EN OTRO CANAL: La sociedad que somos

Armando REYES VIGUERAS

Como sociedad, la mexicana es una mezcla de contradicciones y de impulsos que no siempre tiene que ver con la razón, pero sí con una gran cantidad de emociones. Los botones de muestra de este tema, nos ofrecen un amplio catalogo de ejemplos que muestran que las pasiones desbordadas son las que imponen el ritmo de la conversación pública.

De todo un poco

Somos una sociedad que reacciona de inmediato ante la denuncia en redes sociales por la desaparición de una mujer… quien luego aparece tras una noche de juerga. Entonces la discusión será acerca de si hay que defender a la desaparecida-no desaparecida o reclamarle su actuar, pero no discutir en serio la problemática que hay detrás.

Somos una sociedad que se escandaliza por un cuadro de Zapata desnudo, en la que una parte reclama el insulto –eso dicen– de retratarlo así e, incluso, piden quemarlo, en tanto que otros defienden la libertad de expresión del artista y otros lo acusan de provocador, pero poco se habla de las anteriores ocasiones en que se pintó a la Virgen de Guadalupe con la cara de Marilyn Monroe o semidesnuda y la reacción similar.

Somos una sociedad que pelea por un embajador que quiso robar un libro, en la cual unos justifican la acción llegando al extremo de preguntar quién no ha robado uno en su juventud, tratando de disculpar la acción poniendo ejemplos de jóvenes que no tenían dinero para comprar uno que les servía en sus estudios, pero diciendo poco de los ingresos del diplomático y cómo daño la imagen de México en el cono sur del continente.

Somos una sociedad que quiere crucificar a Felipe Calderón por la detención de Genaro García Luna, reclamando que no es posible que el expresidente diga que no estaba enterado de los supuestos movimientos de los que un testigo protegido también acusado de narcotráfico hizo en Estados Unidos, pero callando cuando alguien recuerda que López Obrador contestó lo mismo en el caso de René Bejarano y su videoescándalo.

Somos una sociedad que pelea en redes sociales por las declaraciones del presidente en sus conferencias mañaneras, pero nada dice de lo que no se informa en dichas ocasiones, como si los únicos temas son los que se exponen desde Palacio Nacional.

Somos una sociedad que reclama el fin de la corrupción, que aplaude la declaración que anuncia su termino, pero que sigue buscando la manera de agilizar ciertos trámites; también reclama la vigencia del Estado de derecho, pero no puede respetar una simple señal de tránsito.

Somos una sociedad que defiende a sus líderes políticos, aunque haya cometido algún ilícito y se van con todo para condenar a los adversarios, en especial si son responsables de un delito, incluso tratando de disculparlos.

Somos una sociedad que aún debate que a un pobre se le lleva a la cárcel por robar un pan, perdonando a los delincuentes de cuello blanco, pero cuando uno de estos últimos es llevado a prisión, no decimos nada y volvemos con la cantaleta de que faltan los demás. También se recurre a esto cuando uno es detenido por violar un reglamento, colocándonos en el papel de víctima, pero eso sí, exigiendo que haya un Estado de derecho que no nos gusta cuando nos afecta.

Somos una sociedad que gusta de jugar con todo, como es el caso de la canción que grupos feministas han creado para denunciar los casos de violación, pero que vemos riendo como en vestidores o table dance es interpretada sin llegar al fondo del asunto y sin dejar de culpar a todos los hombres o a todas las mujeres.

Somos una sociedad en la que se exige más espacios para ciclistas, con el argumento de la movilidad, pero que calla cuando éstos invaden las banquetas y obligan a los peatones a cederles el paso, porque ahora ellos están de moda y tienen privilegios, incluso alegan que no están contemplados en el reglamento de tránsito.

Somos una sociedad que condena a los priístas a no volver a ganar una corrupción, gracias a la fama de corruptos que ellos mismos labraron, pero votamos por expriístas en otros partidos, que así son purificados.

Somos una sociedad en la que los que se dicen de izquierda pertenecen a la clase alta, tienen servidumbre en sus casas y gritan a los cuatro vientos que nos han empobrecido, para luego revisar sus cuentas en el banco o planear un viaje al corazón del odiado imperio, ya sea Disneylandia o Nueva York.

Somos una sociedad en la que ser de derecha es mal visto, pues lo consideran como sinónimo de “mocho” o que busca acabar con los pobres, aunque muchos se vuelcan a las iglesias el 12 de diciembre o se ponen a rezar ante el primer problema.

Somos una sociedad que reclama libertad de expresión, pero que busca censurar a quien emita una opinión contraria a lo que defendemos, incluso llegando al extremo de acusar a un articulista de escribir mentiras sin ofrecer un solo argumento para respaldar la afirmación o pedir su cese del medio.

Esta es la sociedad que somos, la que hemos construido y en la que vivimos, una en la que pese a todo las encuestas muestran que es feliz en medio de sus contradicciones.

@AReyesVigueras                                                                                     

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