Raúl CASTELLANOS
“EL BRONCO…CANDIDATOS INDEPENDIENTES…Y EL SÍNDROME DE HYBRIS”; de entrada una reflexión, ¡bienvenidos los candidatos independientes! En estricto sentido son producto de la intensa dinámica democrática que vivimos, de la crisis estructural que vive el sistema de partidos que se han convertido en auténticas camarillas que impiden el surgimiento de nuevos y frescos liderazgos y una respuesta ante el abuso del poder además de validar el derecho simple y llano de votar y ser votados; en este contexto en los pasados procesos electorales surgió en el estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez, mejor conocido como el “Bronco”, un ex priista de larga trayectoria, conocido y con no malos resultados en la gestión pública, quien cumpliendo los requisitos se registró como candidato independiente a gobernador; cuentan las leyendas urbanas, financiado por el grupo de poderosos empresarios que de siempre han sido algo así como el “poder tras el trono” en ese estado, descontentos por las promesas incumplidas por el PRI y el PAN y en particular del entonces gobernador Rodrigo Medina; “haiga sido como haiga sido”, el Bronco tuvo el sentido de la oportunidad, adoptó un discurso, fuerte, retador, mal hablado o mejor dicho popular, muy a la norteña y cuando los de enfrente se dieron cuenta ya punteaba en las encuestas, era la estrella de los programas de opinión, salvo Televisa que le dedicó varios reportajes evidenciando sus –posibles, ciertas o no- carencias, contradicciones y hasta faltas a la moral cristiana, lo cual, lejos de perjudicarlo, lo lanzó al estrellato, lo victimizó y el electorado lo compró; como ya se esperaba ganó la elección con solvencia, sin duda contó que Nuevo León es un estado donde el 80% del padrón electoral se concentra en los 11 de 51 municipios que forman la Zona Metropolitana, de tal magnitud fue su triunfo que ni sumando los votos de los candidatos (a) del PRI y del PAN alcanzaban –hipotéticamente- para ganarle; como era de esperarse don Jaime se convirtió en héroe nacional, referente de todas las causas y de quienes en el futuro próximo se miran en el espejo –de las elecciones que vienen- y se dicen ¡si se puede!; dejándose querer con gusto se asumió como potencial “independiente” en las presidenciales del 18, fue de tal magnitud su mediática popularidad que el mismo Andrés Manuel le entró al debate –error de cálculo a nuestro juicio, está demostrado que la táctica Televisa no funciona- descalificándolo, apenas ayer desde Sinaloa lo puso como ejemplo “de los priístas y panistas que se disfrazan de independientes, pero son lo mismo”; finalmente, no hay plazo que no se cumpla, el pasado sábado Jaime Rodríguez “El Bronco”, tomo posesión, lo hizo a lo grande, “faraónico” diría un infame, otro recordó el Circo Romano, cuando al triunfador se le declara “Dios por un día”, inició con una cabalgata por el lecho del río de Santa Catarina donde lució sus galas norteñas para después cambiarlas por las sedas Armani para rendir protesta, exultante ofreció acabar “con las viejas formas de gobernar”, “bajarle los humos a los políticos”, dijo que “se acabó la fiesta para los bandidos”, retiró la silla del gobernador “porque está enferma de poder y egolatría”, “no más publicidad para Televisa”, a su antecesor, presente en el acto solo faltó –literal- que lo agarrara a nalgadas –merecidas o no es otro tema-, para concluir, como fin de fiesta a todos los asistentes les regalaban un paquete con carne, salchichas, tortillas, salsa y carbón -¿populismo?-; ya en lo de fondo, anunció que no hará obra pública en seis meses, que se tomará tres para pensar y otros tres para formular un plan de gobierno; por supuesto es de esperarse que don “Bronco” sea un gran gobernador para bien de su estado, de la patria y de todos los que aspiran a imitarlo; por mi parte tratando de encontrarle la cuadratura al círculo me enteré que el Síndrome de Hybris se expresa en un exceso de confianza en sí mismo, una intoxicación en quienes detentan poder al punto que les afecta la mente, asumen una actitud en la que consideran a todos como sus súbditos tomándose a sí mismos como modelo, incurren en el iluminismo, son caudillistas, solo aceptan la adulación y no soportan ser criticados, se perciben como imprescindibles; diría una sabia conseja “quieres conocer lo peor de alguien dale poder”…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…
RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/48026/del-zcalo-a-los-pinos-#.VhNESqMAqYY.mailto
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