ANDARES POLÍTICOS: AMLO, arrecian las presiones

Benjamín TORRES UBALLE

En política están descartadas las casualidades. De esto puede dar amplio testimonio el señor presidente de México. Si desde antes de iniciar el periodo electoral los embates de quienes discrepan de López Obrador y su gestión gubernamental eran severos y recurrentes, ya durante su desarrollo arreciaron de manera significativa, provocando, además de inocultable enojo, una serie de exabruptos que en nada han favorecido la imagen y aprobación del mandatario.

Aún resuenan en el dolor de las 26 familias que perdieron seres queridos en el accidente de la Línea 12 del Metro en la ciudad capital, las brutales palabras de Andrés Manuel López Obrador: “Al carajo con eso”, para intentar justificar que no visitara el lugar de la tragedia. Sin duda, uno de los dislates recientes más criticados por la sociedad y que se adicionan a otros igualmente condenables.

Por el cúmulo de errores y salidas de tono desde el atril palatino, López Obrador se convirtió velozmente en un manjar para la enorme mayoría de cartonistas en México. Estos se dan verdadero festín cotidiano con la materia prima obsequiada generosamente por el jefe del Ejecutivo Federal. La avalancha de críticas, ofensas, ironía y refutaciones están a la orden del día; surgen de todos los ámbitos sociales: medios de comunicación (excepto los alineados y beneficiados con publicidad oficial), analistas, académicos, intelectuales, científicos y desde luego, de adversarios políticos.

No hay duda, el jefe del Estado mexicano está bajo el “fuego” proveniente de diversos frentes y éste no sólo es nacional, también tiene su génesis allende nuestras fronteras. Ahí está la portada reciente del prestigiado semanario inglés The Economist donde tildan al presidente López Obrador como “El falso mesías de México”. El golpe no es poca cosa y pegó directamente donde más duele al tabasqueño: su enorme ego e ilimitada soberbia. Y no puede considerarse una coincidencia que la publicación arremeta así en contra de López Obrador a unos cuantos días de las elecciones.

Desde luego que las causalidades son evidentes. Y el propio AMLO ha dado pie a ello con un estilo de gobierno autoritario, intolerante y pendenciero. Muy lejos quedó el líder que alguna vez estuvo dispuesto a escuchar, que prometió regresar al Ejército a los cuarteles, disminuir la violencia e inseguridad, crecer el PIB al 4% anual, respetar a quienes difieren de él, y quien aseguró no habría aumentos de precios. Hoy, en dos y medio años de gestión, cuando su aprobación se ha desplomado al menos 20 puntos, y la imagen de no corrupción que vendió durante su campaña presenta serios boquetes, López Obrador empieza a ser presionado cada vez más por un círculo adverso que lo crítica y cuestiona sistematicamente con argumentos incontrovertibles hasta sacarlo de sus casillas.

Pese a que en sus prédicas mañaneras trata de poner buena cara, la realidad, los “otros datos” con que cuenta el pueblo bueno son nada halagüeños. Los alimentos cada vez son más caros, al igual que el gas LP que se usa en los hogares; también son más las familias cuyos ingresos no alcanzan para comprar lo que se conoce como canasta alimentaria. La pobreza laboral (porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria), según datos del Coneval publicados el pasado 18 de mayo, aumentó 3.8 puntos porcentuales a nivel nacional, al pasar de 35.6% a 39.4% entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre 2021. La pobreza campea. 

Hay más pobres en México. Cálculos de especialistas y organismos estiman que una de las consecuencias socio-económicas más perniciosas que dejará la pandemia de covid-19 en la República, es el aumento de diez millones de mexicanos a las ya de por sí gigantescas filas de pobreza. A pesar de los programas sociales del gobierno obradorista –con innegable trasfondo electorero-, éstos representan, en los hechos, unas migajas para un sector de la población, que cada día demandará más y más recursos. A excepción de la ayuda a los adultos mayores, los demás programas no resisten una justificación de ser. ¿Hay que seguir regalando dinero a los ninis? 

Obligado es, por lo tanto, preguntar si la compra total de una vieja refinería en Texas, que opera con millonarias pérdidas es una buena decisión; si la construcción de la refinería en Dos Bocas es necesaria, o si el desarrollo de un aeropuerto civil en una base militar es medida inteligente, incluso si el sobrevalorado tren maya es indispensable. Principalmente, reflexionar que los recursos para tales caprichos sexenales saldrán del presupuesto federal, sean o no de utilidad.

López Obrador enfrenta inevitablemente las consecuencias de sus actos de gobierno.  La vergonzosa degradación en seguridad aérea que realizaron las autoridades estadunidenses es un manotazo para recordarle al tabasqueño el nivel de cada nación tanto en lo económico, comercial e importancia en el mundo. El principal receptor de las exportaciones manufactureras de México es EE.UU. Desde ese país, nuestros paisanos enviaron en 2020 remesas por 40 mil millones de dólares. Ahí la ancestral y cada vez mayor dependencia.

Faltan sólo siete días para las elecciones y no se vislumbra el mejor escenario para AMLO y su partido Morena. ¿Serán por eso sus irritantes respuestas? Si es así, habría que recomendarle Vitacilina.

@BTU15

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