CRÓNICA POLÍTICA: “No tengo sucesor”

Rosy RAMALES

Hace algunos días, en una plática informal, el Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, dijo: “No tengo sucesor”.

Lo dijo a pregunta expresa de esta escribiente, quien insistió: “¿Y candidato?” Y nuevamente el mandatario evadió: “No tengo candidato”.

Ambos estaban de pie mientras se saludaban en un convivio navideño; junto a una de las tantas mesas redondas dispuestas en el amplio jardín de eventos sociales.

Alejandro Murat, siempre educado y en esta ocasión de muy buen humor, se detuvo y pensativo comentó: “Mira, no tengo sucesor, el sucesor será el que el pueblo decida”.

“Bueno, más bien ¿quién es su candidato?”, insistimos porque ciertamente el sucesor lo decidirá el pueblo con calidad de elector en las urnas electorales en el 2022.

Claro, tal decisión es una cosa muy relativa, porque en los tiempos actuales los electores votan a favor de quien les ofrece una despensa, el beneficio de algún programa social, alguna dádiva o una promesa de recompensa.

Es decir, no siempre votan por el candidato de su preferencia, ni por el mejor candidato, sino se dejan llevar por quien les alivia el día, pero no la vida.

En fin, el gobernador Alejandro Murat ya no dijo más y continúo el saludo en otras mesas. Se despidió de manera amable, sonriente, de esta escribiente, no sin antes dejar hacer saber nuestro deseo de platicar ampliamente con él sobre la sucesión a la gubernatura de Oaxaca.

Hasta ahí el brevísimo intercambio de saludos y comentarios.

Claro, las breves palabras dan para reflexionar. En serio el mandatario estatal ¿no tiene candidato? Mmm…¿en el PRI, en el Partido Verde o en Morena?

Parece que por primera vez en la historia local, un gobernador se encuentra en una encrucijada sobre la sucesión. Bueno… a decir verdad, no es el primero… pero sí en modo distinto en cuanto a las circunstancias nacionales y locales.

Por cierto, cabe recordar que el entonces priista Diódoro Carrasco Altamirano no pudo dejar sucesor; su candidato era José Antonio Estefan Garfias, pero los dados del PRI nacional se movieron a favor de José Murat Casab, quien sí dejó sucesor en la persona de Ulises Ruiz Ortiz.

Y Ulises Ruiz tampoco pudo dejar sucesor teniendo un buen candidato como Eviel Pérez Magaña, quien a la larga demostró sus dones de político, de persona y de ser humano; incluso, ha sido el priista con la más alta votación en la historia del PRI en elecciones de gobernador con poco más de 600 mil votos.

Luego vino Gabino Cué Monteagudo, que resultó el peor gobernador de Oaxaca y quien emanó la primera coalición de izquierda-derecha en la entidad (PRD-PAN-PT-Convergencia); él tampoco pudo dejar sucesor. Es más, quien sabe sí lo tenía en las filas de sus aliados, o desde cuando ganó pactó la sucesión a favor del PRI.

El caso es que habiendo sacrificado… perdón, empujado la postulación de Estafan Garfias, éste perdió frente a Alejandro Murat quien le ganó por una amplia ventaja de alrededor de cien mil votos.

El priista jugó muy bien todos sus dados, hasta la oposición lo ayudó dividiéndose o dejándose dividir; Benjamín Robles Montoya se salió de la coalición perredista y jaló solo con el PT, mientras Morena compitió solo y con un candidato sin la suficiente fuerza como para ganar per se.

¿Cuál será la suerte de la próxima sucesión? ¿Quién será el candidato del gobernador Alejandro Murat? ¿O en verdad no tiene candidato? ¿Será quien le garantice seguir en el juego de la política nacional? ¿Acordará la candidatura con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador?

Ese es otro ingrediente: AMLO necesita de un gobernador en Oaxaca que garantice estabilidad y la continuación de los proyectos del Gobierno Federal.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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