¿Qué hemos aprendido del primer brote de la COVID-19?

Europa vive el segundo rebrote de la pandemia, con más de 26 mil nuevos casos diarios

MADRID, ESPAÑA, SEPTIEMBRE DE 2020.- Los contagios en Europa están incrementando exponencialmente durante las últimas semanas, lo que hace temer a la Organización Mundial de la Salud – OMS de la inminente llegada del segundo rebrote de la COVID-19. Francia, España, Italia y Alemania han registrado en las últimas jornadas su mayor número de casos diarios desde la primavera.

El viejo continente sufre un incremento diario de 26.000 nuevos casos de media, según comunicó el director general de la OMS, Hans Kluge, la semana pasada. “Esto es debido en parte a la relajación de las medidas sociales y la salud pública. La gente ha bajado la guardia”, interpretó Kluge.

Varios países han vuelto a imponer bloqueos localizados en las regiones más afectadas, y se han renovado los llamamientos para que las personas se cubran la cara y sigan las reglas de distanciamiento social.

Tanto Italia como España cerraron la semana pasada los clubes nocturnos e hicieron obligatorios el uso de mascarillas por la noche en espacios públicos. En Francia, las mascarillas serán obligatorias en los lugares de trabajo a partir del 1 de septiembre.

¿Por qué suben los contagios?

España es el país europeo donde más crecen los casos. Según expertos de salud entrevistados por el diario El País el pasado domingo, la explicación es multifactorial e incluye aspectos como una desescalada acelerada, una socialización superior a la de otros países, una convivencia familiar estrecha, el ocio nocturno y en algunos casos, la no declaración de síntomas por miedo a la pérdida del empleo en colectivos desfavorables.

Las desigualdades sociales en España, según los expertos, también juegan un papel relevante y dificultan el aislamiento y las cuarentenas.

Uno de los elementos más graves, como también apuntaba otro informe publicado recientemente por Médicos Sin Fronteras, es la ausencia de datos transparentes y de calidad; lo que dificulta la evaluación y coordinación entre las diferentes regiones del país para dar una respuesta efectiva a la transmisión comunitaria.

Ante este escenario nos preguntamos, ¿qué hemos aprendido del primer brote de la Covid-19?

Lecciones aprendidas

Queremos rescatar aquí las cinco lecciones aprendidas para cuidarnos, protegernos y prevenir los contagios del segundo rebrote de esta pandemia:

  1. Las 3 M. Manos, Mascarilla, Metros.  

Hemos aprendido que debemos lavarnos las manos frecuentemente con agua y jabón o usar un gel a base de alcohol. También que debemos usar mascarilla al salir de casa. Es recomendable cubrirnos la boca con el antebrazo cuando estornudamos. Y en caso de utilizar pañuelo, desecharlo inmediatamente. Por último, en las relaciones sociales debemos mantener un mínimo de un metro de distancia con otras personas.

  • Aunque los adultos mayores de 60 años tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente, los jóvenes no están exentos del peligro.

Aunque sabemos que el riesgo de enfermarse gravemente a causa de la COVID-19 aumenta con la edad, el incremento de contagios entre la población joven se ha triplicado en el mundo desde el inicio de la pandemia.

Hans Kluge insistió en que el aumento de casos entre la población juvenil no sólo pone en riesgo a sus padres y abuelos, sino también a las personas de esta edad. “Aunque la gente joven tiene menos posibilidades de morir, pueden quedar gravemente afectados”.

Por eso, es aconsejable que este sector de la población evite “aglomeraciones y grandes grupos” y permanezca “alejado de bares llenos y grandes fiestas”.

  • Cuidar de nuestra salud física y mental

Para aquellas personas que deben guardar la cuarentena, hay que recordar que el distanciamiento físico no es aislamiento social. Además de tener una buena alimentación y ejercitarnos, es importante mantener el contacto con los demás: atender a los vecinos que no pueden salir o realizar videollamadas con nuestros amigos y seres queridos.

  • No estigmatizar al personal sanitario

En muchos países del mundo, algunos trabajadores sanitarios han sufrido recelos por parte de su familia o de su comunidad. Esto ha ocasionado que estos profesionales, que ya soportaban largas jornadas laborales y estaban expuestos a mucha presión, se sintieran aislados y desamparados.

Debemos seguir reconociendo la labor de nuestros cuidadores y de los profesionales sanitarios. Transmitir nuestro apoyo y aliento es fundamental en aquellos que se encuentran en la primera línea de repuesta. Reconozcamos el papel que desempeñan para salvar vidas y cuidar a nuestros seres queridos.

  • La educación es determinante para la salud

Aunque la educación es un derecho, 1 de cada 5 niñas y niños en edad escolar de todo el mundo no iban al colegio incluso antes de la COVID-19, según UNICEF. Y cuando a partir de marzo muchos países tuvieron que imponer rigurosas medidas de confinamiento, los niños y jóvenes de más de 194 países –el 91% de los estudiantes del planeta– fueron mandados a casa.

Pero la educación no es sólo una fuente importante de conocimiento, sino también de recursos sociales y psicológicos que influyen en el estado de salud de las personas y en la adopción de estilos de vida saludables.

El sistema educativo juega un papel clave en el proceso de alfabetización en salud y puede ser un factor protector y corrector de desigualdades sociales en la infancia y adolescencia. Por ello, se hace necesaria una efectiva coordinación entre las políticas de salud y las políticas de educación, promoviendo la equidad.

Mensaje CMT

Congregación Mariana Trinitaria lleva desde el principio de la pandemia poniendo a disposición de toda su comunidad en línea las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para evitar los contagios. Nuestro departamento de comunicación ha hecho un gran esfuerzo para sensibilizar y concienciar a la ciudadanía de todas las lecciones mencionadas arriba.

Desde la OMS alertan de que la pandemia podría “terminar mañana” si todos fuéramos responsables y siguiéramos las indicaciones de las autoridades. Las medidas disuasorias no funcionan si nosotros no estamos concienciados y sensibilizados de que la única forma de parar el virus depende de nuestros propios hábitos. Para frenar el segundo rebrote que se aproxima, será fundamental que hayamos interiorizado ya las pautas a seguir para no ser transmisores de la COVID-19. Para seguir todos los recordatorios de las medidas de higiene y distanciamiento, síguenos en nuestras redes en Facebook y Twitter. Este virus lo paramos entre todos.

(CMT)

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