*.- La apropiación de la estructura educativa
*.- La reforma educativa no se detendrá en Oaxaca
*.- ¿Y la responsabilidad de los diputados locales?
Rosy RAMALES
Sin duda alguna, la problemática educativa de Oaxaca no debe verse como cosa aparte de la política nacional en la materia. Tampoco debe tasarse a esta entidad con la misma balanza de las demás entidades federativas.
Por eso, resulta plausible el llamado de Senado de la República al Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, para comparecer ante los integrantes de la Comisión Permanente de la Sexagésima Segunda Legislatura del Congreso de la Unión. Y el mandatario acudió.
Por supuesto, el encuentro representó la oportunidad, no solo de explicar la problemática educativa, sino también de exponer la complejidad de instrumentar en Oaxaca la reforma educativa federal, la cual, sin duda, constituye un parte aguas para elevar el nivel educativo de la niñez y de la juventud mexicana, y prioritariamente en una entidad como la nuestra que carga con un rezago educativo como de 20 años.
En el encuentro, el mismo senador Armando Ríos Piter, quien preside dicha Comisión Permanente, “dejó en claro que el tema educativo requiere de una visión integral, en lo territorial y entre los órdenes de gobierno que participan en su implementación, pues se trata de un sector ‘que tiene inercias, pero también retos que si no enfrentamos de manera compartida difícilmente vamos a poder subsanar’”, según se asienta en el comunicado del Senado.
Y vaya que el sector educativo tiene inercias. Y en Oaxaca datan, y han crecido como una bola de nieve, desde hace cinco sexenios, donde los gobiernos tanto federales como estatales, han concedido cuánto privilegio han solicitado no los profesores en general, sino las cúpulas sindicales. Vamos, en esos dos órdenes de gobierno han usado al magisterio hasta como brazos político-electorales.
O sea, la problemática magisterial no empezó ni con la administración del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ni con la administración del gobernador Gabino Cué Monteagudo, en el caso de Oaxaca. (Hay otras entidades con problemáticas similares, que afortunadamente son las menos, pero basta con éstas para hacerle un hoyo al país).
Oaxaca, además, tiene a la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), considerada como una de las más radicales y violentas. Incluso, es un secreto a voces la infiltración de la guerrilla en sus filas, cosa que tampoco se ha podido comprobar.
Por eso la problemática educativa, en Oaxaca y en otras entidades, es un tema, incluso, de seguridad nacional.
En fin. Pero veamos qué dijo Cué ante los integrantes de la referida Comisión Permanente, en torno al proceso de implementación de la reforma educativa en Oaxaca.
LA APROPIACIÓN DE LA ESTRUCTURA EDUCATIVA
Cué de entrada expuso que la problemática educativa es “estructural de muy larga evolución”, que ha rebasado “los recursos financieros, la estructura funcional y la logística” del gobierno estatal. Por supuesto, no solo en esta administración.
Porque desde “hace 23 años, el 92% de la estructura de personal del Instituto de Educación Pública del Estado de Oaxaca es sindicalizada, incluidos sus mandos medios y superiores… Se trata de un esquema de apropiación de las estructuras educativas del estado, apuntalado por una membresía sindical integrada por más de 83 mil trabajadores, cuya capacidad de movilización ha superado históricamente los mecanismos de contención y control de los gobiernos estatales.”.
Ciertamente. ¡Los trabajadores de la educación (Sección 22) han sido juez y parte! Ellos han tenido el control de la “educación” en Oaxaca, con todo lo que implica, empezando por el manejo de los recursos económicos y las plazas.
Por eso como bien lo dio a entender Cué: Que la apropiación de las estructuras educativas “es la principal razón que ha imposibilitado el registro de los controles de asistencia, y la aplicación de descuentos y sanciones administrativas en el sistema educativo de la entidad.”. Y además, señalaría momentos antes, “ha impedido a los gobiernos estatales en turno, diseñar y operar una eficiente política educativa que favorezca el desarrollo educativo de la entidad.”
Y uno que vive aquí en Oaxaca y padece las acciones violatorias del derecho humano de la niñez y de la juventud a recibir educación de calidad, y seguramente se lo habrán preguntado algunas de las legisladoras y legisladores federales presentes en la reunión, ¿cómo quitarle a la Sección 22 el control de las estructuras educativas?
Ojalá los senadores y diputados federales ayuden a los oaxaqueños, a través del gobierno, a diseñar una estrategia para recuperar dichas estructuras y devolverlas al Estado. ¿Cómo? Tal vez desapareciendo el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca y creando un organismo diferente, quizá dependiente solamente de la federación, donde cualquier sección sindical asuma solamente su función, pero no el control.
En fin, hay especialistas en el tema que sabrán cómo diseñar la estrategia idónea.
Mientras, como bien dijo Cué “los nuevos tiempos de la educación y sus efectos en Oaxaca, nos exigen unidad y trabajo conjunto”. Claro, la sociedad en general y los padres de familia también tienen una parte importante que cumplir. Y creo que esto ya lo están asimilando en algunas comunidades oaxaqueñas donde han sacado a los profesores que abandonan las aulas para ir a sus marchas y paros.
LA REFORMA EDUCATIVA NO SE DETENDRÁ EN OAXACA
Y miren, hay una frase alentadora que dijo Cué y es la siguiente: “A pesar de la complejidad de nuestra circunstancia, preciso a esta soberanía que la Reforma Educativa en Oaxaca avanza y no se detendrá.” Para ello, mencionó, ha habido diálogo, aunque el avance no ha sido tan rápido como se quisiera.
No obstante, es una importante noticia el hecho de que la reforma educativa en Oaxaca, va.
En ese contexto, Cué aludió la presentación de la Iniciativa de Ley Estatal de Educación a la Legislatura Local el 14 de agosto de 2014, la cual, aclaró, “no fue elaborada por la Sección 22 de la CNTE, toda vez que su contenido fue elaborado por una Comisión Tripartita, integrada por especialistas del Instituto de Educación Pública de Oaxaca, por legisladores locales y una representación magisterial, y tiene como fundamento, las conclusiones de 37 foros de consulta pública realizadas a lo largo de 6 meses, así como en 23 mesas de trabajo de los miembros de la comisión redactora.”
Y lo más importante: Aseguró, incluso bajo protesta de decir verdad, que dicha iniciativa “no contraviene los preceptos de la Constitución General de la República y sus leyes reglamentarias en materia educativa; como tampoco propone crear instancias ni instituciones gubernamentales –alternas o supletorias– que pretendan subvertir las facultades exclusivas de la Federación en materia de evaluación docente, ingreso, promoción y permanencia.”
Porque Oaxaca “no puede ni busca estar por encima de la Constitución”. Pero al mismo tiempo hizo ver a los legisladores y legisladoras federales “que en la letra de la Ley, no se pueden dejar de reconocer las particularidades y las necesidades educativas de un estado con la diversidad étnica, pluricultural y lingüística, como el nuestro.” Sería negar la raíz indígenas y sus derechos correlativos.
En fin, así más o menos estuvo la exposición del gobernador Cué, donde destaca su compromiso con la educación y la niñez oaxaqueña cuando dice que la reforma educativa en Oaxaca no se detendrá y que tampoco se contrapone a los mandatos de la Constitución General.
¿Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS DIPUTADOS LOCALES?
Evidentemente, que el Gobernador de Oaxaca, en su facultad de iniciar leyes, puede proponer una Ley Educativa, pero son los diputados locales quienes tienen la responsabilidad de aprobarla en armonía con la reforma educativa. Y si Cué asegura que no se contrapone a los mandatos constitucionales, entonces es necesario avanzar en su aprobación.
¿Qué estarán esperando?
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Correo: rosyrama@hotmail.com
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