CRÓNICA POLÍTICA: ¿Pluripartidismo, bipartidismo o tripartidismo?

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Rosy RAMALES

Hace algunos días, en el contexto del supuesto complot de un “Bloque Opositor Amplio”, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo lo siguiente:

“Todo eso está por verse, primero porque se supone que cada partido tiene su programa de acción, su declaración de principios, no son franquicias, es distinto. No es fácil así que todos, entonces para qué tantos partidos. Mejor deberían de haber dos: el partido ‘liberal’ y el partido ‘conservador’. Y ya. Entonces para qué tantos partidos si al final es uno.”

Parece increíble escucharlo hablar a favor del bipartidismo en México, cuando él llegó a la Presidencia de la República mediante una coalición electoral de partidos políticos denominada “Juntos Haremos Historia”, conformada por Morena, el PT y el PES.

O sea, gracias al pluripartidismo.

Es más, en su aspiración presidencial siempre se cobijó en la oportunidad aliancista que da el pluripartidismo. En 2006 compitió por la “Coalición Por el Bien de Todos” con el PRD, PT y Convergencia; y en 2012 contendió como abanderado del “Movimiento Progresista” acompañado por los mismos partidos.

Para las elecciones de 2018, López Obrador constituyó Morena, con el cual pudo haber ganado por sí mismo pues su fuerza electoral traía arrastre de huracán. Sin embargo, y quizá sin la suficiente confianza en él y en Morena, se alió con dos partidos chiquitines por no decir insignificantes en ese momento.

La alianza con el PT y el PES fue sobre todo para efectos mediáticos, y tales partidos resultaron altísimamente beneficiados con la fuerza de AMLO: Ganaron numerosos cargos de elección popular como nunca habían imaginado y como nunca lograrían por sí mismos.

Y ahora, legislativamente actúan monolítica y ciegamente; aún cuando cada partido tiene sus propios documentos básicos, no son franquicias de Morena. ¿O sí? Bueno, el PES desapareció, pero sus legisladores son totalmente afines al morenismo.

Por eso, López Obrador tiene razón en parte al decir: “Para qué tantos partidos si al final es uno…”

Claro, por los siglos de los siglos amén, en México los partidos chiquitines han jugado el triste y vergonzoso papel de satélites, de comparsa, de parásitos; con sus honrosas excepciones. Incluso, varios han sido creados ex profeso para desempeñar ese rol.

Por cierto, para la elección de 2018 Morena recurrió a una inteligente estrategia para tener más legisladores: Colocó candidatos y candidatas en el PT y en el PES; formalmente aparecieron registrados por éstos últimos partidos dentro de la coalición “Juntos Haremos Historia”.

Ja. ¿Pluripartidismo nada más cuando así conviene para llegar al poder? ¿Bipartidismo cuando se teme a la probabilidad de conformación de un bloque opositor? (que no tiene que ver con el famoso BOA, que al parecer surgió de la imaginación de mismos morenistas como distractor o estrategia electoral).

Si acaso no se trata de una “puntada” de AMLO, si acaso en realidad tiende a impulsar el bipartidismo, pues entonces desaparecerá a sus propios aliados: PT, y el más reciente, el Partido Verde, salvo que éstos por sí mismo desparezcan en las elecciones del 2021 por no alcanzar el porcentaje mínimo para conservar el registro.

O salvo que en su idea de bipartidismo incluya a Morena y alguno de tales aliados.

Pero López Obrador habla de dos en las siguientes formaciones: “El partido liberal y el partido conservador”.

¿Se referirá a Morena y al PAN? ¿O a Morena y al PRI? Mmm… no …éstos son tan parecidos, que más bien parece referirse al morenismo y al panismo.

¿Y por qué no un tripartidismo? Uno de izquierda (Morena), uno de derecha (PAN) y uno de centro-izquierda (PRI). 

No es mala idea ir pensando en reducir el número de partidos políticos en nuestro país, los cuales se han convertido en una costosa e inútil carga. Que existan dos, tres, cuatro, los que sean, pero auténticos, no comparsas, no satélites, no parásitos.

Para conseguirlo, lo ideal sería elevar el umbral de votos para conservar el registro, pero al mismo tiempo darles reglas más equitativas para la competencia electoral, empezando por hacer igualitario cien por ciento del financiamiento público.

Pero ni Morena ni AMLO impulsaran un sistema de partidos políticos fuerte, con acceso igual a todos los derechos, porque entonces perderían el control político y económico del país.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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