EN OTRO CANAL: La batalla por la ideología

Armando REYES VIGUERAS

Muchos de los temas que se discuten en medios y redes sociales, pasan por el filtro de la ideología y se convierten en un debate interminable que no genera ninguna solución. Las acusaciones por pertenecer a la izquierda o la derecha, acaparan las polémicas que se presentan en estos tiempos y parece que no hay asunto que se salve de esta situación. Es la batalla a la que asistimos.

Discusión sin rumbo

Vamos a empezar poniendo un ejemplo. Mucha gente comentó, luego de las protestas en Chile, que  el gobierno de derecha de Sebastián Piñera se lo tenía merecido por imponer medidas neoliberales. Incluso hubo quien se alegró de ese “despertar” de los chilenos, anticipando la caída del mandatario sudamericano en las siguientes elecciones.

Pero mucha de esa gente que repetía las palabras que resumimos en el párrafo anterior, nada –o poco– dijo de las protestas en Nicaragua en contra de Daniel Ortega por las modificaciones al sistema de pensiones, mismas que también generaron acusaciones de represión y de que hay presos políticos en la nación centroamericana. Claro que por tratarse de un político de izquierda, muchos pasan por alto lo que sucede ahí y ni por error hablan de que también se trata de medidas que perfectamente se pueden calificar como neoliberales.

Estos botones de muestra nos enseñan que no se trata de apoyar o analizar las causas que generan protestas en distintos puntos del planeta, sino de apoyar una tendencia política y atacar a la contraria.

En algunas ocasiones, se llega al extremo de darle con todo a un político que cometió alguna conducta considerada impropia –corrupción o algún delito–, demandar su renuncia y condenarlo al cadalso en las redes sociales –que operan como moderna inquisición–, pero defender con todo a otro que hace –o hizo– exactamente lo mismo sólo por pertenecer a la ideología que se defiende.

Es decir, no se trata de acabar con la corrupción, pues para muchos los corruptos son los de la otra corriente de pensamiento, sino de ganar una batalla ideológica para que su tendencia sea la que prevalezca.

Llevar todo a la arena ideológica ha generado que nos empantanemos en una polémica que no lleva a ningún lado, porque basta que se etiquete a alguien o a algo con alguna de las denominaciones que se utilizan en este ámbito, para que todo gire en torno a la supuesta superioridad de la derecha o de la izquierda.

En virtud de lo anterior, mucha gente presume su supuesta superioridad moral en virtud de la militancia a una corriente de pensamiento, incluso señalando que los contrarios están equivocados de todas, todas.

Se trata de una tendencia que genera muchos espacios en redes sociales y medios, pero ninguna solución, pues lo importante –cabe reiterar– es ganar la batalla ideológica, no resolver algún problema.

¿Qué pasaría si se critica a todos los gobernantes que tomen medidas contrarias al interés popular? Pero incluso, podemos ir más allá, ¿quién define el interés popular?

En el caso de Nicaragua, es claro que a mucha gente no le gusta que se modifique el sistema de pensiones, como tampoco nos gustaría que se redujeran los recursos para la salud pública, pero callar porque quien toma este tipo de decisiones es de izquierda –condenando ruidosamente a los de derecha–, no sólo es una muestra de incongruencia, sino que evade una verdadera discusión y un necesario análisis de este tipo de medidas.

Sea Chile, Nicaragua o México, lo que vemos es que las decisiones de gobierno no se convierten en materia de revisión y exigencia de rendición de cuentas, sino en un pretexto para llevar a otra batalla a la sociedad en esta guerra ideológica.

La polarización que vivimos es reflejo de esta guerra, que busca imponer una forma de pensar, excluyendo a los que piensen distinto y no nos referimos sólo a los radicales de izquierda, pues los de derecha han dado sobradas muestras de que también transitan por este mismo camino.

Habría que pedir que se quitarán los filtros ideológicos en las discusiones que tienen que ver con los principales problemas que tenemos como país, pues mientras el debate se dirija al punto en que una ideología gana, la solución no llegará, por mucho que griten los fanáticos de las ideologías de que el desastre vendrá por no hacerles caso.

La ciencia es un buen ejemplo de cómo se llega a hallazgos que nos benefician a todos, pues muchos investigadores no dependen de creencias preestablecidas o de dogmas que se deben seguir obligatoriamente, sino de los resultados que dan las pruebas en laboratorios y las revisiones que sus pares hacen de éstas.

Sería bueno buscar que nuestros políticos sigan este ejemplo y dejen de lado su disque brillante ideología que no nos han sacado de ningún apuro, sean de derecha o de izquierda.

@AReyesVigueras

(IMAGEN: https://amefine.com/politica/como-saber-tu-ideologia-politica/ )

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