurisdiccionalmente, la de este miércoles 27 de diciembre fue la última sesión de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) presidida por Reyes Rodríguez Mondragón como magistrado presidente.

Porque a partir del primero de enero, la magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso asume la presidencia para la cual fue electa apenas el 15 de diciembre por tres votos a favor: El de los magistrados Felipe de la Mata Pizaña y Felipe Alfredo Fuentes Barrera, y el de ella; con los votos en contra de la magistrada Janine Otálora Malassis y del magistrado Reyes.

(La Sala Superior está incompleta, faltan dos magistrados o magistradas a designar por el Senado de la República).

Reyes prácticamente fue depuesto, señalado por tres de sus pares de irregularidades administrativas. Tras esto, la Sala Superior entró en crisis, que se supone superada luego de la elección de Mónica Aralí. Ya se verá a principios del nuevo año.

Soto Fregoso será la magistrada presidenta hasta concluir el periodo para el que fue electa o hasta que venga un nuevo ‘golpe’ interno y la depongan, práctica que hasta puede institucionalizarse riesgosamente para el TEPJF, considerando que antes de Reyes, José Luis Vargas Valdez también fue obligado a renunciar como magistrado presidente.

Antes de José Luis, Janine Otálora tampoco concluyó el periodo para el cual había sido electa como magistrada presidenta. No la presionaron sus pares (al menos no públicamente). Ella renunció a presidir el máximo órgano jurisdiccional en materia electoral, poco después de la calificación de las elecciones presidenciales del 2018.

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rosyrama@hotmail.com

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