El peregrinar de María Elena Ríos no termina en demanda de justicia a un año del ataque con ácido

Andrea ANAYA

«Hace un año a esta hora estaba ardiendo en mi piel. Pero sigo viva y queda agradecer a Dios por permitirme vivir», sostuvo María Elena Ríos al recordar el ataque que sufrió con ácido y desde entonces sigue en la búsqueda de justicia.

La joven saxofonista sufrió daños en un 80% de su cuerpo, y para ella su memoria se refresca al saber que hasta el momento no hay una sentencia para su principal agresor intelectual, Juan Antonio Vera Carrizal, vinculado a proceso.

María Elena Ríos sostuvo que en México existe la percepción de que nacer mujer es un error y una maldición por las distintas formas de violencia de las que son víctimas.

«Al principio no te dan ganas de vivir porque es frustrante muy doloroso y todavía tienes que lidiar con el trámite burocrático para que se haga justicia», dijo.

La joven manifestó que a la fecha sigue sin ejecutarse la quinta orden de aprehensión contra un hijo de su presunto agresor.

«Parece que la Fiscalía (General de Justicia del Estado) se esconde tras la falda de la pandemia para evitar cumplir con su trabajo», consideró.

Indicó que el proceso legal apenas comienza y lo único que se ha logrado es una vinculación a proceso tanto de los autores materiales como intelectuales en el caso; sin embargo, confía en que avance y se dicte una sentencia ejemplar para sus agresores.

Por el caso del ataque con ácido a María Elena Ríos, ocurrido hoy hace un año, el 9 de septiembre del 2019, se encuentran detenidos cuatro personas pero falta una que se cuentra prófugo de la justicia.

Detalló que por el momento no recibe atención en el Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados (CENIAQ), en la ciudad de México, porque se convirtió Centro Covid-19; sin embargo María Elena ha recibido tratamiento externo y narra que es un proceso largo y demasiado doloroso, pues su piel es sometida a procedimientos que la paralizan por días.

Cabe mencionar que la agresión cometida hacia María Elena, en consecuencia afectó con quemaduras a su madre quien también es víctima directa.

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