CRÓNICA POLÍTICA: ¿Qué continúe el presidente o que renuncie…en 2022?

Rosy RAMALES

No cabe duda, el discurso de Andrés Manuel López Obrador es similar al de un candidato en campaña, intentando llegar a la mente y al corazón del “pueblo” con un diestro manejo de los errores de sus antecesores; el principal: La corrupción.

En el reciente video en el contexto de su gira por el Sur-Sureste mexicano, con la cual abrió la “nueva normalidad”, AMLO inicia recreando el paisaje: Está parado a la sombra de una ceiba, árbol sagrado para los mayas que simbolizaba “la fertilidad del suelo y el sostén del cielo”.

Preocupado porque lo extrañan, el mandatario dijo que en su travesía rumbo a Quintana Roo no quiso dejar de comunicarse con mexicanos y mexicanas, entonces en el video ex profeso empieza hablando de la pandemia que ha enlutado hogares.

En ese contexto se alude así mismo y a su gobierno: “Nosotros –dice— tenemos que seguir luchando para salvar vidas y para vivir en una sociedad mejor, por eso a pesar de los pesares tenemos que ir hacia delante y seguir con la transformación de la vida pública de México…”

Y es aquí donde empieza arremeter en contra de sus oponentes, cuando refiere: “Porque la peste, no pandemia, sino la peste, que más ha dañado a México ha sido la corrupción, y hay que desterrar la corrupción; en eso no podemos dar un paso atrás.”

Y vaya trabajo titánico, porque en el sistema mexicano la corrupción parece una uña enterrada en lo más profundo del dedo gordo del pie; ha alcanzado hasta la “Cuarta Transformación”.

Ahí está el caso de la compra de ventiladores para enfermos de Covid-19 que hizo el IMSS a León Manuel Bartlett Álvarez, hijo de Manuel Bartlett Díaz, actual director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Ahí está el otro ejemplo, ocurrido en la filial colombiana del Fondo de Cultura Económica (FCE) donde presuntamente el gerente en Bogotá, Nahum Montt, celebrara contratos millonarios con tres sociedades sin trayectoria en las que participa su hijo, Germán Montt.

Por cierto, el FCU lo preside Paco Ignacio Taibo II; una posición otorgada al amigo.

(Otro por cierto: Parece que las ideas socialistas y comunistas llegan a México en una oleada de extranjeros).

Los casos León y Montt son los más recientes casos de presunta corrupción en la Cuarta “T”. Claro, nada comparado con los escándalos de corrupción en el sexenio peñista, donde se enseñoreó toda una generación de gobernadores.

No obstante, grande o pequeña es corrupción, y muy arraigada en el sistema mexicano. Será (como dijo la senadora Beatriz Paredes Rangel) “todos llevan un priista dentro”; es más, muchos morenistas se formaron en el PRI, entonces difícilmente pueden dejar atrás toda una cultura de irregularidades que para ellos eran hasta “normales”.

Claro, no todos los priistas; hay excepciones muy honrosas; también en el morenismo.

En fin, retomando el mensaje de López Obrador, en el cual a veces habla como candidato y a veces como mandatario; cuando se refirió a su lucha contra la corrupción dijo:

“Y eso no lo entienden nuestros adversarios que protestan, que quieren que yo dimita, que yo me vaya del gobierno. Qué no coman ansias, yo mismo establecí las reglas, porque soy un hombre de principios; no voy a estar en el gobierno si el pueblo no me respalda….ese día voy a llorar, pero me voy a retirar….pero además un gobernante sin apoyo popular es como una hoja seca…”

Tenía que sacarse la espinita, tenía que quedar como el mártir tras la caravana automovilística del pasado fin de semana en la cual los protagonistas de la misma pidieron la renuncia de López Obrador a la Presidencia de México. 

Y aunque él haya promovido la iniciativa de revocación de mandato y aunque lo diga con orgullo, no deja de ser molesto, inquietante, el que un puñado de personas demanden su salida. Evidentemente, ningún gobernante tiene unanimidades; pero de cualquier modo puede resultar triste ir quedando poco a poco como hoja seca”.

Ya ven, Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia de México como un roble joven, con arrollador aire de frescura, pero prematuramente se convirtió en una hoja seca, más seca que las hojas arrancadas de los árboles por el viento de otoño.

AMLO continúo con su mensaje –de poco más de diez minutos–: “Nosotros debemos de tener siempre autoridad moral, para tener autoridad política; a la fuerza, no.  Yo no soy un ambicioso vulgar, yo lucho por ideales…estamos empeñados en transformar nuestro país…

“Vienen el año próximo las elecciones para renovar (la Cámara de Diputados Federal), y ahí la gente va a votar si quiere que regrese el conservadurismo, que regrese la corrupción, que regresen los privilegios; el pueblo es libre, y yo voy a respetar siempre el mandato popular…Y luego en 2022 () viene la revocación de mandato, es una reforma que yo promoví para se le pregunte al pueblo quieres que continúe el presidente o que renuncie…”

¿Ven? Maneja el ideal del combate a la corrupción como en 2018 cuando andaba en campaña. Pero ahora ya es Presidente de México, y quizá él no lo note, pero igual que antaño, hoy muchos “le queman incienso al presidente” para gozar de privilegios, entre éstos, pues cargos públicos o de representación popular.

Nada más habría que ver cómo le hacen caravana los líderes de ambas cámaras del Congreso de la Unión; cámaras de un Poder Legislativo que constitucionalmente se debe al rol de equilibrio de poderes sin menoscabo de la coordinación entre éstos. Pero se confunde coordinación con subordinación.

En fin, el aludido mensaje del presidente López Obrador no tiene desperdicio electoral. Y, muy inteligentemente, en el mismo va entrelazando las acciones de su gobierno como, por ejemplo, la puesta en marcha de tramos de la obra del Tren Maya.

Es hábil para transitar por los pequeños huecos existentes en las siguientes disposiciones del 134 constitucional:

“Los servidores públicos de la Federación, las entidades federativas, los Municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, tienen en todo tiempo la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos.”

“La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.”

AMLO hasta parece mitad presidente, mitad candidato. No obstante, siempre llega el momento en el que un roble, una ceiba, pierden las hojas…y las hojas se secan cuando ya nada las sostiene.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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