EN OTRO CANAL: Despistando al enemigo

Armando REYES VIGUERAS

Son varias las ocasiones en que miembros destacados de la 4T, empezando por el líder máximo, cometen algunos traspiés al abordar temas que consideran de la mayor importancia para ellos –no necesariamente para el país–, lo que los ha exhibido como seres humanos comunes y corrientes, con fallas y aciertos, por mucho que sus seguidores insistan en subirlos a un altar.

Política chimoltrulfia

Tenemos distintos ejemplos para mostrar que la 4T es algo más cercano a una Torre de Babel que a un verdadero proyecto de transformación. El que cuente con muchos defensores, no hace que este movimiento sea infalible, como piensan muchos de quienes a diario se visten de cruzados y emprenden la batalla por una defensa a ultranza que quizá no es tan necesaria.

El ejemplo de la queja presidencial desde Palacio Nacional en la mañanera, en contra de las redes sociales –que dejaron de ser benditas– y en especial pidiendo a los grandes de este ámbito que transparenten sus ingresos de parte de quienes atacan al gobierno –algo que por cierto es gratis–, quedo finalmente en la confesión del mandatario de que como la respuesta de Twitter estaba en inglés, pues no le entendió.

Algunos de sus seguidores, cual Niño Héroe que se lanza desde lo alto del Castillo de Chapultepec para salvaguardar la soberanía en forma de bandera, exigieron a Twitter que informara cuanto le pagaban caricaturistas, periodistas, académicos y políticos de oposición para atacar al gobierno, algo que es, como mencionamos líneas arriba, completamente gratis y sin necesidad de firmar un contrato.

Aunque es curioso que algunos defensores de la 4T insistan en que no se puede criticar al gobierno que llegó al poder luego de las elecciones de 2018, ocultando errores evidentes como el desabasto de medicinas, la marcha financiera de Pemex y un largo etcétera que los fanáticos insisten en que no existe.

Pero ya antes tuvimos algunos descalabros al intentar una maroma que salvara la cara al movimiento. La primera semana de mayo, la revista Proceso publicó una entrevista con la ex embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, a propósito del juicio que se le sigue al ex secretario de Seguridad Pública de nuestro país, Genaro García Luna, en la cual se resaltó en redes sociales el punto de que el ex presidente –sí, son muchos ex– Felipe Calderón sabía de los movimientos de su colaborador, como también lo sabía el gobierno de Estados Unidos –pese a lo cual, le otorgó la residencia permanente–.

Pero cuando más intensa estaba la discusión en redes sociales sobre el tema, la propia ex embajadora salió a desmentir en la red del pajarito azul lo publicado –días más tarde, en otras entrevistas, criticar la estrategia de López Obrador en contra del crimen organizado–, lo cual no importó para que John Ackerman –quien se supone domina el inglés– saliera a difundir en su cuenta que la diplomática confirmaba la complicidad García Luna-Calderón.

Y no es el único caso. Tras un tuit en el cual una asesora-colaboradora del gobierno de la CDMX se maravillaba de la atención que recibían las personas que sospechaban estar infectadas por el Covid-19, en el que cerraba con la frase “¿qué es esto, Suecia?”, no pararon las críticas –así como las burlas–, pero no sólo en el país sino también en el extranjero, pues hasta Francia llegó el mensaje de la red creada por Jack Dorsey y en un programa de la televisión gala se burlaron del tuit, lo cual no impidió que Marcelo Ebrard presumiera el material en video como si fuera el reconocimiento a un exitoso programa gubernamental y no un recurso para entretener a la audiencia europea.

Y como olvidar lo sucedido con la secretaria de Energía de nuestro país, Rocío Nahle, quien en la videoconferencia con los representantes de los países miembros de la OPEP, luego de dejarlos y salir intempestivamente para pedir instrucciones presidenciales, terminara negando la reducción de la producción mexicana de petróleo, que era el objetivo del encuentro, para salir en hombros al grito de “los aplausos fueron para ella”, cuando eran por haber alcanzado un acuerdo tras horas de negociaciones.

Diversos especialistas y periodistas extranjeros que cubren a los países petroleros de Oriente Medio, presentaron videos en los que se aprecia que la titular de Energía mexicana no fue el objeto del reconocimiento, sino uno de los príncipes que anunció la conclusión de las negociaciones y el consiguiente acuerdo.

Pero todo esto no importó para que los defensores de la 4T salieran a festejar una defensa de la soberanía y el nacionalismo a la altura de la victoria del 5 de mayo en Puebla.

Quizá todo esto se debe a que todo el entusiasmo por una victoria que se debe considerar histórica –algo que no se debe regatear– los mantiene embriagados y con todo el éxtasis no pueden ver la realidad, por lo que mejor siguen creando un mundo en el que ellos, y sólo ellos, tienen la razón y la verdad y la justicia y un largo etcétera que sólo ellos conocen.

@AReyesVigueras

Deja un comentario