Raúl CASTELLANOS
“AMOR Y PODER…UNA COMBINACIÓN EXPLOSIVA”; desde el momento en que Eva le dio la manzana a Adán, el amor ha sido el mayor afrodisíaco del poder y viceversa, la historia está plagada de historias –valga el pleonasmo- de parejas que han arriesgado –u ofrendado- la vida misma para dar rienda suelta a sus apasionadas entregas, la mayor parte de ellas terminadas en tragedias; solo por citar algunas, Salomón y la Reina de Saba, Marco Antonio y Cleopatra, Enrique VIII y Ana Bolena, Juana la Loca y Felipe el Hermoso, Bonnie & Clyde, Pierre y Marie Curie, Adolf Hitler y Eva Braun, Christine Keeler y John Profumo, Clara Petacci y Benito Mussoline, Marilyn Monroe y John F. Kennedy, John Lennon y Yoko Ono, Dali y Gala, Diego Rivera y Frida Kahlo y así la lista sería larga y más larga si incluimos las del espectáculo y de la literatura, empezando por la más emblemática, Romeo y Julieta; el tema viene al caso porque recién se publicó, editado por “Planeta”, el libro “Yo fui la espía que amó al comandante”, es la crónica de la vida de Marita Lorenz, narrada por ella misma, nacida en Alemania en 1939, sobrevivió al campo de concentración de Bergen Belsen, el mismo donde falleció Ana Frank, luego de ser liberada viajó a los Estados Unidos, en 1959 cuando tenía 19 años, a bordo del barco de su padre, conoció a Fidel Castro en La Habana, recién había triunfado la Revolución, Castro ya era el personaje que lo mismo atraía multitudes que complots para matarlo, el enamoramiento fue recíproco e inmediato, Marita se convirtió en su amante, embarazada de seis meses, la sometieron a un aborto, haciéndole creer que por órdenes de Fidel, hijo que en realidad sobrevivió, dolida y frustrada, de vuelta en Miami la CIA la reclutó y la envió de regreso a La Habana con el fin de que asesinara a Fidel, no pudo hacerlo seguía enamorada de él; luego mantuvo una relación con Marcos Pérez Jiménez, el dictador venezolano, en 1963 se relacionó con Frank Sturgis, quien años después estaría implicado en Watergate y conoció a Ozzie, quien en realidad era Lee Harvey Oswald el asesino de Kennedy –bueno, por lo menos el “oficial”-, fue –también- “party girl” con la mafia neoyorqina; entrevistada por diversos medios con motivo de la aparición del libro, a sus 75 años asegura que “no teme por su vida”, nunca ha pensado en quitarse la vida aunque confiesa “a veces he pensado morir, pero morir es fácil, el reto es vivir” y reconoce que sus memorias pueden parecer “bastante increíbles” y justifica “en ocasiones la realidad supera a la ficción”; a la agencia Efe le confesó “todavía lo amo –a Fidel- y amo el recuerdo que tengo de él, cada día hay pequeñas cosas que me recuerdan a él”; del episodio en que la CIA le entregó unas píldoras para asesinar a Castro, así lo recrea el libro “antes de viajar Lorenz ya se había dado cuenta de que sería incapaz de matarlo, una vez en la suite del hotel de Castro, trató de desechar la mezcla en el bidé y terminó justo antes de que Fidel entrara, me había deshecho del veneno que iba a arrebatarle la vida, estaba tan aliviada, me sentí como nueva, a punto de llorar”; Fidel –que ya era Fidel y por eso “los americanos no podían con él”- consciente de que su ex amante de vuelta a La Habana se había relacionado con los círculos anticastristas de Miami no tardó en preguntarle “¿viniste a matarme?” y ella confesó de inmediato, “nunca olvidaré ese momento, agarró su pistola, me la entregó y me dijo ‘aquí tienes puedes matarme’, le respondí, no quise matarte la primera vez, no quiero matarte una segunda”; Marita concluye “solo me arrepiento de una cosa, no haberme quedado a su lado como me lo propuso, después de renunciar a convertirme, de la mano de la CIA, en la asesina del Comandante, nunca soñé con casarme, sabía que nunca se casaría con nadie, estaba casado con Cuba”; en 1981 volvió a La Habana para conocer a Andrés, su hijo, fue la última vez que los vio; tiene claro, apunta la crónica, que “el punto de inflexión –en su vida- lo marcó aquel joven barbudo que se atrevió a besarla en el barco de su padre, si no hubiera conocido a Fidel, habría sido una secretaria aburrida” concluyó; así es la vida, “hablando de mujeres y traiciones” diría Martin Urieta, es viernes “hoy toca” –Dehesa dixit-, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?… RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/46347/del-zcalo-a-los-pinos#.VahwwTWYZ2w.mailto
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