Alerta de Violencia de Género en Oaxaca evidencia una falla del Estado

En México ser mujer es una circunstancia que constituye un agravante para la discriminación, la violencia e incluso una muerte violenta sin interés de prevenir, sancionar o erradicar porque impera un sistema machista en las instituciones.

Esas fueron parte de las coincidencias que durante el conversatorio sobre Violencia de Género y Feminicidios expresaron la periodista y feminista oaxaqueña Soledad Jarquín Edgar y la abogada feminista y defensora de derechos humanos Yésica Sánchez Máya.

Convocadas por el Grupo de estudios sobre la mujer Rosario Castellanos que organizó una serie de conversatorios virtuales para visibilizar la gravedad de la violencia de género, ambas también coincidieron en la emergencia y la falla del Estado que representa la declaración de la Alerta de Género en agosto de 2018.

Yésica Sánchez Maya, quien integra el cuerpo directivo de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, recordó que en los años 90 los asesinatos violentos de mujeres en Ciudad Juárez se consideraban como un delito regular que urgía empezar a tener otra visión.

Fue posteriormente, con la sentencia de Campo Algodonero en 2001 -un caso emblemático de violencia feminicida- que estos delitos dejaron de verse como algo ordinario, porque la condición de mujer comenzó a ser relevante en la investigación.

Otro logro fue la acuñación del término “feminicidio” por Marcela Lagarde y posteriormente la tipificación como delito en el Código Penal Federal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida sin Violencia.

En Oaxaca es hasta el año 2012, gracias a la intervención de las organizaciones de la sociedad civil, se integró este tipo penal y por primera vez se habla de introducir la perspectiva de género en las investigaciones de estos delitos.

A pesar de los cambios legislativos, en México ocurren diez feminicidios al día y en Oaxaca suman  256 muertes violentas desde la declaratoria de Alerta de Género en Oaxaca, para cuyas familias el camino hacia la justicia sigue siendo tortuoso y lento.

El machismo y patriarcado en las autoridades e instituciones que serían los responsables de proteger la vida de las mujeres, se imponen en el manejo de los casos trayendo como resultado lentitud y la consecuente impunidad.

Desde su experiencia como periodista que ha conocido y acompañado casos de violencia feminicida, pero también por el asesinato el 2 de junio de 2018 de su hija María del Sol Cruz Jarquín, la periodista Soledad Jarquín insistió en el lento y difícil camino hacia la justicia.

La Alerta de Género, opinó, debería ser una estrategia de emergencia focalizada para resolver la violencia, pero es más fácil politizarla sin que se articulen acciones en los 570 municipios que conforman la entidad.

Se refirió en especificó al caso de Alma Itzel, una joven de 21 años de Santa Cruz Itundujia, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida hace unos días, después de que su familia denunció la desaparición, sin que una integrante del cabildo detuviera al presunto asesino que había confesado el feminicidio, lo que evidencia la falta de capacidad.

Durante casi 60 minutos Yésica Sánchez y Soledad Jarquín se refirieron a una serie de dificultades para hacer efectiva las leyes que ya existen, para movilizar a las autoridades a ser expeditos y eficientes, pero también para que incorporen la perspectiva de género en el manejo de la violencia feminicida.

Eso explica porqué se siguen viendo de manera generalizada la legitimación de la violencia, encontrando debates increíbles en los medios sobre los crímenes pasionales, sobre los vínculos con el narcotráfico o lo que hacía al momento de ser asesinada.

Mucho hay que hacer todavía para que las autoridades puedan ser sensibilizadas en el trato a familias de víctimas, pues de lograr que las averiguaciones se inicien con la presunción de feminicidios, se ahorrarían vueltas.

La Alerta de Género decretada hace dos años, consideraron, no ha funcionado porque ha fallado en su objetivo de defender la vida de las mujeres, las cifras no sólo no han descendido, han aumentado de manera alarmante y las autoridades siguen sin presentar indicadores que nos demuestren su eficacia.

Para el siguiente miércoles 18 de noviembre, a las 17:00 horas, el Grupo de estudios sobre la mujer Rosario Castellanos contempla realizar el conversatorio “Impacto de la pandemia en la seguridad de niñas, jóvenes y mujeres en Oaxaca” con la participación de la presidenta del GESMujer, Angélica Ayala Ortiz, y Alejandra Ramos de la organización Equis Justicia para las Mujeres.

(GESMujer)

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