EN OTRO CANAL: Balance 2019: política, medios y propaganda

Armando REYES VIGUERAS

Termina un año y es momento de hacer un balance de lo que ocurrió en los 12 meses que están por terminar. Algunos actores dejaron su huella en el escenario político en tanto que otros dejaron el lugar a nuevos. Hubo temas que monopolizaron la discusión pública, algunos para bien en tanto que otros lo hicieron en términos negativos. Sin duda, fue un año en el que la polarización ocupó grandes espacios en nuestra vida como nación.

Lo pasado, pasado

Este 2019 puede ser considerado como el año de la polarización. Sin duda, muchos fueron los que aportaron para que en el debate público la discusión se diera a favor o en contra de alguien y de su proyecto. López Obrador monopolizó, en distintos momentos del año, la conversación y la agenda de medios y redes sociales.

Gracias a su habilidad como comunicador político, logró que sus palabras fueran el referente para que tanto la oposición organizada –que sigue siendo minoritaria–, así como aquellos ciudadanos que no están de acuerdo con sus decisiones, se movieran al ritmo de sus declaraciones desde Palacio Nacional.

Pero pese a que para muchos no debería ser un escenario político en el que dominara un solo actor, gracias al contexto de polarización que vivimos se tuvo a un único protagonista que marcaba la agenda y la pauta para que los demás reaccionaran a sus palabras.

Así, el año que vivimos en polarización será recordado más por este tipo de enfrentamientos que por los avances que se tuvieron como país.

Y si el presidente fue uno de los protagonistas del año, la oposición partidista brilló por su ausencia. Como en pocas épocas de la vida de México como nación independiente, los partidos políticos de oposición se han visto poco en el escenario político.

Un PRI minimizado, incluso por sus propios militantes, y que ha tenido renuncias el año que termina, así como una discreción que ha hecho dudar a más de uno acerca de su futuro, además de su cooperación –o derrota– ante López Obrador hace que este partido sea visto en franca extinción… aunque en otras oportunidades se le ha dado por muerto y termina reviviendo, ¿seremos testigos de su renacimiento, uno más, o de su desaparición en el contexto de las elecciones federales de 2021?

Por su parte el PRD se debate entre la posibilidad de buscar una renovación en la nueva piel de Futuro 21 o pasar a formar parte de la llamada chiquillada. Aunque es el partido que pudiera reinventarse, la duda es si podrá regresar a ocupar uno de los lugares más importantes en el concierto político o será uno más de los intentos de la izquierda para influir en el destino del país.

El PAN, por su parte, puede representar a la verdadera oposición, si es que logra dejar atrás sus pugnas internas y reconstruir su liderazgo de cara a la sociedad. La división interna y renuncias son dos de las asignaturas pendientes de este partido, que sólo se ha encargado de reaccionar a la palabra de López Obrador sin construir una opción que atraiga a los ciudadanos contrarios o decepcionados con el gobierno de la 4T.

Para Morena tampoco fue un año sencillo. La renovación de su dirigencia nacional apunta a ser un motivo de división interna y un argumento que muestre que se trata de la reedición de los partidos tradicionales, traicionando el tan cacareado cambio ofrecido.

Otro tema que merece ser destacado en el resumen del 2019, es lo sucedido con los medios de comunicación tradicionales. La decisión de cortar la publicidad oficial por parte del gobierno federal, significó en los hechos la lenta desaparición de varias publicaciones impresas, así como el despido de miles de trabajadores.

Si no fuera por el tema de que se trata de algo que se presenta en el contexto de un intento para reducir la crítica en contra del actual gobierno –como lo demuestra el manejo en redes sociales de las respuestas a quienes se oponen a las decisiones lopezobradoristas–, esto no sería más que un efecto de malas decisiones empresariales de parte de periódicos, revistas, estaciones de radio, televisión y portales de Internet, pero aparejado a esto se da la entrega de recursos por este concepto a medios que se han mostrado como apoyadores del actual mandatario.

Así que este 2019 será recordado como un año en el que los medios se vieron obligados a reconfigurarse, en el marco de una ofensiva gubernamental a la crítica.

Finalmente, estos 12 meses que se han ido también fueron un espacio para la propaganda, en la búsqueda de generar la percepción de que la realidad se equivoca y el crecimiento económico es positivo, la inseguridad va a la baja, Estados Unidos no ha mancillado la soberanía nacional y la mayoría de los mexicanos está feliz, feliz, feliz.

Se trata de una propaganda que, como globo, puede explotar y desaparecer en cualquier momento, aunque sea luego de las elecciones de 2021, pero que finalmente se desinflará y mostrará lo que la terca realidad se empeña en mostrar, pese a los otros datos o la necedad presidencial en no aceptar errores.

@AReyesVigueras

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